Artículos de opinión de la actualidad musical. Los artículos de Gonzalo Alonso aparecen publicados habitualmente en "El Cultural" de "El Mundo" y en "La Razón". También se recogen otros de firmas significativas aparecidos en la prensa.
El Vuelo
04-09-2010
El vuelo
¿Se animan Marco, de Pablo, García Abril o algún joven intrépido a poner música al siguiente libreto muy vacacional?
Acto I: Un taxi hacia Barajas. El viajero llama su compañía aérea. Quiere saber en que terminal ha de embarcar. Va a un festival musical español. Le contestan que en el 1. Comenta extrañado que tal terminal suele ser el internacional. Le responden secamente que ha de ir al 1. Va al 1. No es allí sino en el 2. Vuelve a llamar al mismo 902 y repite la pregunta. Le responden que ha de ir al 1. Explica que allí esta y no corresponde. "Me habré equivocado, tendrá usted razón", se disculpan. El pasajero ocupa el ultimo lugar en una cola de sesenta y cuatro personas a la que "despacha" una única empleada. Abundan las reclamaciones. Tras media hora de espera acaba la mitad de la cola haciendo otra cola, la del último minuto. Cuando llega al pupitre le revisan la bolsa de mano. "Lo sentimos, ha de facturar. Su bolsa pesa ocho kilos y sólo admitimos seis". Quiere sacar de ella un par de libros y el neceser. No le dejan: factura o no embarca. Desea hablar con un supervisor. Está reunido. "¿Quien es el responsable aquí de la compañía?", pregunta. "Yo", asegura la del pupitre de al lado y no hay alternativa. "Factura la bolsa o se queda en tierra. No hay tiempo". La factura.
Acto II, escena 1: Sala de espera. Lee el periódico y charla con otros pasajeros para amortiguar la hora de retraso. "Esto es lo que es. Ya lo debería saber usted. Viajamos con esta compañía por lo que viajamos", asevera un resignado. Por fin embarca.
Escena 2: Aeronave. Entiende por que no se reparte prensa: no hay espacio entre su asiento y el de delante para abrir el periódico. Hay un par de prospectos ajados en el compartimiento del asiento delantero y varios restos del vuelo anterior. "¿Quieren comprar algo del bar?". Pide agua. Paga dos euros.
Acto 3: Sala de llegada. Su troley no llega. Reclama. Llevaba un mini ordenador, un móvil de gama alta, etc. Pregunta por la indemnización si no aparecen: seis euros por cada uno de los ocho kilos. Le da un infarto.
Epilogo: la bolsa de mano nunca aparece. La compañía aseguradora no paga indemnización a sus herederos. La defunción no había sido un accidente. En todo caso un incidente.
Gonzalo Alonso
EL SUPERESPECTÁCULO
28-08-2010
EL SUPERESPECTÁCULO
En el mundo de las producciones líricas hizo historia la ya legendaria “Tosca” presentada en Roma en el verano de 1992. Brian Large, el extraordinario director del video, respetó tanto la acción en sus veinticuatro horas de duración como sus escenarios naturales: la iglesia de Sant’Andrea della Valle, el Palacio Farnese y el castillo Sant’Angelo. Participaron Malfitano, Domingo, Raimondi y Mehta. Éste dirigió la Orquesta Sinfónica de la RAI en un lugar desde el cual se proyectaba el sonido a los escenarios donde se desarrollaba la acción y a los que los artistas eran trasladados en helicópteros. Fue un gran esfuerzo que compensó económica y artísticamente.
Casi veinte años después se repetirá la experiencia con otro de los títulos más representativos del repertorio, “Rigoletto”, que se situará lógicamente en Mantua. La misma orquesta y el mismo director prestarán sonido a una trama ubicada en el Palazzo Ducale, Palazzo Te y la Rocca di Saparafucile. Marco Bellocchio, uno de los cineastas italianos del momento, y Vittorio Storaro, ganador de tres Oscars, serán responsables de imagen y fotografía respectivamente. El proyecto lo encabeza Andrea Andermann, el mismo de la “Tosca” citada y de la “Traviata en París” de 2000.
En el reparto Plácido Domingo como Rigoletto, Vittorio Grigolo como Duca, Julia Novikova como Gilda, Ruggero Raimondi como Sparafucile y Nino Surguladze como Maddalena. Repiten por tanto el bajo italiano y el tenor español, aunque éste ha de abordar un papel que esta vez sí requerirá que fuerce los registros baritonales, porque una cosa es el parlato de “Simon Boccanegra” y otra toda la escena de “Cortiggiani” con su dúo de la “vendetta”. Domingo comenzó a preparar los detalles junto a Mehta durante las representaciones madrileñas de “Boccanegra”, en todo un auténtico tour de force. La respuesta del millón es si se atreverá a cantar el papel de Rigoletto en algún teatro, lo que le llevaría por enésima vez a un Guiness.
Sin duda será un éxito comercial, del que los españoles podrán disfrutar a través de la 2 de TVE, y también el alta definición, desde el próximo sábado y a los largo de tres días consecutivos.
Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
¡Miau…Miaauu!
21-08-2010
¡Miau…Miaauu!
Quién le iba a decir a Rossini que aquella tontería que, según se cuenta, compuso en honor de dos gatos que merodeaban su balcón de Padua se iba a convertir en una de sus piezas más populares. Se puede comprobar en Youtube en donde, entre otras versiones célebres como la de Victoria de los Angeles con Elisabeth Schwarzkopf, hasta hallarán una con Concha Velasco y Montserrat Caballé.
La pieza no tiene más letra que la palabra “miau”, que se repite en mil y una variaciones, acortándose, alargándose, apianándose o subiendo de tono y dinámica. Sin embargo en este agosto vacacional de calores e inundaciones, propicio al desenfado, dan ganas de completar la letra y enviársela a algunos de nuestros ilustres para que la canten a dúo. Se podría pensar que se llevan como el perro y el gato pero, dado que pertenecen a un mismo partido, dejémoslo en dúos de gatos.
Trinidad Jiménez no es gata, pero se lo cree a pesar de que Tomás Gómez no lo tenga tan claro. Sería el de ellos un “Miau” que empezaría lento y en piano para acabar en una cabaleta arrebatada de afiladas garras que hasta harían sangre. “¡Miau, que yo tengo más posibilidades que tu para ganar a la tigresa!” diría ella y él replicaría “Miauuú que, según ese criterio, lo mejor sería dar el carné y presentar a la Esteban”. Desde luego muy fiel a la idea rossiniana.
La sangre no llegaría al río en el duettino entre Elena Salgado y José Blanco. En él se trataría de la gata mayor enseñando las uñas al gato pequeño. “Miau, mira que te he dicho que no te mées en mi territorio”, ella siempre ha sido muy regañona. “Miaú, ¡ay que ver la cara de tonto que tengo que poner hoy, pero ya te enterarás mañana de quien manda de verdad!”
Para el final, el más placentero. “Miau Miguél Ángel, qué bien estoy en la madriguera con la que está cayendo”. “¡Miiaauu José Luis, mejor se está a la bartola!” Claro que el mejor de todos lo guardo en solitario para cuando Aguirre y Gallardón vuelvan a hacer méritos. Si Rossini supiese… ¡Miau!
Gonzalo Alonso
Nuevos aires en la Quincena
14-08-2010
Nuevos aires
El pasado día siete empezó una nueva andadura la Quincena Musical de San Sebastián, ahora comandada por Patrick Alfaya tras toda una vida ligada a José Antonio Echenique. Fue él quien, a lo largo de más de treinta años, dio un impulso decisivo a una iniciativa proveniente de 1939, lo que la convierte en el festival más antiguo de España y uno de los más antiguos de Europa. Entre sus innumerables méritos se halla uno muy especial en este tipo de certámenes, al margen de sus amplísimas dotes artísticas y de organización, que es una eficacísima mano izquierda para tratar a los políticos y patrocinadores que la financian. Por deseo propio dejó el cargo que ahora ostenta Alfaya tras el concurso convocado al efecto, persona que también ha dado amplias muestras de valía en responsabilidades anteriores en las Orquestas Sinfónicas de Galicia y Barcelona, en el Festival Mozart de Coruña o en la presidencia de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas. La Quincena está por tanto en buenas manos.
Esta edición es claro fruto de tres encuentros: la transición, la contracción económica y, quizá, el tardío anuncio de las fechas de la Semana Grande. La programación ha nacido a caballo entre las dos etapas y no puede dejar de notarse a pesar de la unidad que la otorga la temática rusa. Sin duda Alfaya hubiera deseado debutar con una temporada más espectacular, pero las restricciones económicas se han dejado sentir. El retraso de las fiestas donostiarras ha podido debilitar el perfil, habitualmente más grandioso, de los últimos días, pero es seguro que las aguas volverán a su cauce, sin perder de vista que naturalmente Alfaya dejará ya el año próximo su personal impronta.
Mención especial en esta edición merece el “Boris Godunov” del Teatro Helikon moscovita en edición de Shostakovich, los tres conciertos de Gergiev, los dos de Petrenko, los dos de Pletnev y las tres apariciones del Orfeón Donostiarra. ¡Mucha suerte!
Gonzalo Alonso
Amoral
07-08-2010
Amoral
De esta forma tan equívoca firma sus email Antonio Moral, persona peculiar y por ello a veces incomprendido, amado u odiado sin términos medios. Acaba de dejar la dirección artística del Teatro Real y está a la espera de incorporarse a un puesto de reciente creación del INAEM. Moral ha redondeado su trabajo en el Real con una temporada importante, de las mejores hasta la fecha, que ha anticipado esas excelencias futuras de las que tanto se habla. Su labor en estos cinco años ha sido muy positiva, a pesar de que sólo pudo programar íntegramente tres temporadas. Otros dos años habrían venido bien a su proyecto. Empezó con mucho barroco en la cabeza pero, como es inteligente, supo racionalizarlo y combinarlo con el gran repertorio y el contemporáneo. En el tintero se le han quedado coproducciones firmadas o apalabradas con los primeros teatros europeos, como un "Caballero de la rosa" con Christof Loy, anulado por su sucesor, que se iba a ver antes en el Real que en la Scala.
