Gonzalo Alonso – Beckmesser https://www.beckmesser.com Revista de musica clasica, noticias, críticas y comentarios de música clásica y ópera Mon, 14 Oct 2019 06:02:42 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.2.4 https://www.beckmesser.com/wp-content/uploads/2018/10/favicon-beck.png Gonzalo Alonso – Beckmesser https://www.beckmesser.com 32 32
Los alcaldes italianos, deslumbrados por extranjeros para dirigir sus teatros https://www.beckmesser.com/extranjeros-dirigen-opera-italia/ https://www.beckmesser.com/extranjeros-dirigen-opera-italia/#respond Mon, 14 Oct 2019 06:06:10 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=155407 Los alcaldes italianos, deslumbrados por extranjeros para dirigir sus teatros

¡Oh mi patria, tan bella y perdida! La ópera en Italia Estas palabras son parte del texto que empleó Verdi en su coro de hebreos para la ópera “Nabucco”. Si yo fuese italiano me las estaría repitiendo ante la situación de mis teatros líricos. Resulta cuanto menos chocante que, al menos cuatro de las grandes instituciones del país, estén en manos de extranjeros recientemente nombrados.

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Davide Livermore declaró hace poco: “Hoy en día en los teatros italianos hay dos problemas. El primero es que están dirigidos por burócratas designados políticamente, mal tolerados por los profesionales del entretenimiento. El segundo es que la política debe decir qué tipo de teatro quiere. Para mí, el teatro no puede ser más que una puerta al mundo, y a la vez, un lugar de participación ciudadana”.

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Sebastian Schwarz

En Turín comenzó el lío a primeros de año. La situación era insostenible para el director artístico y el director general, con protestas en prensa y del público. Iba a ser nombrado Giancarlo del Monaco como jefe supremo. Así se pactó en una cena en casa de la alcaldesa de la ciudad. Siempre son poderes políticos quienes determinan. Más tarde se torcieron las cosas por motivos largos de explicar en estas breves líneas. “¡Vergüenza!” exclamaron los abonados y trabajadores en la presentación de temporada del Teatro Regio. Chiara Appendino, alcaldesa de la ciudad, y William Graziosi, director del teatro, fueron recibidos con silbidos y abucheos por los asistentes y se negaron a contestar públicamente a las preguntas de los periodistas en la rueda de prensa. Al final fue nombrado el alemán Sebastian Schwarz tras un concurso en el que fue el único extranjero y el más joven entre los que se presentaron. Tiene méritos indudables: estudió Musicología en Berlín y Venecia y habla fluidamente 7 idiomas, entre ellos el italiano. Además de haber impartido clases de Historia de la Música y haber sido instructor en varias producciones líricas, Schwarz ha trabajado en el Festival de Wexford, la Staatsoper de Hamburgo y como director artístico en el Theater an der Wien desde 2008 a 2016, teatro en el que destacó por una programación animada, moderna y brillante. Hasta 2017 fue director del Festival de Glyndebourne. Habrá de hacer frente a una muy complicada situación económica, pero ha manifestado: “Tengo una buena experiencia en la búsqueda de recursos y eso es lo que haré también en Turín”.

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Alexander Pereira

Otro alcalde, Dario Nardella de Florencia, confirmó que Alexander Pereira había aceptado la propuesta de dirigir el Teatro del Maggio Musicale Fiorentino durante los próximos 5 años. Pereira declaró: “Este nuevo desafío será una oportunidad para mí de ofrecer una visión y un proyecto para los próximos 5 años a un teatro y un festival que juegan un papel central en la vida cultural italiana, pero también un nuevo comienzo en una maravillosa ciudad y región a la que estoy obligado por fuertes afectos familiares más allá de la admiración por su patrimonio histórico, artístico y natural. De hecho, mi hermana ha vivido en Florencia durante más de treinta años, donde se mudó con su esposo diplomático y donde, después de la desaparición de ella, su hija y su sobrino permanecen, por lo que regresar a esta ciudad también significa encontrar un parte de mi familia”. Pereira sucede, después de un breve período, a Cristiano Chiarot, quien dejó Florencia con controversias. Poco después también dimitió el director de orquesta Fabio Luisi, pero todo empezó con la salida de Zubin Mehta, ya hace un tiempo. Pereira tendrá que también superar los serios problemas económicos del Maggio.

