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La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga

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4 Comentarios

  1. María M. Conde

    Me parece estupendo que se den esas grandes oportunidades a los jóvenes. Al fin y al cabo, son la cantera para los aficionados del futuro. Pero ¿qué pasa con la gente mayor? Entre ellos hay multitud de adoradores del bel canto que por sus circunstancias económicas (pensiones que apenas dan para sobrevivir, mucho menos para adquirir una entrada medianamente asequible), se quedan sin poder disfrutar de aquello que más les gusta. ¿No sería posible canalizar algunas de esas ayudas hacia la sufrida “tercera edad”? El Teatro Real, entre otros, podría estudiar una solución que permitiera encajar en sus proyectos a esos aficionados maduros que se quedan con las ganas de asistir a un espectáculo.

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    1. SpR

      Este tema lo tratamos con instituciones como el Real y la respuesta fue “Si rebajamos el precio a los mayores, que son nuestro público, nos arruinamos”. Lamentablemente es la cruda realidad…

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      1. María M. Conde

        ¡Qué pena! Algún día se darán cuenta de que todo puede ser compatible.

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  2. J.L

    Y ya de los desempleados mejor no hablamos… Me hace muchísima gracia que la OSRTVE diga que ofrece descuentos a “estudiantes de música”, que ya sabemos que debe ser un grupo de población mayoritaria en este país… En cambio, por mucho servicio público que ofrezca la orquesta del ente público de Radio y Televisión, parecen ser incapaces de ofrecer un mínimo descuento a desempleados, como si hacen otras orquestas. Desde luego no sé qué pretenden hacer con la OSRTVE. Cada día que pasa está más muerta.

    Y por el resto de orquestas, está muy bien eso de los descuentos jóvenes, pero como en otras muchas cosas, llegan tarde… Llegan tarde porque se están dando cuenta que no llenan por la crisis, sino porque su público mayoritario con medias de edad superiores a los 60 años, no es eterno, y claro está si no hay relevo generacional, el goteo de decesos deja muchos huecos en los auditorios, sobre todo ahora, que no parece importar nada lo que se programe, sino el hecho de llenar las salas (y no dudarán en repetir obras cada temporada con tal de conseguirlo). A esa chapuza de las prisas se ha llegado. Ni el público joven releva al público mayor, porque reconozcámoslo, la audacia en la programación de las orquestas madrileñas no existe, ni el público mayor estará para siempre…

    Mientras tanto, en el grupo de edad intermedio hay muchos parados y mileuristas que no entienden como en los últimos años, el precio de las entradas ha subido de tal manera que no les compensa el gasto ante unos salarios que a diferencia de los precios, no suben…

    Está claro que acerca del clima económico general, las orquestas no tienen culpa, pero que también podrían hacer más, -recordemos que casi todas se financian con dinero público- es algo de lo que se da cuenta cualquiera.

    Un saludo.

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