Antonio posiblemente seguiría en el Real si hubiese optado por algún "politiqueo" de ese al que presume haberse negado, porque en la vida todo es compromiso. Pero Moral es muy suyo y está muy orgulloso de ser cómo es. Reúne méritos extraordinarios, empezando por la de ser una buena persona. Nadie puede dudar de su capacidad de iniciativa, que le ha llevado del mundo de los ATS -de aquí esa forzada seguridad prepotente que no precisa y no le beneficia- a fundar la revista "Scherzo", a inventarse el Festival Mozart en Madrid y la Coruña, a montar los espléndidos ciclos de cámara o lied, los Siglos de Oro, todo el "backoffice" de la música en la Fundación Caja Madrid, a relanzar las Semanas de Cuenca y, en fin, a asumir la responsabilidad artística del Teatro Real con muchos más aciertos que errores. No le falta iniciativa y, por eso, no entiendo cómo se va a conformar manejando tan sólo dos millones de euros en su nuevo puesto en vez de los treinta que tenía en el Real. ¿Acaso no estaría mucho mejor sucediendo a Olmos en el Teatro de la Zarzuela? Porque además nuestra zarzuela precisa de alguien con su imaginación y empuje para renovar espectáculos. El INAEM habría de reconsiderarlo. Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
El Triunfo de Domingo
31-07-2010
El triunfo
El Teatro Real ha batido todos sus récords de minutos de aplausos tras una representación en cada uno de los Boccanegras de Plácido Domingo, hasta sobrepasar la media hora. El tenor había cantado la obra en Berlín, Milán, Nueva York y Londres pero, si bien en ellos había sido recibido con admiración, en Madrid ha encontrado mucho más a pesar de no ser una plaza nada fácil. Ha encontrado auténtico cariño y eso es algo que le ha emocionado profundamente y que ya nunca olvidará, porque es cierto que aquí ha cosechado muchos éxitos, pero también que el público y alguna crítica han sido a veces cicateros con él. En esta ocasión el público se ha dado perfecta cuenta de que Domingo es un caso único. ¿Quién en la historia lírica ha conseguido a los setenta años conservar la voz con esa frescura de vibrato - lo decía boquiabierto Pedro Lavirgen en el camerino: "Yo soy Lavirgen, tu eres Dios"-, con esa potencia, con ese desenvolvimiento escénico y con ese entusiasmo que le lleva a aprenderse cada año nuevos papeles (Cyrano, El ultimo emperador, Orestes, el cartero, etc). El público, que conoce de su reciente operación de colon, no sabe sin embargo que entre las funciones de Madrid ha estado viajando a Italia para perfilar con Zubin Mehta su próximo Rigoletto y que incluso estuvo a punto de dirigir dos "Toscas'" en El Escorial. Sin duda el Superman de la lírica, como le llama José María Irurzun. Y no se le escapa un detalle, como el último día dedicar unas verónicas con el manto del Doge a una sinrazón o pedir a Antonio Moral que saliese también a saludar en lo que para él era su adiós al Real, a lo que con muy buen criterio no se avino.
Algunos, hace treinta años, no le augurábamos mucho futuro cuando incorporó Otello. ¡Hay que ver cómo nos equivocamos a veces los críticos! De este merecido triunfo, me quedo con unas palabras de Teresa Berganza tras el cuadro del Consejo: " Si ya me ha hecho llorar, no se que pasará luego".
Lo envidiable, en los postres de una carrera, es poder aún triunfar a lo grande con un Verdi mayúsculo, que permanece en escena de principio a fin sin parar de cantar.
Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Premios líricos de Oviedo
31-08-2010
Premios líricos
Los Premios Líricos del Teatro Campoamor se encuentran plenamente consolidados cinco años después de su creación con trescientas candidaturas presentadas por las más diversas instituciones del país, fundamentalmente los teatros de ópera. Éstos se mostraron en un principio algo indolentes ante la solicitud para que enviasen candidaturas y material audiovisual de sus producciones, pero para ellos ya ha pasado a ser relevante recibir un Premio Lirico del Campoamor. Hay que agradecer a la ciudad de Oviedo y a su alcalde el formidable apoyo que presta a la iniciativa desde que decidió ponerla en marcha. Con perseverancia es como se consiguen las cosas. Para instituciones y artistas es importante saber que el jurado que otorga los premios se haya compuesto por los críticos que representan a los principales medios de comunicación del país. Once personas, curiosamente todo sexo masculino, que reflejan fielmente las variadas tendencias estéticas de la sociedad actual.
Aspecto primordial es la gala en la que se hace entrega de los premios, tanto en su "escenificación" - Sagi y del Monaco han realizado excelentes trabajos- como en su capacidad de convocatoria. Podía no resultar fácil que un artista premiado accediera a desplazarse a Oviedo a recoger su trofeo, pero la relación de los distinguidos es ya tan amplia en número y solidez -Mehta, Belohlavek, Carsen, del Monaco, Warlikowski, Bros, Salminen, Álvarez, Meier, Cedolins, Dessay, Pieczonka, Caballé, Freni, Berganza o Ludwig- como para que cualquier intérprete se muestre interesado en acudir.
En esta edición resulta significativo que la producción más destacada del año haya recaído en una española, "Partenope", realizada por el INAEM excepcionalmente, pero que debería marcar un camino en la imprescindible colaboración y reducción de costes de nuestros teatros. También que, con Nucci y su única función en el Real sin apenas ensayo, se vuelva a demostrar que la ópera es ante todo interpretación cuando hay un auténtico artista sobre el escenario.
Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Dos adioses, que no son los que ustedes esperan
18-07-2010
Dos adioses
Hay veces en que la vida resulta muy injusta y un ejemplo lo tenemos estos mismos días en los que todos escribimos de Plácido Domingo y su inminente Boccanegra. No es que el tenor no se merezca mil y un elogios, que se los merece, ni que algunas entrevistas resulten exageradamente laudatorias, que lo son, sino que bajo su sombra no llegan a florecer los adioses a dos grandes figuras de la música como Cesare Siepi y Charles Mackerras.
Nadie que haya visto el absolutamente imprescindible dvd de “Don Giovanni” de Furtwängler (Salzburgo, 1954) podrá olvidar a su protagonista, un Cesare Siepi (Milán, 1923- Atlanta, 2010) que no sólo fue un gran cantante, sino también un gran actor, prototipo del intérprete que hoy se estila. El timbre homogéneo en toda su extensión, la exacta proyección vocal, la estatura y el físico apolíneo hacían de él un artista ideal no sólo para Don Juan sino para cualquier bajo protagonista como Mefistófeles, Felipe II, Boris o Procida.
Sir Charles Mackerras ( New York, 1925- Londres 2010) deja tras de sí, como Siepi, un ingente material para el estudio, al margen de la anecdótica inauguración sinfónica de la emblemática ópera de Sidney (1973), ciudad a la que estuvo muy vinculado. Fue un director personalmente “discreto” – por cierto muy valorado por Gerard Mortier- al que se asoció mucho con Mozart e incluso con Rossini, pero en quien revistió mayor significancia su apuesta por Janáček, Dvorak –impresionante su “Rusalka” con Renè Fleming- o Martinou.
Las despedidas siempre son tristes, pero en ellas muchas veces se confunden llantos y risas. También hoy aquí y por ello no puedo evitar recordar una anécdota de Mackerras y Teresa Berganza. Ambos trabajaban juntos en una ópera rossiniana, creo que en EEUU, cuando el director le recriminó a la mezzo: “Señora, Rossini no escribió esto como usted lo canta”. Berganza, salerosa ella, le contestó: “maestro, ayer cené con Rossini y me dijo que lo cantaba exactamente como él lo había soñado” y no se apeó del burro. Cosas de artistas.
Han desaparecido dos grandes músicos y eso es inevitable. Lo importante es que los que se nos vayan dentro de diez o veinte años tengan la misma talla que ellos, porque sólo así se mantendrá vivo el arte.
Gonzalo Alonso
Nucci y Barenboim, dos ejemplos
10-07-2010
Dos ejemplos
En estos últimos días hemos tenido ocasión de disfrutar con dos grandes artistas: Leo Nucci y Daniel Barenboim. Cierto es que son muchas las cosas que les diferencian, empezando porque uno es tenor y el otro pianista-director, pero también que son más las que comparten que las que les separan.
Leo Nucci (Bolonia, 1942) nunca poseyó una voz especialmente bella e incluso en sus principios deambulaba entre las cuerdas de tenor y barítono aunque el instrumento, de sólido caudal, se fue ensanchando y agravando con el tiempo. Sin embargo siempre tuvo dos cualidades fundamentales: su musicalidad y el ser un auténtico artista muy expresivo sobre un escenario. Por eso su “Rigoletto” emocionó a todos el pasado año y por eso se ha alzado en su reciente concierto con uno de los mayores triunfos del Real. Decía la esposa de Carlo Bergonzi “¿Qué hubiera sido mi marido si llega a tener una voz bonita?”. Algo similar podría decir Adriana Anelli, la notable soprano que abandonó su carrera por él.
Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942), que acaba de tocar y dirigir en Madrid y Granada, nunca fue un pianista de los calificados como “técnicos”, al estilo de Pollini, sino que su mundo se haya más próximo al de un Arthur Rubinstein, el mundo de un piano que canta. La belleza del sonido, el fraseo en los pasajes lentos y la honda expresión son cualidades por las que el tiempo no puede pasar y las que le hacen aún hoy un pianista de referencia. Otro tanto cabría apuntar de su faceta como director, porque Barenboim es ante todo un músico artista.
Ambos tienen la misma edad y ambos han conseguido ser no sólo admirados, sino auténticamente queridos por el público. Lo curioso es que en 2010 todavía reinen en sus campos dos artistas de casi setenta años. ¿Qué artistas jóvenes pueden aspirar al trono de ambos reyes?
Gonzalo Alonso
¿Cuotas musicales?
03-07-2010
¿Cuotas musicales?
El Tribunal Constitucional ha dictado finalmente sentencia sobre el Estatuto Catalán. En él no hay nada directamente relacionado con la música, aunque el capítulo de financiación en algo habrá de repercutir tanto en esa comunidad como en otras.
Sin embargo también la música ha vivido y vive el proceso de “catalanización”. Todos sabemos que se trata de obligar a doblar al catalán un determinado número de películas o de que los establecimientos hayan de rotular en esa lengua. Sin embargo pocos conocen que las cuotas no son ajenas al mundo musical. En el entorno del nuevo Palau de la Música se habla de ellas, lo que supondría la puntilla para la entidad, máxime ahora que prácticamente todas las salas de España han tenido que reducir el precio de sus arrendamientos a terceros porque la actividad es menor. Curioso es en cambio que la programación del Liceo haya seguido caminos muy diferentes hasta hace bien poco, de lo que es buen ejemplo el que “Merlín” de Albéniz no se quisiera coproducir.
Ha habido no obstante casos muy llamativos desde hace años. Así el de una compañía de zarzuela que solicitó una subvención local para la gira que iba a emprender por Cataluña. Se la ofrecieron con tal que en los cartelones del espectáculo añadiese al nombre de “zarzuela” el apellido “andaluza”. Había que disimular que “La Gran Vía” o “Agua, azucarillos y aguardiente” se desarrollan en Madrid o quizá, igual de grave, quien subvencionaba lo desconocía.
En cierta ocasión Rozhdestvensky incluyó en su programa en gira con la Soviet Philharmonic por varias ciudades españolas el “Tiento del primer tono y batalla imperial” de Cristóbal Halffter. Al llegar a Barcelona le dijeron que esa obra no la podía tocar allí. En una reacción típica del maestro pensó “no queréis caldo, pues dos tazas” y la tocó de propina. La revista “Opera actual” apenas cuenta con subvenciones locales por el hecho de no editarse en catalán. Obviamente no les compensaría porque perderían, no ya el resto del mercado español, sino también el americano.
Así son los políticos que parten y reparten y no se crean que sólo sucede en Cataluña, porque sinsentidos similares abundan por otros lares.
Gonzalo Alonso
¿Qué pasa en la Zarzuela?
01-07-2010
¿Qué pasa en la Zarzuela?
La próxima temporada se ha presentado casi en pan lacrimógeno. “Tenemos en tres años una reducción del 36% y no hay dinero para nada. Ni para nuevas producciones, ni para sustituir al personal que se jubile…” Esto no debería ser una sorpresa, porque todas las unidades del INAEM van a sufrir un recorte similar. El Teatro de la Zarzuela tenía que haber cambiado su modelo hace mucho tiempo y, si no lo ha hecho, es por los muchos intereses que hay en juego. Suele ser complicado simultanear la propia profesión de director de escena con la dirección de un teatro y la Zarzuela es muestra de ello.