La Scala, el teatro que representa lo más sagrado de la lírica italiana en el mundo, parece no levantar cabeza. Desde 2005, tras la caída de Carlo Fontana, ha tenido al frente de su gestión a Stèphane Lissner, que permaneció hasta 2012, y Alexander Pereira. Sorprendentemente un francés y un austriaco. Lissner fue el primer extranjero en ser nombrado intendente. Las cosas andaban entonces muy revueltas en el teatro a causa de las perennes luchas internas entre los seguidores de Claudio Abbado, alejado de la Scala, y Riccardo Muti. Ese enfrentamiento afectó enormemente a su gestión empresarial. El alejamiento de Muti supuso la caída de Fontana y la llegada de Lissner. El francés se mantuvo a trancas y barrancas, con una gestión crecientemente criticada. Incorporó como director musical a Daniel Barenboim y a los entonces jóvenes Daniel Harding y Gustavo Dudamel. El repertorio alemán fue adquiriendo mayor presencia, llegando a inaugurar temporada “Tristan e Isolda” y “Lohengrin”. El regreso de Claudio Abbado, tras veintiséis años de ausencia, fue su último cartucho y, en 2012, su contrato no fue renovado. Le sucedió entonces Alexander Pereira, que traía consigo una brillante gestión en la Ópera de Zurich y una muy breve y bastante menos brillante en el Festival de Salzburgo. Su periodo scaliero no estuvo ausente de críticas. Entre ellas la de abusar de las producciones de Salzburgo para la contratación y, ya últimamente, promovió un acuerdo financiero con Arabia Saudí, que suponía incluir al ministro de cultura de ese país en la junta de la Scala. Attilio Fontana, al frente de la junta scaliera, declaró: “El Sr. Alexander Pereira no me dio ninguna documentación que se refiriera al pago de los tres millones que recibió de los saudíes. Lo mencionó por primera y única vez, y casi involuntariamente -(“… ¡tal vez ahora tendré que devolver el dinero!”) – durante la conversación que tuvo lugar en mi oficina la tarde del 8 de marzo A pesar de la sorpresa e irritación, decidí no hacer pública esta información en ese momento, “Aún más serio”, concluyó el presidente, “es el hecho de que aceptó fondos independientemente de las decisiones de la junta e incluso antes de que se reuniera. En cualquier junta, en cualquier latitud, este comportamiento causaría su despido”. El escándalo fue tal que se canceló el acuerdo y la Scala hubo de reembolsar al país árabe. Se decidió no renovar su contrato, que expiraba en 2020. Se barajaron los

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Dominique Meyer

nombres de Dominique Meyer, Cristiano Chiarot y Carlo Fuortes. A favor de segundo o tercero estaba el citado Attilio Fontana, presidente de la Lombardía, deseoso de que un italiano volviera a dirigir la Scala. Chiarot, actualmente en el Maggio Musicale Fiorentino, se creyó Siciliani y empezó a querer enseñar a los directores de orquesta cómo coger la batuta o qué tempos hay que llevar en las óperas. Fuortes habría estabilizado las cuentas de la Ópera de Roma, muy endeudada. Sin embargo, era claro que su curriculum no podía equipararse al de Meyer y, sorprendentemente, los sindicatos habrían apostado por el francés, quien al final fue elegido, aunque la decisión no debe haber resultado fácil a tenor del retraso de quince días en su comunicación respecto a la fecha anunciada inicialmente. Fuortes se habría retirado en el último momento, supuestamente al descubrirse que estaba relacionado con la empresa de “headhunters” que recomendaba un candidato y el tercer nombre en disputa, Fortunato Ortombina, director del Teatro de la Fenice de Venecia, quien ya estaba a cargo de coordinar la dirección artística de La Scala, no habría contado con suficientes apoyos. Y, así, el ganador llegó por descarte y errores de los demás.

