web analytics
La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga

Sobre el autor

Artículos Relativos

2 Comentarios

  1. Fernando

    Crée el autor de esta nota que algún espectador de los que compraron su entrada no sabe que Domingo es tenor? No. Pues entonces no hay engaño. El que va es porque le interesa oirlo aún cantando de barítono. Cada cual tiene sus razones. Llamar estafador a un grande como Domingo es una falta de respeto atroz. Si no le gusta tiene mil formas de criticarlo incluso duramente, pero no insultarlo.

    Responder
  2. Arturo Reverter

    Francamente, a mí lo que me parece un insulto –al compositor primero, al público después- es tratar de cantar una parte de barítono dramático, oscuro, pleno, consistente, con voz de tenor. Con independencia de que ésta no posea ya, por cuestión lógica de edad, ni lustre, ni tersura, ni temple. Y bastante hace Domingo con mantener el tipo, ya dificultosamente, y recuperar el resuello cada dos compases. Pero no son formas. En mi artículo creo que expongo con amplitud y claridad, las razones técnicas y artísticas, los argumentos musicales por los que considero que eso no es admisible. A todo lo cual usted no opone ninguna razón. El hecho de que el público vaya a escuchar al cantante sabiendo –el que lo sepa- que el artista madrileño continúa siendo un tenor –corto, cansado, en el límite a veces de que la voz se le quiebre- y por tanto no se sienta engañado no contradice el argumentarlo. De ahí la razón de que yo titule la crítica ¿Una superchería?, con signo de interrogación, supone admitir que no hay engaño por ese lado. Pero sí lo hay cara a una lectura adecuada, honrada, cabal, de la partitura, escrita pensando en un tipo vocal concreto.

    La interpretación queda de este modo falta de carne, de intención, de brillo. Más allá de que Domingo, aun en sus épocas más brillantes, nunca haya sido un artista matizador, detallista, refinado. Se valió en sus mejores épocas, con independencia de sus habituales baches por tratar de cantar mucho y de todo, de un timbre y un metal privilegiados, de una resistencia hercúlea –de la que quedan todavía restos-, de un arrojo y de un vigor desusados. También de una capacidad extraordinaria para aprenderse con facilidad cualquier música. Su canto por derecho, su fraseo explícito, llegaban directamente; efectos espurios –toques nasales o de gola- o cortedad de extensión –difícil siempre para él el si natural o el do- aparte. Nunca fue un tenor de claroscuros; ni siquiera en sus mejores tiempos y cuando estaba descansado y a punto. Se lo digo yo, que tuve la fortuna de ver su primera actuación en Madrid, en mayo de 1970, con La Gioconda. La voz, no muy grande, daba gloria, aunque aquel si bemol de Cielo e mar le costara un riñón. Podríamos hablar largo y tendido de esas virtudes incuestionables; y de sus limitaciones -¿quién no las tiene?-, de sus habilidades para torear cualquier papel. Pero siempre en su original tesitura de tenor, bien que comenzara como barítono muy lírico y, naturalmente, se centrara en su auténtica cuerda, que es en la que ha triunfado y con la que ha ofrecido muchas noches históricas –si se encontraba descansado- y con las que en tiempos muchos aficionados y críticos hemos disfrutado. Y también, cuando no se hallaba en condiciones, sufrido.

    Querer mantenerse en el machito cantando como tenor partes de barítono no es admisible y yo, como espectador, antes que como crítico, tengo todo el derecho en decirlo y apoyarlo, como lo hago, en razones de peso. Y ello no quiere decir que usted o quien sea no lo tengan: si les satisface la prestación de esa voz de tenor ya agostada interpretando, sin aire, sin legato, con sólo algunos sonidos ortodoxos, la parte de Macbeth, para la que Verdi exigía unas condiciones tímbricas y técnicas precisas, me parece muy bien. Ojalá yo pudiera decir lo mismo. Lo pasaría mejor. Pero hay cosas incontrovertibles. ¿A usted le gusta todo lo que escucha? ¿No ha puesto mal alguna vez a un cantante? ¿No lo ha criticado por esto o por aquello? ¿Le ha faltado el respeto por tal motivo? Pues eso.
    Atentamente. Arturo Reverter

    Responder

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Beckmesser 1992-2004-2012