¿Por qué en ese teatro importan mucho menos la orquesta y los directores musicales que la escena? ¿Por qué se pretendió que la mayor parte del recorte fuera absorbido por la Orquesta de la Comunidad? ¿Por qué ayer se dijo que no había más remedio que prescindir de Miguel Roa como titular musical ya que es funcionario –que no lo es- y le ha llegado la hora de la jubilación? ¿Por qué, sabiendo que no iba a haber dinero, el propio Luis Olmos, director del teatro, firma una nueva producción de “Luisa Fernanda” existiendo otras alternativas menos costosas? ¿Por qué se vendió a Toulouse “Doña Francisquita” y a continuación Olmos se encargó otra nueva producción? ¿Por qué, en medio de esta lacrimógena penuria, se entrega a Amalia Ochandiano –quien también realizó “La Revoltosa” y “Las Bribonas”- una nueva producción de “La del Soto del parral” cuando ya había una en los almacenes? ¿Acaso porque ella y Olmo fueron socios en la compañía “Teatro de la Danza”? ¿Por qué la Zarzuela no coproduce con Oviedo, ciudad con gran dedicación al género? ¿Por qué no dan fruto los esfuerzos de Emilio Sagi para coproducir desde su Arriaga? ¿Por qué el Palau de les Arts ha tenido que prescindir de producciones de la Zarzuela como “El rey que rabió”?
Es indudable que el Teatro de la Zarzuela precisa un cambio de rumbo desde hace tiempo pero, sobre todo, lo que el INAEM debería de cuidar es que sean bien avenidos los pocos que cuentan en el género y que el amiguismo no cante tanto. La mujer del Cesar, además de honrada, ha de parecerlo. Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Festival y despropósito Escurialense (artículo ampliado)
26-06-2010
Festival y despropósito Escurialense
Se publica bastante más sobre el Festival de El Escorial de lo que su programación posiblemente merecería, lo que denota la buena gestión de relaciones públicas de la Comunidad de Madrid y también la sensibilidad de los medios de información, que esperan el momento en que recupere la ambición con la que nació. La programación es inteligente para su escaso presupuesto, combinando el imprescindible atractivo para el gran público con los espectáculos de ámbito más limitado, pero los medios resultan un tanto escasos. Entre los primeros, por ejemplo, la repetición del título “Tosca” con Elisabette Matos como protagonista y Miguel Ángel Gómez Martínez a la batuta, “Don Gil de Alcalá” o los ballets “Carmen” y “El Amor Brujo”. Resalta el regreso de Enrique Pérez de Guzmán con el “Concierto para piano” de Schumann, compositor cuyo aniversario se recuerda junto a los de Chopin y Albéniz, y resulta curioso el homenaje flamenco “Cayetana, su pasión”. Sin embargo se echa de menos el pulso de sus comienzos y se espera que algún día llegue el anhelado “Don Carlo”, pero para todo ello haría falta un cambio en la fórmula de financiación y gestión que en plena crisis se antoja harto difícil en plena crisis.
Por eso contrastan con todo ello las informaciones sólidas que hablan de un enorme sobrecoste en la adquisición del solar sobre el que se levanta el teatro-auditorio. De una expropiación inicial por menos de tres millones de euros se tendrían que pagar, tribunales por en medio, nada menos que treinta millones de euros a un Euroforum que ni siquiera era entonces su propietario en escritura pública. Si el hecho es real –y tiene todas las apariencias- sería conveniente que la CAM profundizase en la cuestión porque, o bien la justicia ha sido un desastre y todavía quepa recurso, o los abogados que han defendido a la CAM no han planteado bien la defensa, o en su momento existió un olvido en la tramitación del correspondiente expediente al no cambiar el uso residencial por dotacional. Los hechos serían supuestamente los que se relatan a continuación. La CAM llegó a un acuerdo con la propiedad del solar, Morco SA, para su expropiación por poco menos de tres millones de euros, que compensaban lo que la propiedad había pagado por el solar y el beneficio industrial de la media docena de adosados que proyectaba en él. Durante el proceso de construcción del Teatro-Auditorio se incrementó muy sustancialmente su edificabilidad, que tenía calificación de residencial. Al parecer, en el contrato de compraventa entre Morco y el anterior propietario, Euroforum SA, había una cláusula que daba opción a su resolución durante un cierto periodo de tiempo si variaba la edificabilidad de la parcela. Euroforum ya se había olvidado por completo de su antigua propiedad pero sorprendentemente, como alertada por un tercero, ejercitó aquella opción muy poco antes de su vencimiento. Planteó después en los tribunales su desacuerdo con el justiprecio de la expropiación y los juzgados le dieron la razón, fijando éste en 30 millones de euros. La sentencia resulta absurda por cuanto una cosa es el valor de un solar para uso residencial y otra para uso dotacional, como el de un auditorio público, pero podría haber sucedido que no se hubiese tramitado adecuadamente el cambio de uso y que la justicia no hubiese considerado que jamás Comunidad y Ayuntamiento habrían dado su autorización a un aumento de edificabilidad sino hubiera sido para construir expresamente un auditorio, nunca para aumentar un uso auténticamente residencial para, en vez de media docena de adosados, haber construidos treinta mil m2 de apartamentos.
El asunto resulta un despropósito, sobretodo pensando en la programación que podría haberse realizado con esos treinta millones de euros, que ahora han de ir a parar a Euroforum, con un accionariado integrado entre otros por Gubel, Prosegur, El Corte Inglés, la Fundación Ramón Areces, Repsol y la Universidad Complutense de Madrid. ¿No se está a tiempo de que todo el mundo entre en razón y ese dinero no salga de la CAM y se emplee de común acuerdo en los contenidos del Teatro? A la larga también supondría un beneficio para el propio Euroforum.
Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Promesas incumplidas
19-06-2010
Promesas incumplidas
Es frecuente que relevos en cargos traigan como consecuencia “olvidos” de proyectos de los relevados. Algunos de ellos adquieren sonoridad y así esta semana hemos leído las duras acusaciones de Trini Miró, Consejera de Cultura de la Generalitat valenciana, a la Ministra González-Sinde, en las que ha llegado a pedir su dimisión por haber incumplido las promesas de Antonio Molina, su antecesor, sobre la aportación del Estado a la financiación del Palau de les Arts. Sin embargo otras promesas quedan en el baúl de los recuerdos sin que nadie alce la voz.
Así ha sucedido con el Taller que dirigía Giancarlo del Monaco en Alcalá de Henares. El anterior rector de la universidad de aquella ciudad y hoy vicepresidente de Caja Madrid, Virgilio Zapatero, solicitó a del Monaco la creación de un taller de interpretación vocal y escénica y le convenció para dirigirlo gratuitamente a cambio de la promesa, más o menos implícita, de otorgarle el nombramiento de “Doctor honoris causa”. Durante cinco años se contó con un buen plantel de alumnos venidos de todo el mundo al reclamo de un nombre puntero de la dirección de escena y, en cierto modo, también de la vocalidad. Por estas fechas se celebraba una gala en la que los alumnos más destacados ofrecían fragmentos escenificados de diferentes óperas acordes con sus características vocales. Era una demostración palpable de lo mucho que se puede hacer con medios mínimos si se aplica la inteligencia. Estos cursos han desaparecido sin explicaciones convincentes, pasando a mejor vida el “honoris causa”. El nuevo rector ha seguido la política del “si te he visto no me acuerdo”. Incluso pretendió que una conocida profesora se hiciese cargo de ellos tras el abandono de regista italiano al incumplirse las promesas, pero la desbandada de los alumnos impidió esa continuidad. ¿Alguien recoge el proyecto a pesar de la crisis? En España no hay un taller de canto y escena en condiciones.
Gonzalo Alonso
Romance con España
18-06-2010
Romance con España
Pocos ya mejor que Zubin Mehta para recibir el Premio Yehudi Menuhin instaurado por la Fundación Albéniz, que ya va por su séptima edición y en cuya relación figuran José Antonio Abreu (2008), Claudio Abbado (2006), Alicia de Larrocha (2004), Sir Colin Davis (2002), Carlo María Giulini (2001), Piero Farulli (2000) y Alfredo Kraus (1999). No sólo se trata de uno de los mejores directores de orquesta del presente, sino que siempre ha estado muy ligado a España.
Cuando alguien es realmente importante bastan cuatro líneas para su curriculum. Es el caso de Mehta, de quien bastaría señalar que se trata de uno de los pocos directores vivos que han sido invitados al Concierto de Año Nuevo en Viena y no sólo una vez sino cuatro, concretamente en 1990, 1995, 1998 y 2007. Las mejores orquestas han tocado bajo su batuta, habiendo ocupado cargos en las de Montreal, Los Ángeles, Nueva York o Munich, aunque su carrera ha permanecido siempre vinculada a la de Israel y, en los últimos años, es factotum en el Mayo Musical Florentino. Artista en quien técnica y memoria dominan al corazón, comprendió muy pronto que en la música de nuestros días las finanzas, los patrocinios y los macro espectáculos iban a ocupar necesariamente un papel muy relevante. Él fue quien dirigió a los tres tenores en el ya mítico concierto de Caracalla.
Mehta está tan ligado a España como para dedicarnos el último capítulo -“Romance con España”- de sus memorias bautizadas como “La partitura de mi vida”. En 1964 dirigió a la Orquesta Nacional en Granada, Santander y Madrid y desde entonces nos visita con regularidad, aunque ya con agrupaciones invitadas y casi siempre de la mano de Ibermúsica. Es, junto a Lorin Maazel, figura principal en el Palau de les Arts valenciano, en donde también comanda el Festival del Mediterráneo. Allí ha dado muestras de ser no sólo un gran director – el “Anillo” es hoy una referencia en dvd- sino una gran persona, que ha sabido arrimar el hombro ante circunstancias difíciles. Esto es algo que sin duda habrá valorado el jurado que le ha concedido este merecido premio, que quizá celebre con la Reina en Horcher. Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Valencia y sus riesgos
12-06-2010
Riesgos valencianos
El Palau de les Arts ha marcado un hito en cuanto a la sorprendente calidad de espectáculos que ha logrado en su corta vida. Es referencia nacional e internacional. En los programas de mano del Met neoyorquino se cuentael haber actuado en la ópera valenciana entre los méritos que primeros artistas alegan en sus curriculum.Las claves del éxito son una orquesta de primer nivel y dos figuras como Maazel y Mehta a su frente. Cualquier teatro puede presentar producciones inteligentes, pero no contar con un conjunto musical espléndido al que acudan grandes directores.
De ahí que la Generalitat ha de ser consciente que ha de mantenerse el nivel si se desea seguir figurando en el panorama lírico. Supone indudablemente un importante esfuerzo económico, cuya causa no es exclusivamente el apartado artístico sino también el capítulo de mantenimiento de un edificio tan impresionante como desproporcionado. Posiblemente hayan de congelarse o incluso reducirse presupuestos, pero han de acabar de desembolsarse los fondos comprometidos en ejercicios anteriores.