Una gran baza de Meyer era la de ser el único gestor de un gran teatro en estar disponible para 2020. Sus preferencias iban por la renovación en Viena, la que le fue denegada, y por París, la que no era posible ya que a la salida de Lissner contaría con 63 años y a los 65 la ley francesa no permite seguir en tal puesto. Por otro lado, parece que allí prefierían a Alexander Neef, actualmente en Toronto.

Dominique Meyer estudió historia de la economía en la Sorbona y, en la década de 1980, fue asesor del Ministro de Economía Jacques Delors y luego del Ministro de Cultura Jack Lang, ambos del Partido Socialista. En la década de 1990, continuando su colaboración con varios ministros, comenzó su carrera en el sector operístico como director general de la Ópera de París (1989). En 1992, el Primer Ministro Pierre Bérégovoy lo llevó nuevamente a la política como asesor cultural. Dirigió la Ópera de Lausana de 1994 a 1999 y de 1999 a 2010 fue director general y artístico de Théatre des Champs-Elysées. Allí convirtió en residente a la Filarmónica de Viena. Justa recompensa fue la Ópera de Viena, donde la Filarmónica es dueña del foso. Supuestamente, también habría habido un “toma y daca” con la Scala, recibiendo el apoyo de Alberto Veronesi, entonces director artístico de Torre del Lago y que hace poco dirigió “Trovatore” en la Ópera de Viena, y director de orquesta hijo de un exministro de sanidad y gran empresario muy relacionado con las administraciones públicas. Pero quedaba en el aire una cuestión legal por resolver: si le podría afectar la ley Madia italiana. Meyer es el nuevo intendente a pesar de las protestas de una Cecilia Bartoli que prometió no volver a cantar en la Scala porque no habían renovado a su querido Pereira. ¡Como si fuese Callas! ¡qué tiempos más lights!

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Stpéphane Lissner

Pero ahora llega la comedia al San Carlo de Nápoles. Stéphane Lissner será el sucesor de Rosanna Purchia como Sovrintendente. Días atrás, el Consejo de dirección barajaba 22 nombres, siendo la principal competencia de Lissner el actual director artístico del San Carlo, Paolo Pinamonti, sobradamente conocido en España tras su acertado paso por el Festival Mozart y la Zarzuela. El día 2 de octubre, el Consejo de Dirección anunciaba que se tomaría diez días de margen para sopesar la elección, poder valorar los detalles de cada candidatura y “tener en consideración otras opciones posibles”. Como avanzó el diario La Repubblica, los directores extranjeros fueron el caballo de batalla de Dario Franceschini, ministro de Cultura, quien defendía la presencia de italianos en puestos de responsabilidad. Pero Lissner pidió una entrevista personal con el alcalde de Nápoles y éste le dio su bendición. Ahora Lissner se suma a la lista de extranjeros que dominan los principales teatro de ópera de Italia: Dominique Meyer en La Scala, Alexander Pereira en el Maggio Musicale de Florencia y Sebastian Schwarz en Turín.

Sin embargo, designado por unanimidad entre el Consejo de Dirección, Lissner no cuenta con la aprobación de todo el equipo. Ante este cambio, el director musical del teatro, Juraj Valcuha, ha declarado que no renovará su contrato: “Sé que se avecina un cambio en la gestión artística del teatro. Gracias al compromiso de la dirección actual y al apoyo de la directora, en los últimos años se ha trabajado para hacer crecer a la orquesta y contribuir a su consolidación internacional. Continuaré con los compromisos ya cerrados con el Teatro, pero no estoy dispuesto a continuar la colaboración más allá del plazo establecido por el contrato, donde el liderazgo artístico ya no es el mismo”. Por su parte, Lissner siente que su nueva etapa en el San Carlo es un sueño cumplido: “Adoro Nápoles, no solo por lo artístico, sus monumentos o sus costumbres. La cultura está presente en cada rincón. Soy feliz, no veo la hora de comenzar. Vuelvo a un teatro donde prima la dimensión humana”. ¿Resolverá Lissner los problemas económicos del San Carlo? ¿Encajará su despótico talante con los napolitanos? ¿Qué pensarán estos de su incultura lírica exhibida en Youtube?