Helga Schmidt es artífice de un éxito que crea amores y odios, envidias y críticas. Lo conseguido está amenazado por la tesorería, pero también por la apuesta por el joven Omar Wellber (Israel, 1981). Los emolumentos de Maazel no podían ser los mismos cuando había que formar una orquesta que cuando ya existe y, a falta de su aceptación de tal premisa, su relevo era inevitable. Sin embargo al más grande genio viviente de la dirección no le puede sustituir sin más una promesa. Por eso es de esperar que la intendente sepa arropar bien al recién llegado y, en este sentido, sería conveniente mantener al menos a Maazel en una producción anual, así como una mayor implicación de Mehta. Su presencia debería ampliarse del Festival del Mediterráneo a la temporada normal. Y, quizá, recuperar a Chailly. Riesgos, con cuentagotas.
Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Si yo fuera... (artículo completo del publicado en La Razón)
05-06-2010
Si yo fuera...
Me viene a la memoria aquella canción inolvidable de Tim Hardin que también cantó Baez, "If I were a carpenter", tanto como para situarme hoy en el puesto de terceros. "Al posto mio" se titulaba otra de Modugno de los San Remos de los sesenta.
Si yo fuera Zapatero emplearía a fondo las pocas armas que quedan para dar un vuelco a todas las encuestas. El día 16 decretaría una reforma laboral que no fuera simplemente paños calientes. Dicen los estudiantes de mi asignatura de "Economía" en la universidad que, cuando acaben la carrera, prefieren un contrato con quince días de despido que continuar "despedidos" durante meses sin poder empezar a trabajar. Tienen toda la razón. El 17 presidiría el último Consejo Europeo con la reforma bajo el brazo junto con una actualización de las medidas contra la crisis. Desde entonces hasta el debate sobre el Estado de la Nación cerraría de una vez la amenaza de ese nuevo impuesto para "ricos" -¡qué absurdo planteamiento hoy día!- que tanto contrabando de dinero está provocando y el 14 de julio asombraría con un nuevo gobierno que dejaría sin respiración a todos. Media docena de ministerios menos, unos cuantos/as indocumentados a la calle y dos únicas vicepresidencias: una política y otra económica. En la primera Rubalcaba, el más listo del gobierno hasta para no quemarse con una sola declaración sobre la crisis y lograr aparecer en los medios exclusivamente para anunciar detenciones. En la segunda Almunia, el español con más peso político-económico en Europa y uno de los más críticos con algunas decisiones de Zapatero. El escollo es si él aceptaría, porque no estaría dispuesto a ser un Solbes II. Ambos supondrían un puntazo en imagen dentro y fuera de nuestras fronteras y un repunte de aire fresco para el Presidente. Y, luego y ante todo, me retiraría de la cocina y me comería lo que ellos me sirviesen sin intentar añadir ni dos dedos de sal.
Si yo fuera un director artístico de prestigio internacional en un gran teatro no me dolerían prendas en aparcar mis genialidades para demostrar a todos que por encima de mis intereses personales se encuentran los generales. Anunciaría a bombo y platillo dos temporadas de sólo reposiciones de producciones propias y, en lo posible, recolocaría en ellas a los artistas apalabrados, trasladando el resto a futuro. Grandes títulos para todos sin costes adicionales y con una significativa reducción de precios para las localidades. Sería una demostración de madurez e inteligencia.
El ocho de junio de 2002 –buscar en “Beckmesser.com”- nuestro querido Beckmesser sugirió a Aznar desde El Cultural la candidatura de Ruiz Gallardón al Ayuntamiento en las elecciones locales, trasladándole de la CAM. El siguiente domingo le citaba en la Moncloa por la tarde para comunicarle esta decisión. ¿Reflexionarán y harán otro tanto Zapatero y algunos directores artísticos? Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
En crisis (artículo completo)
29-05-2010
En crisis
Mentiría si dijese que no salgo de mi asombro, pues conocí a Zapatero antes de ser nuestro Presidente en condiciones que me dejaron clara su vacuidad. Mucho antes a Elena Salgado, pues ambos terminamos la carrera de Ingeniería Industrial al mismo tiempo, aunque ella fue repetidora y luego obtuvo el título de economista mediante una peculiar disposición transitoria de convalidaciones. No entiendo cómo se pudo meter en semejante lío, sobre todo cuando ya conocía el paño por haber sido antes Ministra de Sanidad con el mismo Presidente. A menos que quisiera seguir al pié de la letra la canción de Guridi sobre un tema popular: “Torero tira la capa, torero tira el capote. Mira que el toro te coge, mira que el toro te pilla”. Ciertamente la compadezco por lo que ha pasado, está pasando y habrá de pasar. Veo la fosa en la que ZP ha sumergido al país y no sólo económicamente, aunque también comparto las ideas expuestas sobre el declive de Europa por Timothy Garton. Es obvio que había de aprobarse el plan de ajuste si no queríamos ver aún más dañada la imagen de España, como es obvia la ligereza de la oposición al pedir unas elecciones anticipadas que sólo servirían para paralizar el país durante casi un año y hundirnos todavía más.
El PSOE ha de continuar en el gobierno hasta que se hayan tomado el resto de medidas que es inevitable tomar, reformas laboral, energética y de reordenación por reducción de las estructuras del Estado y resto de administraciones públicas. Otra cosa es que el partido, de acuerdo con la mayoría del arco parlamentario, sustituyese al Presidente por alguien con mayor peso y credibilidad para inspirar confianza y solucionar problemas. El nivel que mostró Felipe González en su reciente entrevista con Gabilondo en CNN+ no lo huele ZP ni de lejos. Éste podría quedarse en escolta de Sonsoles Espinosa en los conciertos que le restasen por cantar. Y con ello vuelvo a la música.
¿Es justo congelar pensiones por valor de mil quinientos millones, cuando hay miles de medidas más inocuas con las que reunir dicha suma? A saber. ¿Por qué el INAEM ha de subvencionar a todos los teatros de ópera de España para que estos luego programen cuatro o cinco “Salomés” diferentes? Un poco de orden, por favor. Subvenciónense producciones y que los teatros se las repartan según sus conveniencias, pero basta de tirar el dinero. Para algo está la red de teatros. Y así mil acciones más, que conocen altos funcionarios de sueldo mermado y de las que les iré hablando poco a poco. Por ejemplo, de lo que un director artístico de renombre y solidez probada debería decidir si tuviese valor y fuese realmente responsable. Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Suso Mariategui
21-05-2010
Suso Mariategui
Hace apenas tres semanas celebrábamos un sesenta cumpleaños un grupo de amigos. Gabriel Bermúdez cantó una selección de "La bella molinera" acompañado por Edelmiro Arnaltes. Suso se brindó gentilmente a recitar previamente, teatralizando en español, cada una de esas canciones, que él mismo había interpretado tiempo atrás. Alos tres realizaron un trabajo estupendo. Hace cuatro días cenaba con él y Edelmiro en "The Garage" de Nueva York, escuchando jazz de fondo, y al día siguiente nos volvíamos a citar para la última "Armida" de Renè Fleming en el Met.
Hoy viernes, aún de viaje, reviso el correo en el iPhone y me encuentro con un email de Edelmiro. Lo abro, esperando sea uno más de los tan divertidos a que acostumbra, pero leo: "Tengo una tristísima noticia. Suso acaba den morir esta noche de un ataque al corazón.... Esto es muy duro". Aún no me lo puedo creer y supongo que Edelmiro tampoco.
Suso, nacido en Las Palmas hace 69 años y de donde es hijo predilecto, estudió en la famosa “Hochschule für Musik und Darstellende Kunst” de Viena y durante tres años trabajó el lied con el célebre Anton Dermota. Desde entonces alternaría este género con el oratorio y la ópera. Cantó por toda Europa: Sala Verdi de Milán, Opera de Teherán, Brucknerhaus de Linz, Festival de Viena, Festival de Wexford, Festival de Opera de Madrid, Festival de Música de Canarias, Gran Teatro del Liceo de Barcelona, Teatro San Carlo de Lisboa, Teatro Nacional de Caracas, Auditorio Nacional de Madrid, Teatro de la Zarzuela de Madrid, Palaus de la Música de Valencia de Barcelona, etc.
Sus recitales, como el titulado "De Monteverdi a los Beatles o una Historia del Canto", siempre tuvieron un toque personal. Además de recordadas interpretaciones, como las de Tamino, Ernesto, Nemorino o Don Ottavio, realizó auténticas recreaciones de papeles como el Inocente de “Boris” o el Cisne de “Carmina Burana”, gracias a una voz que The Sunday Times definió como “de timbre único, como una delicada trompeta” y, sobre todo, su musicalidad e inteligencia artística. Otra de las características de Suso era la perfecta dicción, todo se le entendía y pronunciaba a la perfección en varios idiomas. Strauss y Britten fueron de sus preferidos, pero también abordó a de Pablo o Küchl.
Ningún asistente podrá olvidar jamás sus lecciones en la Escuela Reina Sofía junto a Kraus o en los cursos de la Complutense en El Escorial, porque amaba lo que hacía y sabía transmitirlo con gran amenidad. Era modelo de energía y entusiasmo, cualidades que siempre contagian. Dejó escritas las “103 reflexiones sobre la voz y el canto” y sobre ellas tuvimos más de una discusión en nuestras cenas en El Escorial con Magdalena Manzanares y Arturo Reverter.
Con todo, era categoría personal lo que sus amigos valoramos ante todo. Cuando se encuentre con San Pedro en las alturas, seguro que le cantará el Inocente y le contará el último chascarrillo de aquí abajo. Le abrirá las puertas de par en par. Allí han ganado una persona estupenda, la que aquí hemos perdido.
Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Fallece Giulietta Simionato, mezzo entre dos épocas
05-05-2010
Giulietta Simionato, mezzo entre dos épocas
La mezzosoprano Giulietta Simionato (Forlí, 1910) falleció ayer en Roma una semana antes de cumplir los cien años. La edad se hacía sentir y se encontraba bastante fatigada en los últimos tiempos. Desde 2005, cuando viajó a Venecia para poner el nombre de María Callas a un puente junto a la Fenice, apenas salía de su casa.
En 1933 ganó un reputado concurso en Florencia y durante varios años actuó en papeles secundarios en muchos teatro, como la Scala, a fin de ir formándose. Su fama comenzó en 1945 como la Dorabella del “Cosi fan tutte” en Génova y París, aunque su consagración llegó como “Mignon” en Génova de la mano de Gianandrea Gavazzeni, obra con la que se encumbró definitivamente en La Scala en 1947, donde ya cantaba desde 1936 pero siempre en papeles pequeños. El director Tullio Serafin fue su gran valedor. A primeros de los años cincuenta participó junto a María Callas con “Norma” y “Aida” en las célebres temporadas del Palacio de Bellas Artes mejicano. En 1957 cantó con ella “Anna Bolena” en la Scala dentro de la ya mítica producción de Visconti. Ambas mantuvieron amistad y admiración. En una ya lejana entrevista en su casa romana se le saltaban las lágrimas al recordar el dúo de ambas: “Yo, arrodillada, pidiéndola perdón con humildad… ¡Qué gran momento! Uno de los más inolvidables de mi carrera”.
Su amplísimo repertorio abarcaba Rossini (“La Cenerentola”, “El Barbero de Sevilla”, “Moisés” o “La italiana en Argel”), Bellini (“Capuleti e Montecchi”, “Norma”), Donizetti (“La Favorita”, “Anna Bolena”), Verdi (“EI trovador”, “Baile de máscaras”, “Don Carlo”, “Aida”, “Falstaff”, etc.), y también fue muy considerada en “Carmen”, “Sansón y Dalila”, “Adriana Lecouvreur” o “Cavalleria rusticana”. Muy célebre fue su intervención en “Los hugonotes” scaglieros de 1962 junto a Corelli y Sutherland. Intervino tanto en recuperaciones “La pietra di paragone”, “II Conte Ory”, “Tancredi” e incluso la “Clementina” de Boccherini, como en óperas contemporáneas (“Maria Egipciaca” y “La Fiamma” de Respighi, “Il Re” de Giordano, “Los visitantes nocturnos” de Menotti o “La Atlántida” de Falla).
Cantó por todo el mundo –Milán, Londres, Nueva York, Viena, Salzburgo, etc- hasta su retirada de los escenarios en 1966 con “La clemencia de Tito” para casarse con un médico muy conocido de 82 años. Anteriormnte había estado casada con un violinista de la Scala y aún contraería un tercer matrimonio.
Poseía una voz brillante, muy bien proyectada, homogénea en todo el rango, manejada por una técnica excepcional, siendo capaz de interpretar con fidelidad el canto elegiaco de una “Mignon”, el dramático de una “Carmen” o “Cavalleria” e incluso el cómico de una “Cenerentola”. Fue la gran sucesora de Ebe Stignani, la gran rival de Fedora Barbieri y luego cedió el testigo a Fiorenza Cossotto. De ahí que Simionato suponga la transición entre el canto anterior a la guerra y los nuevos caminos de la postguerra.
Con ella se cierra un poco más la gran página de la edad de oro lírica de los años cuarenta y cincuenta. Descanse en paz.
Gonzalo Alonso
Pappano y el Teatro Real
01-05-2010
Pappano
En el último cuatrimestre de 2001 se vivía una situación muy triste en el Teatro Real. A Luis Antonio García Navarro, su director artístico y musical, se le iba la vida sobre el escenario. Sin duda había que acompañar al querido maestro en aquellos momentos tan difíciles que llegaron a sobrecoger a quienes los vivieron. Así cuando Plácido Domingo le desató las cuerdas de los zapatos tras una de sus últimas funciones. Pero también sin duda había que ocuparse del futuro y, por tanto, de su sucesión.
Con Juan Cambreleng en la gerencia parecía claro que se necesitaba un director musical con posible proyección internacional. Se sabía que las grandes batutas no estaban accesibles y, en consecuencia, lo lógico era apostar por un joven de sólida formación, serio, con impulso y con garra. Por lo menos esos fueron los pensamientos de algunos de los que amaban al teatro. En aquel 2001, en un permanente afán por intentar que el Teatro Real sea un auténtico faro de la cultura española cuya luz se extienda más allá de nuestras fronteras, se le ocurrió a alguien proponer a Antonio Pappano como posible sucesor del maestro valenciano. El angloitaliano estaba entonces a punto de terminar su contrato en la Monnaie. Se le contestó que era un completo desconocido. Obviamente lo era para quien realizó la afirmación, pero eso suele suceder cuando este tipo de decisiones recaen en los políticos. Pappano fue nombrado meses después titular del Covent Garden.
Viene a cuento este recuerdo al último y soberbio concierto de Pappano en Madrid con la Gustav Mahler Jugendorchester. Una de sus últimas grabaciones, el “Requiem” de Verdi con los conjuntos de Santa Cecilia que comanda desde 2005, llama también la atención por su calidad y equilibrio. ¿Qué habría pasado si lo hubiésemos tenido como titular del Real? Seguro que la historia de sus últimos diez años habría sido muy distinta.
Y, dispuestos a recordar, aquella persona realizó una segunda propuesta: la de Kent Nagano quien entonces tenía más nombre que Pappano y estaba dispuesto a venir a Madrid. Fue rechazado por la misma razón citada. Hoy es titular en la Ópera de Munich. Se cumplió el refrán –“a la tercera va la vencida”- y la tercera alternativa fue finalmente aceptada: Jesús López Cobos. Sin duda una curiosa, desconocida e ilustrativa historia.
Gonzalo Alonso
El Doge y los cuatro mosqueteros
24-04-2010
CUATRO MOSQUETEROS
César López Rosell de “El Periódico”, Agustí Fancelli de “El País”, Susana Gaviña de “ABC” y su seguro servidor viajamos en viernes pasado a Milán para rendir homenaje a Simón Boccanegra en voz de Plácido Domingo. Tres enviados por sus diarios, a gastos pagados, y uno por libre. Disfrutamos con la ópera tanto como el propio tenor, pero no sabíamos que a partir del día siguiente íbamos a ser objeto de la maldición del Doge, casi tanto como Paolo Albiani, el malvado de la obra verdiana. Quizá porque aún no se habían publicado nuestras loas. Más se mereció la venganza otro Paolo, Isotta, crítico del “Corriere della sera” que puso de vuelta y media a Domingo por permitirse el capricho, a los setenta años y tras cincuenta de carrera, de cantar un personaje que adora. En la cena posterior a la función, Plácido contó que volaba al día siguiente a Moscú, pero Lissner le advirtió que el aeropuerto de Moscú estaba cerrado. Le encantó la idea de poderse quedar en Milán. Su esposa Marta había de viajar a Madrid ese mismo día. No pudo, nosotros tampoco.
En el siguiente desayuno me informan que Milán ha cerrado, desconociéndose si abriría a la tarde. Una vez cancelado mi vuelo, reservo para el día siguiente y me marcho unas horas a Verona a ver a una querida amiga y pedir a Santa María la Antigua su protección para mi regreso. Vuelvo y me entero a fondo de la situación, evaluando que dará lugar a una larga odisea. Fancelli -¡qué lujo trasladarse en taxi desde Malpensa al centro!- y López Rosell se van ido ese mismo día en tren, preferente claro, hasta Génova y allí se meten en un camarote de lujo hasta su querida Barcelona, mientras el Barcelona hace viaje inverso en autobús a Milán.
Gaviña va cambiando billetes de un día a otro, esperando una reapertura que sólo llega, por unas únicas dos horas, en la mañana del lunes. Decide meterse de polizón –no hay un solo billete de tren- hasta Livorno y allí alquilar una silla en un barco que llegará veinticuatro horas después a Barcelona. Llega el martes a la noche, cena en casa del crítico de su periódico y coge el Ave a Madrid el miércoles. Llevaba, como todos, ropa para un día.
A su servidor le salvan su iphone –no llevaba pc- y los amigos del mundo. En el hotel no hay habitación para más días. Compruebo que no hay trenes y el coche de alquiler más cercano está a 450 km. Cuando voy a pagar 2.400€ para volver en un coche con chofer, recibo una llamada: “Trata de llegar a la frontera con Francia, allí te recogerán unos amigos y te llevarán a Niza. Hay huelga de ferrocarriles en la región, pero será más fácil un coche de alquiler”. Viajo en tren de polizón hasta Ventimiglia y ceno espléndidamente en Niza. Por suerte, esa misma noche abren su aeropuerto y, por 850€, encuentro un Business Niza-Madrid para el día siguiente.
Todo esto por la incompetencia de una Europa Comunitaria que no funciona. Por una alarma tan falsa como la de la gripe A. Le expresé, cenando en la Scala, al vicepresidente de su fundación y consejero de Berlusconi que hoy sólo están en la política quienes no pueden encontrar otro trabajo o quienes tienen mucho dinero. Me respondió que hay un tercer grupo peor: el de quienes tienen mucho dinero y sin él no encontrarían trabajo. Estos inútiles, a los que pagamos fortunas, dejaron sin volar a quince millones de pasajeros durante casi una semana y hundieron a las compañías aéreas, uno de cuyos presidentes llegó a subirse a un avión para testear la nube y ver que no era nociva. Como no podían reconocer de golpe su carísimo error, fueron abriendo poco a poco y contándonos que habían domesticado al volcán. Nos sobra paciencia.
Gonzalo Alonso
Legados musicales
18-04-2010
Legados musicales
El pasado noviembre el rey de Suecia entregó a Plácido Domingo el Premio Birgit Nilsson dotado, nada menos, que con un millón de dólares. La gran soprano wagneriana dejó una parte de su fortuna apartada para entregar este premio una vez cada tres años e incluso estableció el destinatario del primero de la serie. Se trata evidentemente de un legado excepcional, pero en nuestra sociedad hay muchos otros, más pequeños en su cuantía, a los que estarían dispuestas muchas personas si la tramitación fuese más accesible.
Recuerdo un amigo fallecido, Manuel Gomis, cuya familia quiso donar a la Universidad Complutense, de la que había sido profesor, una impresionante colección de libros y más de 45.000 cds. Era un propósito muy loable, sólo solicitándose a cambio que la Universidad resolviese los problemas legales y fiscales, se comprometiese a catalogar la colección y también a mantenerla reunida. Naturalmente ello suponía una inversión en tiempo y dinero: el trasporte, asignar el espacio, dedicar un personal a la catalogación, etc. Fue imposible, la Universidad dejó pasar la oportunidad, la familia se aburrió y finalmente la colección acabó, según tengo entendido, en la Diputación de Valencia. En el mundo de la crítica musical y la musicología existe un gran problema de espacio para almacenar todo el material que vamos acumulando. José Luis Pérez de Arteaga ha traspasado sus vinilos y cintas a la Escuela Reina Sofía, Arturo Reverter ha escriturado ante notario la donación de su colección al Orfeón Donostiarra… Sin embargo, parece mentira, son numerosas las dificultades para que los deseos se conviertan en realidad. Unas de tipo legal, otras familiares y otras por falta de auténtico interés de los destinatarios, incluso a pesar de que las cosas son mucho más fáciles en vida de los donantes.
Conocí las colecciones de Antonio Fernández Cid y Enrique Franco, de un valor económico y sobre todo testimonial impresionante, así como otras igualmente valiosas de personas desconocidas. Ignoro dónde fueron a parar las librerías y fonotecas de las dos personas citadas, pero me consta la frecuencia con la que acaban en el Rastro, vendidas por lotes, al peso o, cuanto menos, dispersas y mucho tienen que ver en ello los mezquinos intereses económicos de los familiares. Animo a las personas que se encuentren en este caso a dejar resueltas sus voluntades por anticipado y a nuestras administraciones a favorecer y potenciar las donaciones culturales.
Gonzalo Alonso
Cien años de Magda Olivero y Giulietta Simionato
14-04-2010
Cien años
Cumplir cien años no es nada fácil, pero mucho menos lo es cumplirlos en buena forma física y mental, con alegría de vivir y con espíritu positivo. Hace pocos días que una de las más grandes sopranos de la postguerra festejó su centenario. Magda Olivero nació en Saluzzo un 25 de marzo de 1910. Debutó en Turín en 1932, a pesar de una comisión que opinó que no estaba dotada para el canto –lo mismo le sucedió a Caballé- y que no debía perder el tiempo ni hacérselo perder a ellos, para retirarse en 1941 tras su matrimonio. Volvió a los escenarios diez años después a petición expresa de Cilea, quien deseaba escucharla en su “Adriana Lecouvreur”. Desde entonces, hasta su despedida en 1981 con “La voz humana” de Poulenc, fue una de las artistas más apreciadas por ese público que, además de amar las voces, ama la expresividad y la intensidad dramática de las interpretaciones. Olivero sabía modular la emisión vocal de acuerdo con texto y música como pocos lo han logrado.