Curioso que en Italia no encuentres figuras relevantes para comandar su gran tesoro cultural, la ópera, y haya que recurrir a extranjeros. Y todos estos nombramientos a golpe de talonario y con contratos llenos de salvaguardias para los nombrados a pesar de la gran crisis que atraviesan los teatros. Lejos, muy lejos, quedan los tiempos de Ghiringhelli o Siciliani, intendentes que dominaban la economía tanto como lo artístico. Gonzalo Alonso

Artículo publicado en La Razón el 13 de octubre de 2019

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El Artículo en La Razón

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Reseña cd: Weinberg: Symphonies Nos. 2 & 21. Mirga Gražinytė-Tyla https://www.beckmesser.com/resena-cd-weinberg-symphonies-nos-2-21-mirga-grazinyte-tyla/ https://www.beckmesser.com/resena-cd-weinberg-symphonies-nos-2-21-mirga-grazinyte-tyla/#respond Sat, 12 Oct 2019 06:02:14 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=152469 Weinberg: Symphonies Nos. 2 & 21. Mirga Gražinytė-Tyla. DGG ***

Este cd es doblemente interesante. De un lado por dos sinfonías de Weinberg (Varsovia, 1919- Moscú, 1996), un compositor del que se empieza a hablar justo ahora. De otro por la dirección de Mirga Gražinytė-Tyla, una mujer en la que se confía como gran promesa. Ambas presentaciones merecen la pena. La “Sinfonía 21” es obra compleja, llena de referencias semánticas, con seis tiempos sin pausa, muy concentrada. Para salirse de lo trillado. Gonzalo Alonso

 

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Crítica: Matthias Goerne y la tristeza https://www.beckmesser.com/critica-matthias-goerne-y-la-tristeza/ https://www.beckmesser.com/critica-matthias-goerne-y-la-tristeza/#respond Wed, 09 Oct 2019 06:04:52 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=155322 Matthias Goerne y la tristeza

Obras de Martin, Shostakovich, Pfitzer y Strauss. Matthias Goerne, barítono. Alexander Schmalcz, piano. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 7 de octubre de 2019.

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MATHIAS GOERNE. ALEXANDER SCHMALCZ. FOTO RAFA MARTIN

Allí donde afortunadamente también se proyectan ya los textos de los lied figuró una foto de Matthias Goerne con el agradecimiento por los veinte años desde su primera aparición en el ciclo que ahora cumple su XXVI edición. Goerne (Weimar, 1967) es un artista muy querido en Madrid y el también quiere a la ciudad. Son ya diecisiete veces las que ha participado en este ciclo y la cerrada y prolongada ovación al aparecer a escena se concede a pocos cantantes.

Esta vez, acompañado por su habitual Alexander Schmalcz, quiso salirse un poco del guion habitual, con un programa difícil tanto para el intérprete como para el público a base de piezas de Martin, Shostakovich, Pfitzer y los más habituales Strauss que cerraron la cita. Baste decir que en estos ventaseis años sólo dos veces se han abordado páginas de los “Seis monólogos de Jedermann” de Martin y sólo una la suite sobre los versos de Michelangelo Buonarroti de Shostakovich. Hay sus razones. Los primeros, casi más recitativo que canto, podrían perfectamente encajar en una ópera contemporánea. Los textos de Hofmannsthal los tenemos muy presentes quienes visitamos Salzburgo, cuyo festival de verano se abre siempre con “Jedermann”. Palabras angustiosas con acompañamiento austero que sólo encuentran esperanza en el último lied. También tienen carácter íntimo las reflexiones sobre la vida, el amor, la separación, etc. que se reflejan en el ciclo de Shostakovich. Todas las obras fueron interpretadas sin interrupción, sin aplausos entre piezas ni bloques. Lo mismo acaeció en la segunda parte, menos reflexiva, aunque el texto final del “Morgen” de Strauss termine con las palabras “¡Oh, vasta y silenciosa paz, tan profunda en el atardecer! Qué cansados estamos de andar: ¿será esto, acaso, la muerte?”. Tras este ambiente no venía a cuento una propina y no la hubo.