Dentro de poco hará un año de su aparición en el Palazzo Cusani de Milán para cantar apenas un par de frases de una ópera con la que se identificó de forma especial, “Francesca di Rimini” de Zandonai, y cuyos highlights llevó al disco junto a Mario del Monaco. Ese “Paolo, datemi pace”, que puede encontrarse en Youtube, contenía toda la expresividad del mundo. Emociona ver y escuchar a una mujer de noventa y nueve años, que es capaz de demostrar los milagros de una buena técnica. Quienes deseen conocer testimonio de toda una época pueden satisfacer su curiosidad en las varias entrevistas, colgadas en el mismo Youtube, a una soprano que conoció a Puccini, Cilea, Giordano y que llegó a cantar para ellos “Tosca”, “”Fanciulla del West”, “Adriana Lecouvreur”, “Fedora”…
Magda Olivero, capaz aún de ir en avión de un sitio a otro, es un ejemplo viviente para todos nosotros, pudiendo aprender mucho sobre cómo enfocar nuestros últimos años. Ella no puede ya volver a recibir veintidós llamadas a escena tras una “Traviata” como en la inolvidable representación de Parma, pero se encuentra en paz consigo misma y con los que la rodean, disfruta de lo que la vida le puede aún proporcionar y todavía es capaz de hacer feliz a su entorno con sus recuerdos, sus enseñanzas y lo que queda de una voz inolvidable. No es fácil cumplir así cien años. Otra grande, Giulietta Simionato, lo hará en mayo, aunque no con la vitalidad de Olivero. Felicidades a ambas.
Gonzalo Alonso
Elogios desmesurados
27-03-2010
Elogios desmesurados
Por los obituarios que solemos escribir los cementerios parecen estar llenos de héroes o magníficas gentes que sólo hicieron el bien en sus vidas. Esta semana falleció Wolfgang Wagner y, a tenor de lo publicado, el mundo musical está ante una enorme pérdida. Nada más inexacto.
De 1951 a 2008 dirigió el Festival de Bayreuth, creado por su abuelo Richard en 1876. Hasta 1966 lo hizo en compañía de su hermano Wieland, quien fuera el hermano con auténtica genialidad. Se ha escrito, no sin razón, que la revolución de la ópera vino en los años cincuenta de la mano de Wieland en la dirección de escena y de Callas en el canto. Wieland creó un nuevo concepto, lleno de espacios vacíos e iluminaciones inspiradoras. Wolfgang, el hermano “administrativo”, heredó el imperio al fallecer Wieland e intentó con bastante poco éxito poner en escena sus conceptos, un tanto trasnochados. Defendió, como certeramente pero con cierta sorna ha declarado Barenboim, la obra wagneriana sólo a través de los ojos de un padre ya muerto y sin tener en cuenta cómo en el resto del mundo se veía la misma obra. Finalmente se aflojó ante las críticas y cedió puestas en escenas a directores de escena muy conocidos pero totalmente inmaduros en la lírica y, para redondear la caída del dios, entregó unos “Maestros cantores” a su hija Katharina permitiendo que ésta ridiculizase la ópera de Richard. Fueron célebres sus disputas con muchos artistas, que iban a Bayreuth por el prestigio y el mito que suponía el festival a pesar de tener que ensayar mucho y cobrar poco. George Solti, Hilldegard Bahrens, Waltruad Meier y hasta el propio Plácido Domingo acabaron “saturados” del “administrativo” Wolfgang.
Tuvo la desgracia de casarse por segunda vez con la ambiciosa Gudrun, quien prácticamente llevó los pantalones en Bayreuth hasta el punto de forzar a su marido a romper con Eva y Gottfried, los hijos con su primera mujer, lo que aumentó la desunión familiar iniciada anteriormente con el alejamiento de Nike, hija de su hermano Wieland. Con la familia peleada y los estatutos del festival, según los cuales al frente del mismo había de figurar un Wagner, se planteaba una problemática sucesión. La solución con el tándem Eva&Katharina sólo fue un paño caliente en vida de Wolfgang. Ahora sí podrá acometerse la auténtica renovación de un festival tocado.
Gonzalo Alonso
Dobles repartos
20-03-2010
Dobles repartos
Aunque nuestros teatros no sigan el modelo “repertorio” sino “temporada”, cada vez son más los títulos para los que se programan más de diez representaciones que, al tenerse que ofrecer en un corto periodo de tiempo, precisan repartos alternativos. El Teatro de la Zarzuela y el Liceo fueron pioneros. En el primero funcionó durante algunos años un segundo reparto a base de jóvenes cantantes y, naturalmente, los precios de las entradas eran muy inferiores. El segundo llegó a programar en 1975 varias “Carmen” en las que, por poner un ejemplo, alternaron Richard Tucker, Plácido Domingo, Gilbert Py y Lavirgen. En general los segundos repartos no suelen tener la calidad de los primeros, pero ha habido excepciones muy notables en los últimos tiempos. Así en el accidentado “Andrea Chenier” del Real, tenía mayor entidad para esa obra el trío Armiliato-Dessi-Di Felice que el Álvarez-Cedolins-Vratogna. Las cosas están más o menos equilibradas en el caso de la actual “Turandot” sevillana, con Guleghina-Dessi-Armiliato o Baird-Ansellem-Berti, o en la futura “Traviata” con Cedolins-Ilincai-Petean o Cantarero-Jordi-Capittonucci, aunque ya veremos si Cedolins llega a participar. En estos casos tiene sentido que los precios de las localidades sean similares, pero en otros resulta casi un delito.
Cuando, por ejemplo, se programó en el Real una “Walkiria” con la pareja Domingo-Meier se pusieron los mismos precios que a la Brubaker-Schuster, lo que es incomprensible. ¿Tenía sentido en principio pagar lo mismo por ver a Álvarez como Chenier junto a Cedolins que a Jorge de León con Shafajinskaia? Hay quien sostiene demagógicamente que sería un insulto para los artistas poner precios inferiores, cuando obviamente ellos mismos son los primeros en saber que no tienen el mismo caché. Por tanto nada más lógico, como se hace en los teatros importantes del mundo, que variar precios en función de los repartos, aunque los departamentos administrativos hayan de trabajar más. Es algo que por su lógica habrá de imponerse en España -en el Liceo ya sucede con las llamadas representaciones populares- máxime en los tiempos de crisis venideros.
Y qué placer si habiendo pagado la mitad, de pronto sale un cantante que supera todas las previsiones y asombra al público.
Gonzalo Alonso
Coincidencias peculiares
17-03-2010
Coincidencias peculiares
Son tres y sólo tres los directores consagrados auténticamente internacionales que tenemos: Rafael Frühbeck de Burgos, Miguel Ángel Gómez Martínez y Jesús López Cobos. Él último ha logrado colocarse muy bien en España en varias etapas de su carrera -fundamentalmente OCNE y Teatro Real- y llevarse al bolsillo alrededor de cinco millones de euros durante la última de ellas. Sorprendentemente ahora reniega de todo, pero siempre hay quien nunca está satisfecho. En cualquier caso, mis felicitaciones por su reciente y muy significativo 70 aniversario, celebrado por todo lo alto en Lausanne, donde mantiene su residencia. Los dos primeros no se quejan de sus estancias en nuestro país, sino más bien de su escasa presencia en él en los últimos años. ¿Cómo este país puede contar tan poco con quienes obtienen críticas como las recientes de Frühbeck en Los Ángeles o Filadelfia, donde se ha llegado a decir que con él la orquesta suena como en tiempos de Stokowski? Afortunadamente hay algunas entidades que inteligentemente abren el cuentagotas, como la Ópera de La Coruña, Burgos, la Sinfónica de Madrid, la ONE o la de RTVE.
Febrero y marzo han supuesto la excepción, pues Gómez Martínez dirigió esta semana con la RTVE una sinfonía de Tchaikovsky y Frühbeck eligió al mismo autor en la ONE. Curiosa coincidencia, como curioso también que el granadino programase, hace apenas un mes con la Sinfónica de Madrid, varias piezas de la “Suite española” de Albéniz en orquestación del burgalés. Obviamente no se trata de ninguna campaña concertada de ambos, que bien podían ponerse de acuerdo para simplemente preguntar la razón por la que no se cuenta con ellos en el Teatro Real, donde Gómez Martínez ha dirigido una única vez, hace diez años, y Frühbeck ni se ha estrenado. Les aseguro que les asombraría la respuesta. Quizá ustedes no puedan enterarse hasta septiembre -¿les vale la pista?- pero acabarán por conocer los motivos porque afortunadamente, tarde o temprano, todo se sabe.
Ellos no necesitan limosnas y a los perjudicados, que somos nosotros, siempre nos quedará la alternativa de viajar a La Coruña en septiembre para escuchar a uno el “Otello” de Verdi o al Escorial para una “Tosca” y a Burgos para oír al otro un ciclo Brahms en la inauguración del nuevo auditorio.
Gonzalo Alonso
Antonio Rodríguez Moreno, un hombre de bien
05-03-2010
Un hombre de bien
El pasado miércoles falleció, a los 86 años, Antonio Rodríguez Moreno tras dos años de enfermedad. A pesar de ella aún asistió hasta hace no mucho a presentaciones para demostrar que seguía al timón de RITMO, la revista que fundara su padre hace ochenta y un años y que el regentaba desde 1976.
Es mucho lo que el mundo de la música debe a Rodríguez Moreno, pues su revista, precursora de otras empresas musicales que creó después su hijo Fernando, fue una escuela en donde nos ejercitamos muchos de los que hoy contamos un poco en el mundo del periodismo y la crítica musical. Muchos incluso nos conocimos y empezamos amistades en aquel pequeño piso de Francisco Silvela en el que no cabíamos cuando nos reuníamos. Pérez de Arteaga, Reverter, Martín Bermúdez, Carrascosa, Peregrín, Martín Bermúdez, el propio Mira, actual jefe de redacción, los añorados Mayo y del Campo y yo mismo blandimos allí nuestras primeras armas. Algunos de ellos se salieron en bloque para fundar otra revista, "Scherzo", cuando encontraron en Antonio Moral el encauzador de sus inquietudes independentistas. Pero RITMO siguió, y siguió hasta cuando el nieto del fundador también se independizó para montar la distribuidora musical FERYSA. ¡Cómo olvidar mi primera artículo, allá sobre 1970, sobre la entonces incipiente y hoy tan denostada piratería musical! Recuerdo también, y muy especialmente, una larguísima entrevista con Alfredo Kraus, que dio origen a una amistad que sólo interrumpió su muerte.
Antonio colaboró de joven con Radio Nacional, trabajó en la SGAE e incluso ejerció representaciones artísticas. Su labor fue fundamental para, en años de penuria y aislamiento, abrir puertas entre España y el exterior en ambos sentidos. Se le concedieron la Medalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes, la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Madrid y la Medalla Johann Strauss de Viena por los méritos contraídos en la difusión y promoción de la música clásica en España a lo largo de una dilatada historia que colocó a la revista como la más veterana de España en su género y en la que llegaron a firmar Stravinsky, Bartok o Salazar. Ochenta y un años son muchos años para una revista musical, mucho más si hablamos de España, y es de justicia reconocer el esfuerzo continuado de Rodríguez Moreno.