Goerne se mostró en plenitud de la madurez. Concentrado, matizando cada palabra, manejando las dinámicas, cambiando de color para teatralizar, ensanchando o adelgazando la voz hasta llegar al falsete. El más puro estilismo. Como siempre también, engolado y un poco amanerado en ocasiones. Nadie es perfecto. Gonzalo Alonso

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Crítica: El regreso a casa de “El Caserío” https://www.beckmesser.com/critica-el-regreso-a-casa-de-el-caserio/ https://www.beckmesser.com/critica-el-regreso-a-casa-de-el-caserio/#respond Sat, 05 Oct 2019 06:04:48 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=153365 El regreso a casa de “El Caserío”

“El Caserío” de Guridi. Raquel Lojendio, Ángel Ódena, Andeka Gorrotxategi, Marifé Nogales, Pablo García-López, Itxaro Mentxaka, Eduardo Carranza y José Luis Martínez. Daniel Bianco, escenografía. Jesús Ruiz, vestuario. Juan Gómez-Cornejo, iluminación. Eduardo Muruamendiaraz, coreografía. Pablo Viar, dirección escénica. Juanjo Mena, dirección musical. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 3 de octubre de 2019.

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El Teatro de la Zarzuela ha abierto temporada con “El Caserío” de Guridi y los libretistas Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, que se estrenara en el mismo teatro en 1926 y donde no se veía desde hace “tan sólo” cuarenta y dos años. Sin duda, una de nuestras mejores zarzuelas. La producción proviene de los teatros Arriaga de Bilbao y Campoamor de Oviedo y lleva la firma de Pablo Viar, con escenografía de Daniel Bianco y vestuario de Jesús Ruiz. En los ocho años de su andadura se ha ido perfeccionando y ha mejorado mucho en su conjunto, ahora con una sobresaliente dirección orquestal, desde las últimas representaciones en los Teatros del Canal en 2014. Se acierta en prescindir de parte de diálogos costumbristas innecesarios y ya fuera de lugar y en introducir alguna que otra morcilla. Una parte se desarrolla en la corbata, mediante un simple portalón, y otra en un frontón en el lateral izquierdo con gradas en el derecho en la que se colocan espectadores, emulando un coro griego, cuyos movimientos imprimen algo de acción a una trama simple de nada fácil escenificación. Por ello también se recurre a los bailes regionales, por cierto muy bien ejecutados por Aukeran Dantza y muy aplaudidos por el público. Pablo Viar consigue así que el espectáculo, de una hora y cuarenta minutos sin interrupción, funcione y no canse en momento alguno.

También, obviamente, es mérito de Juanjo Mena, una de nuestras primeras batutas afortunadamente recuperada para el Teatro de la Zarzuela, tras la no muy satisfactoria experiencia personal que vivió en él hace siete años. Una dirección muy viva, que mantiene el ritmo y aporta sensibilidad. Tanto el Coro Titular como la ORCAM alcanzaron sus mejores niveles, pudiéndose disfrutar plenamente de los inspirados intermedios de Guridi. El acompañamiento a los cantantes resulta modélico y así Ángel Ódena y  Andeka Gorrotxategi pueden matizar con medias voces sus conocidas arias. Ódena es sin duda un lujo, con una voz en plenitud. En Gorrotxategi, cada vez más solicitado internacionalmente, se valoran especialmente el arrojo y un timbre de tenor spinto que no abunda, aunque la línea peque en ocasiones de cierta tosquedad y algunos ataques no estén del todo resueltos. La versátil soprano tinerfeña Raquel Lojendio no tuvo problemas con la tesitura de lírico-ligera de Ana Mari. Destacable Itxaro Mentxaka y sobresaliente la actuación vocal y escénica de Pablo García-López, un tenor ligero al que hay que seguir.