Descanse en paz este hombre de fe y permanezca en nuestro recuerdo como uno de los promotores de lo que hoy es la música en España.
Gonzalo Alonso
Habemus tenor
22-02-2010
Habemus tenor
El Teatro Real ha contratado a un joven canario como cover de Andrea Chenier para las actuales representaciones de este título. A cambio se le entregó la función de mañana domingo. Posiblemente era casi un desconocido para su dirección artística, pero no para quien firma este artículo. En abril de 2007 escribía en estas páginas en la crítica de “El rey que rabió” en la Zarzuela: “Destaca la voz de auténtico tenor de Jorge de León”. En noviembre de 2009, a raíz de su participación en el “Cyrano de Bergerac” de Valencia opinaba: “… un Jorge de León como Christian que posee auténtica voz de tenor spinto, hasta el punto de epatar por momentos la de Alagna. Atención porque su carrera puede ser importante”. Por último, este mismo enero, respecto a su Don José en la “Carmen” murciana decía que “De León es un tenor lírico de verdad, con una voz importante, llamado a ocupar un buen lugar en el escalafón lírico”.
Comentaba en broma con alguien del teatro, un par de días antes del estreno, que si yo fuese el director del mismo me habría presentado a desayunar con Marcelo Álvarez para ponerle un laxante en el café de forma que no pudiese participar en la premier y hubiese de ser sustituido por de León. Apostaba por que el teatro se apuntaría un debut histórico, como los de Domingo en NY o Carreras en Munich sustituyendo a Corelli. No sucedió en la primera, pero sí que Álvarez enfermó en la segunda –sin laxante, por supuesto- y de León saltó a escena con media hora de preaviso. Cosechó un gran triunfo. Tras éste y el ensayo general, ya tiene contratos para “Tosca” en Palermo, “Aida” en Verona, “Norma” en Trieste y otros “Chenier” por Italia. Él y Francesco Meli son tenores del futuro.
Ahora hace falta que no se le suban los humos y se comporte con responsabilidad si desea que se cumplan las previsiones. Tiene mucho a favor: la voz de auténtico “spinto”, algo hoy infrecuentísimo, caudal impresionante, temperamento y poder de comunicación así como una buena presencia escénica. Pero, también es cierto, que ese diamante en bruto precisa un buen pulido para llegar a ser auténtica estrella. El pulido de un buen maestro italiano para mejorar en afinación, refinamiento y repertorio. ¡Enhorabuena, suerte y a trabajar!
Gonzalo Alonso
¿Teatro alemán o italiano?
15-02-2010
¿Teatro alemán o italiano?
Hace apenas unos días se ha vivido en la premier de “Manon Lescaut” en la Fenice veneciana uno de esos escándalos que saltan a las portadas de la prensa. La puesta en escena de Graham Vick desagradó profundamente a algunos espectadores, que llegaron a interrumpir la representación con frases como “¡Estamos hartos de teatro alemán! ¡Esto es Italia!”. El concepto de Vick tenía realmente poco que ver con la esencia de la obra pucciniana. ¿Es éste el camino más adecuado para hacer frente a una crisis de espectadores y subvenciones? Las administraciones públicas no pueden soltar fondos para complacer a cuatro sibaritas y ponerse en contra de ese gran público que es el ha de llenar las salas. Y un teatro no puede olvidarse de las peculiaridades del país donde se ubica.
En Madrid presenciaremos hoy sábado un gran contraste de concepto escénico con la “Andrea Chenier” de Giancarlo del Monaco frente al desacertado “Holandés” de Rigola y la admirable “Jenufa” de Braunschweig. La ópera de Giordano presenta una música y un texto tan específico que no se presta a excentricidades. Lo sabe del Monaco con su puesta en escena clásica, que no rutinaria, pero espectacular. El debate está servido y el público dará su veredicto.
Es válido y debe ser aplaudido cualquier enfoque que sea acorde con la obra y, más aún, si respetándola la recrea. Otra cosa son las trasgresiones gratuitas que tanto abundan en mentes de registas que ni siquiera conocen a fondo ni el texto ni el idioma de las óperas que manejan. Los casos son numerosos. Y hasta los más grandes pueden a veces pasarse o errar. Todos admiramos el Carsen de “Dialogo de carmelitas”, pero ya veremos lo que le parece al respetable su próxima “Salomé” madrileña.
La Fenice se ha rebelado. No ha querido ver la “Manon Lescaut” de Puccini convertida en un soft-porno, pero se ha equivocado al insultar al “teatro alemán”. Seguro que hubieran aplaudido a rabiar la “Manon Lescaut” de del Monaco para Bonn en 1995, absolutamente alemana y conceptual pero admirable y totalmente opuesta a la posterior y muy italiana en el Metropolitan. Lo que importa es la genialidad al servicio de la obras, no la originalidad al servicio de un ego. Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Recuperar el rumbo
06-02-2010
Recuperar el rumbo
Hacía apenas diez días desde que de este “En solfa” se sugería al nuevo presidente del ente RTVE que incluyera en su agenda la situación de Radio Clásica y el pasado lunes la petición tuvo respuesta. Fernando Palacios fue sustituido tras ser llamado a última hora de la mañana al despacho del nuevo director de la casa de la Radio, con quien tenía escasa sintonía, mientras algunos de sus más estrechos colaboradores almorzaban en la presentación madrileña de la interesante, acertada y economizada programación de la próxima temporada del Liceo.
La web de Beckmesser informó inmediatamente de ello así como del posible nombre de su sustituta, Ana Vega Toscano, posteriormente confirmada de forma oficial. Ana Vega posee un excelente curriculum musical, aunque también es licenciada en periodismo y en Geografía e Historia. El pasado sábado ofreció en la Sala Gayarre del Teatro Real un concierto con un programa centrado a la obra de compositoras españolas, enmarcado en la temática dedicada a la mujer. Estudió en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, es miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Musicología y del Consejo de Redacción de la Revista de Musicología. Ha trabajado en Radio 3, Radio 1, Radio 5 y, especialmente, en Radio Clásica. Es así mismo delegada en el grupo Euroradio Classics de la UEREBU (Unión Europea de Radiotelevisión) y en la actualidad presenta Los Conciertos de La 2, colaborando además con la Orquesta y Coro de RTVE en sus conciertos pedagógicos. Tampoco por tanto le falta experiencia.
Ahora se trata de olvidarse de esos personalismos tan perjudiciales de la etapa anterior, de tener ideas claras, centrarlas en un proyecto y reformar el equipo humano a fin de que la emisora recupere los niveles perdidos. No es tarea fácil ya que gran parte del personal más ilustre de la casa fue víctima del célebre ERE con apenas 50 años. ¡Quién lo diría ahora! Las siempre queridas retransmisiones en directo y los programas especializados han de encontrar un equilibrio con una mayor capacidad de difusión. La deseamos toda la suerte del mundo, porque la va a necesitar.
Gonzalo Alonso
Canarias, una reconsideración
30-01-2010
Canarias, una reconsideración
El Festival Internacional de Música de Canarias discurre por su recta final en una edición recortada en tiempo y oferta, si bien se mantuvieron grandes nombres para continuar haciéndolo atractivo. La reciente constitución de una fundación en la que participa el Ministerio de Cultura aportará una seriedad frente a posibles vaivenes popularistas. Sin embargo tampoco podrá evitar entrar en la reconsideración que ha de efectuarse en toda la política musical canaria.
¿Puede una comunidad autónoma permitirse la coexistencia de dos orquestas sinfónicas de primer nivel, tres programaciones operísticas y un festival? ¿Acaso la situación actual es la misma que cuando se crearon éstas? Factores nacionalistas, insularismos y la falta de visión a largo plazo de la que adolecen la mayoría de nuestros políticos han llevado a una oferta superabundante, excesiva para la capacidad de absorción del público y evidentemente imposible de mantener económicamente en el presente.
Es necesario redefinir la relación entre la Asociación de Amigos de la Ópera de Las Palmas, la de Tenerife y el Teatro Pérez Galdós en lo que respecta a sus temporadas líricas, prácticamente independientes. Al Festival de Ópera de Tenerife le han recortado la subvención para programación artística hasta sólo setecientos mil euros, dejándolo en esqueleto. No hay fondos públicos para mantener sus niveles de calidad y, de hecho, no sería sensato continuar con tal dispersión.
También se precisa un análisis sobre las Orquestas de Las Palmas y Tenerife para, al margen de absurdos insularismos, tratar de potenciar efectos sinérgicos y eliminar duplicidades de actividad. ¿Son realmente necesarias dos agrupaciones sinfónicas o bastaría con una más amplia para dar servicio a toda la Comunidad Canaria? El número de servicios de cada una y el tipo han de dar las claves.
El citado Festival de Música de Canarias fue creado en un momento en que en la región apenas había actividad musical, especialmente sinfónica. Estos ya no es así, con dos orquestas propias de excelente calidad, y por tanto su filosofía no puede continuar siendo la misma.
El sentido común se ha de imponer pero, ya sabemos, éste es el menos común de los sentidos. Sobre todo entre políticos. Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Sevilla sin un duro
23-01-2010
Hace unas semanas titulaba este rincón como «Unos tanto y otros tan poco» y hoy he de reincidir en el mismo tema dado lo que está sucediendo en Sevilla sin que apenas haya trascendido a nivel nacional. El Teatro de la Maestranza y la Orquesta Sinfónica de Sevilla van a ver reducida la aportación que el Ayuntamiento realiza a sus presupuestos en 1.900.000 según las informaciones locales. El teatro pasaría a contar con sólo 400.000€ en vez de 1.600.000€ del año 2009 y la orquesta dispondría de 700.000€ menos. Se trata de reducciones muy importantes respecto a los presupuestos totales de ambas entidades, por lo que harán peligrar su normal funcionamiento.
Al frente de la responsabilidad de tales recortes se encuentra Maribel Montaño, delegada mu- nicipal de cultura del Ayuntamiento sevillano, a quien ya algunos medios han bautizado como «Terminator». La excusa que aduce es bien simple y muestra la superficialidad que lamentablemente abunda en muchas de nuestras administraciones: en época de crisis se han de centrar los recursos en proyectos más populares.
También hay que reconocer que, como dice el refrán, «de aquellos polvos vienen estos lodos», y que la situación no sería tan grave si el Ayuntamiento no hubiese visto comprometidos excesivos recursos en los muchos «humos» que creó Juan Carlos Marset cuando estuvo en él. Incluso hay quienes, en vez de recordar sus responsabilidades, ahora le echan de menos validando aquello de «otros llegarán que bueno te harán». El caso es que, con tal lastre, la música sevillana está en globo y hay quienes olvidan el esfuerzo que otros han efectuado para colocar a orquesta y teatro donde hoy están y muestran una dañina ceguera al no comprender que su actitud puede resultar costosísima si más tarde se desea recuperar ambas instituciones. Todo proyecto necesita una continuidad y la falta de estrategia, el caminar sin rumbo a trancas y barrancas, acaba saliendo carísima.
En medio de esta crisis hay actuaciones que tampoco se entienden. ¿Por qué Pedro Halffter no se manifiesta con rotundidad? Y, hecho más sorprendente, simultáneamente la Junta de Andalucía incrementa su aportación al proyecto Barenboim-Said en un 60%. ¿Ustedes entienden algo? Yo no. Será la "lunita platada".
Gonzalo Alonso
Sobre Radio Clásica
16-01-2010
Sobre Radio Clásica
Felipe González nunca fue un aficionado a la música clásica. Por eso se cuenta que, al ser informado del coste y la audiencia de la entonces Radio 2, exclamó con toda naturalidad «sería más barato regalar un tocadiscos a cada uno de sus oyentes». Han pasado los años y los índices de audiencia de la ahora Radio Clásica no sólo no han subido, sino que todo apunta a que han descendido. Algo tendrá que ver con ello la nueva línea emprendida por su director. La apuesta se fundamenta en la divulgación, pero la cosa no funciona. Nadie duda de la habilidad de Fernando Palacios en este tema. Tampoco se oculta la dificultad que supone tener que haber prescindido de valiosísimas personas de la casa por prejubilaciones obligadas. Sin embargo difícilmente puede encargarse la divulgación a locutores con tan escasa preparación musical que no saben pronunciar ni los nombres de los compositores, cayendo en tópicos dignos de chiste. También resulta criticable el protagonismo que se ha reservado personalmente en la propia programación, aunque la fuerza de los hechos le haya obligado a dar algún paso atrás.
El descontento entre los oyentes tradicionales de la casa se ha generalizado, como puede comprobarse en los foros de internet que se dedican a pedir la dimisión del director de la emisora con títulos como «¡Salvemos Radio Clásica!» o en los frecuentes textos publicados en las secciones de «Cartas al director» de los periódicos. Resulta muy problemático que este descontento, que si no se ha traducido en un apagón es porque no existe ninguna emisora alternativa, pueda compensarse con un nuevo público. El enganche de esos nuevos oyentes se tendría que buscar a través de programas en radio generalistas como el añorado «Clásicos populares», de Argenta y González Campa, pero el Expediente de Regulación de Empleo lo hizo desaparecer de las parrillas, sucediéndole un intento frustrado del propio Palacios por ocupar personalmente aquel lugar.
Es obvio que ha de lograrse un equilibrio entre ciencia docta y divulgación, sin olvidar que lo más importante será siempre el propio contenido musical, y que la solución no es fácil, pero Alberto Oliart haría bien en meter este tema en su agenda. Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Escenarios alternativos
09-01-2010
Escenarios alternativos
Hay un vídeo de Youtube, subido a mediados de diciembre, que lleva más de un millón de visitas. Les recomiendo que lo curioseen (http://www.youtube.com/atenordelaopera). Un día cualquiera de mercado, la música empieza a sonar entre los puestos de frutas y verduras. Se trata de fragmentos de la “Traviata” de Verdi interpretados en pleno Mercado Central de Valencia en noviembre. Los rostros de los compradores, asombrados ante la magia del arte, hacen que recuperemos la confianza en el buen gusto. El gusto por la buena fruta, la verdura, el champán, la música y la vida en general. Un video de una iniciativa sin duda alentadora, que llama a la alegría y que acerca la ópera a algunas personas que quizá estuviesen lejos de ella, pero que acaban bailando y bebiendo al son del popular brindis. La experiencia se ha repetido con el mismo éxito en otras ciudades, como en Madrid en la mañana de Nochebuena. El Teatro Real pasó Reyes en la cárcel de Soto, donde llevó la “La gallina ciega”, continuando el proyecto iniciado las navidades pasadas. Alegría donde no se dan las condiciones para que abunde y otra forma de acercar la música a la sociedad. Algunas orquestas y asociaciones de amigos de la ópera realizan actividades similares en los colegios y, en otro plano muy diferente, también se ha escenificado una “Traviata” en plena Hauptbanhof de Zurich. En medio de los trenes y ante la sorpresa y admiración de auténticos viajeros, que no extras, se conocían y separaban Violeta y Alfredo.
Son procedimientos en los que convendría profundizar, que avanzan en una línea diferente a la de los legendarios conciertos de los tres tenores pero que persiguen el mismo fin que aquellos eliminando el aspecto crematístico. En el difícil periodo en que vivimos sería muy aconsejable que los responsables culturales – administraciones, auditorios, teatros, emisoras de radio, etc- infundieran imaginación a su gestión, si no alejándose de espectáculos minoritarios de gran calidad, sí centrando sus prioridades en ideas como las apuntadas. Es lo menos que se puede pedir a quienes llegan a cobrar trescientos mil euros al año. ¿Tiene sentido en la actualidad que cada vez resulten más caros los espectáculos y que una entrada esté subvencionada con tres veces lo que paga por ella un bolsillo pudiente y? ¿No será prioritario buscar alternativas para acercar al gran público un género hoy minoritario? Recordemos que el “Rigoletto” verdiano lo vio en su época, en apenas cinco años, más público que habitantes tenía Milán.
Gonzalo Alonso
Presidencia enlatada
08-01-2010
Presidencia enlatada
La gala inaugural de la presidencia española de la Unión Europea ha dado ocasión para comprobar la excelencia artística de Tamara Rojo y María Pagés, los solistas y el cuadro flamenco que las han acompañado. Nada que objetar por tanto, sino todo lo contrario, a la calidad de los artistas invitados. Sí a la falta de criterio de un acto cuya organización no ha sido todo lo perfecta que la ocasión requería.
Carece de sentido que la gala se desarrolle en un teatro, al que el gobierno subvenciona con más de un 30% de su presupuesto total, que cuenta con una orquesta titular y que sin embargo se recurra a música enlatada para la mitad del programa. Se trata de la misma falta de criterio que acompaña la actuación de un gobierno al que todo se le vuelven pulgas. El espectáculo terminó, contra todo pronóstico, con una fantasía sobre el “Himno a la alegría”, tan querido en la Unión, en la que Rojo y Pagés simbolizaron maravillosamente la unión de culturas. ¿Qué hizo la Unidad de Música de la Guardia Real sentada en el gallinero durante todo el acto, esperando en vano volver a tocar el himno nacional al final del mismo? El desconcierto allí y en el Palco Real era evidente. Como fue evidente para todos la ausencia de presidentes de los países de la Unión. Ni siquiera estuvo el de Suecia, nación a la que España releva. Un fallo que poco dice a favor de nuestra diplomacia y del actual peso de España en Europa. ¿Será verdad que a nuestro presidente le sucede lo que al Fausto de Berlioz en su última escena? Su título es, simplemente, “La carrera hacia el abismo”. Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Navidades grises
02-01-2010
Navidades grises
La culpa no es de la crisis, aunque sin duda ayude. Los culpables de pasar unas Navidades grises –¿se debe escribir en minúsculas o aún en mayúsculas?- somos nosotros. Nuestras Navidades han dejado de ser las “White Christmas ” de un Bing Crosby hoy casi olvidado. Se fueron aquellas melodías de Sinatra y King Cole, también las de Streisand o Dion, las de Ray Conniff y Los Carpenters, las de Ray Charles y Ella Fritgerald, hasta las de Gorme con los Panchos o el “Campanas sobre campanas” de la coral de turno. Y si los villancicos fáciles casi han desaparecido de nuestras Navidades, cómo no iban a hacerlo las muy sofisticadas canciones que grabaron Fischer Dieskau o Schwarzkopf, si ni se escuchan los maravillosos discos de Leontyne Price, Norman o Horne. Vamos… que ni los villancicos de los tres tenores. Obviamente más vale no hablar de la música sacra, banalizados los restos de su naufragio.
¿Qué está sucediendo con nuestra Navidad? ¿Se acuerdan de la mítica película “Qué bello es vivir”, que las televisiones programaban año tras año? Parece como si ya no fuese tan bello vivir y quizá no lo sea, pero al menos estos días traían más ilusiones que amarguras. ¿Acaso ya no queda nada de niños en nosotros?
¿Cuántos christmas hemos enviado este año? Ya no se estilan. Primero dejamos de escribirlos a mano para imprimir un texto que lo simulaba y bajo el cual estampábamos nuestra firma. Luego también llegamos a despersonalizar ésta y ahora tenemos emails y sms, que ahorran sobres y sellos. Algunos quedan que, en el colmo del laicismo, felicitan con un simple tarjetón de los de pedir o dar las gracias por favores.
Lo que hemos vivido se ha convertido en historia que, todo lo más, podemos revivirla en series como “Cuentame”. Nuestras tradiciones se vienen abajo sin que nos demos cuenta y sin que siquiera nos haya dado tiempo a construir alternativas. Otros vendrán que, fieles a sus creencias, nos harán comulgar con ellas en vez de con hostias. Este es el mundo que, según algunos, estamos construyendo y los que discrepen son unos meros retrógados aguareros.
Menos mal que ante mí tengo los enormes ojos de Sophia Loren, protagonizando “La caída del imperio romano”. ¿A quién de esa cadena no cristiana y por qué se le habrá ocurrido emitirla? Gonzalo Alonso
Gonzalo Alonso
Los adioses de 2009
01-01-2010
Los adioses de 2009
Soy plenamente consciente de que esta columna provocará controversia y que no contentará a nadie. El tema es delicado. ¿Cuándo debe un artista decir adiós a la profesión? ¿Debe irse como Garbo, estando en la cima? O, ¿debe irse como otros, arrastrando nombre y pasado?
Permítaseme primero una comparación que permita trasladar el problema a otro campo para perder fanatismo. Todo gran futbolista sabe que a partir de una cierta edad, de una pérdida sensible de facultades, ha de ceder su puesto en la primera alineación para pasar al banquillo. Es muy evidente en el fútbol porque hay mucho dinero por en medio pero, aunque más disimulado, pasa en cualquier otro deporte. A cualquier funcionario le jubilan a los sesenta y cinco y qué vamos a decir de los ejecutivos de las multinacionales, barnizando persianas a los cincuenta.
¿Y los cantantes? Hay quien, como Lauri Volpi, conserva el sí bemol a los ochenta años, pero tampoco se puede mantener ese nivel durante toda una ópera o un concierto. He asistido a muchas despedidas de grandes: Callas, Tebaldi, Bergonzi, de Los Ángeles... y tengo que decir que la mayoría de las veces con lágrimas en los ojos. Hay un momento a partir del cual he sufrido mucho escuchando un artista y me ha sucedido no sólo eso sino algo mucho peor: una voz deteriorada ha llegado a grabarse en mi memoria sustituyendo el recuerdo de una voz en plenitud. No hay cosa peor para quien desea conservar dentro de sí aquello con lo que tanto disfrutó.
Un gran artista siempre tiene algo que transmitir, algo que mostrar a las nuevas generaciones. Los detalles afloran por aquí y por allá. Pero canta en el filo de la balanza. Hay un momento en que la maleza crece tanto que ya no deja ver la valiosa flor. El artista -o alguien muy próximo- ha de ser consciente de ese instante y, entonces, decir adiós. Y eso por mucho que gusten los aplausos o que se note el calor del público.
Creo que debe ser así pero, como crítico, nunca le diría a un grande "quédate en casa". Me quedaría yo cuando cantase y no escribiría una sola línea. Lo de un célebre crítico vienés en una ocasión, que puso el título "Fulano cantó ayer" y dejó en blanco el comentario.