Un buen inicio musical para una temporada que empieza con bastantes problemas administrativos que ha de resolver el INAEM. Gonzalo Alonso

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Reseña cd: Diva Eterna. Montserrat Caballé https://www.beckmesser.com/resena-cd-diva-eterna-montserrat-caballe/ https://www.beckmesser.com/resena-cd-diva-eterna-montserrat-caballe/#respond Sat, 05 Oct 2019 05:56:35 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=152465 Diva Eterna. Montserrat Caballé. Sony ****

En los recientes homenajes a Montserrat Caballé, posiblemente la última diva de verdad de la ópera, no podía faltar un disco. En este caso un doble cd con arias de ópera de las que fueron su mejor repertorio y también con otras músicas con las que llegó a otros públicos como “Hijo de la luna”. Imprescindible para quienes no la escucharon y quieran un recuerdo completo. Gonzalo Alonso

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Helga Schmidt, un sueño roto https://www.beckmesser.com/helga-schmidt-un-sueno-roto/ https://www.beckmesser.com/helga-schmidt-un-sueno-roto/#comments Wed, 02 Oct 2019 06:05:53 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=151381 Gonzalo-Helga

Helga Schmidt con Gonzalo Alonso en los buenos tiempos del Palau de les Arts

Helga Schmidt, un sueño roto

Estoy empezando a escribir el obituario de esa gran artista que fue Jessye Norman. Empiezo por refrescar mi memoria y recuperar cuanto sobre ella he escrito en el pasado. Lo último, su concierto transversal en San Lorenzo de El Escorial. Lo más intenso: el recuerdo imborrable de una “Tercera” de Mahler con Abbado y la London Symphony en el Barbican Londinense en 1985. Uno de esos que perduran toda la vida. Suena el teléfono y me entero del fallecimiento de otra enorme persona: Helga Schmidt. No puedo empezar a escribir sobre Norman, porque el sueño roto de Helga emborracha mis pensamientos.

No voy a escribir su biografía, a contar que trató con Böhm, Mitropoulos, Krauss, Furtwängler, Solti o Kleiber. Ni que Karajan la contrató para la Ópera de Viena, donde trabajaron juntos diez años. Ni que luego pasó a ser directora artística del Covent Garden, con tan sólo 33 años, trabajando codo con codo con Colin Davis. Todo ello está ya publicado.

De allí pasó a pergeñar un sueño de oro: el Palau de les Arts. Empezó cuando el edificio aún estaba prácticamente en sus cimientos y el proyecto artístico no era más que una ilusión en su cabeza. Critiqué mucho cómo funcionaban las cosas en aquellos tiempos y escribí que Helga no sería nadie hasta que “no tuviese un tampón”, es decir, firma. Me llamó tras leerme y me invitó a conocer sus ideas. Las discutimos y le di un consejo que ella misma me recordó muchas veces al paso del tiempo: “no te fíes nunca de un político. Tus éxitos no serán tuyos sino de ellos y tus fracasos serán tuyos y no de ellos”. Triunfó, nunca fracasó, pero los políticos y muy especialmente una política fueron su perdición, sin ella comerlo ni beberlo.

Desde el año 2000 trabajó 24 horas al día. Llamaba a empleados, colaboradores o amigos pasadas las doce de la noche. Por cierto, entonces no era acoso. Era dura y dulce a la vez, una combinación nada frecuente que hizo que muchos la quisiésemos y otros la odiasen. Contrató a López Cobos como director musical, pero cuando el Real se lo quitó antes siquiera de empezar porque no le firmaban el contrato, actuó por elevación y juntó a Maazel con Mehta. Con ellos montó, con audiciones por todo el mundo, la que llegó a ser la mejor orquesta de España. Había dinero, o por lo menos eso es lo que la decían sus políticos, hasta que un día empezaron a no cumplir los compromisos aprobados en patronatos. La vi sufrir privando a Mehta de su habitación en las Arenas, teniendo que prescindir de un Maazel que vio mayores ingresos en Qatar, sin poder cubrir bajas en la plantilla orquestal… Ví como luego Maazel la maltrató cuando quiso volver al Palau al fallarle Qatar y Helga le contestó que ya no era posible pagarle su caché. Y, sobre todo, la vi sufrir por los incomprensibles ataques que recibió de unos políticos de partidos enfrentados, que hicieron de ella la diana inocente de sus intrigas.

Helga Schmidt ha fallecido tras una larga enfermedad ocasionada o agravada por los disgustos. Jamás se llevó un duro, sino que defendió rotundamente las cuentas del Palau, pero un día la sacaron de su habitación del hotel de madrugada con varios helicópteros en el cielo y una docena de furgones policiales en el teatro. “Señora, no se preocupe. Se ya que usted es inocente”, le dijo el primero de los incontables jueces que tuvo, pero uno tras otro se fueron apartando del proceso al ver que todo era una cuestión política. Siento con auténtico dolor que se haya ido sin saberse declarada inocente del juicio que empezaba el mes próximo. Y nadie se encargará ahora de demostrarlo. Eso, si no la usan como chivo expiatorio.

Helga, hoy brindaré por ti, con amigos de ambos, en el restaurante donde tu y yo seguíamos hablando del Palau cada vez que venías a España para la quimioterapia y ver a tus abogados. En lo personal, te echaré mucho de menos, porque resulta muy difícil encontrar personas inteligentes y honestas con las que hablar, aunque temiese tus llamadas de una hora a medianoche. Descansa en paz y no duerman los causantes de un sueño roto. Gonzalo Alonso

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Sainz

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Crítica: Gerhaher y Huber, barítono y pianista al servicio de Mahler https://www.beckmesser.com/critica-gerhaher-y-huber-baritono-y-pianista-al-servicio-de-mahler/ https://www.beckmesser.com/critica-gerhaher-y-huber-baritono-y-pianista-al-servicio-de-mahler/#respond Wed, 02 Oct 2019 06:04:13 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=151420 Gerhaher-Huber

Gerhaher con Huber

Barítono y pianista al servicio de Mahler

Obras de Mahler. Christian Gerhaher, barítono y Gerold Huber, piano. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 30 de septiembre de 2019.

Empezó a lo grande el XXVI Ciclo de Lied en el Teatro de la Zarzuela, con páginas de Mahler servidas espléndidamente por el barítono Christian Gerhaher y el pianista Gerold Huber. En el programa las canciones de los ciclos “Eines fahrenden Gesellen” y “Kindertotenlieder”, junto a una selección de “Des Knaben Wunderhorn”. No siempre los pianistas acompañantes están a la altura de los cantantes, pero en esta ocasión sería difícil decir quien estuvo mejor. Huber acompañó con una extraordinaria capacidad de matices, mimando las notas.

Gerhaher (Straubing, Alemania, 1969) es bien conocido en el ciclo, ya que ha intervenido doce veces con anterioidad. A veces en forma y otras no tanto, como la última. En esta ocasión fuimos afortunados. Fischer Dieskau, Elisabeth Schwarzkopf e Inge Borkh le enseñaron la perfecta dicción y la capacidad para matizar el fraseo. Su timbre, bastante lírico, se ha ido oscureciendo con el tiempo, aunque en ocasiones se pueda volver tenoril en el registro alto. El caudal ha crecido y lo sabe proyectar muy bien, combinando inteligentemente el canto contenido con la plena entrega. El uso de las dinámicas es su fuerte, con el que sustituye la cierta falta de variedad de colorido en el timbre. Interiorizó expresivamente la soledad, tristeza y desesperación de los “Niños muertos” y también de lieder como “Zu Strassburg auf der Schanz” o “Wo die schönen Trompeten blasen” de los “Niños del cuerno maravilloso”. Quizá demasiada tristeza para el final de un magnífico recital, que fue preludio de la noticia, al día siguiente, de los fallecimientos de la también gran liederista Jessye Norman y Helga Schmidt, creadora del Palau de les Arts, donde tanta, tanta música se ha escuchado. Gonzalo Alonso

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Don Carlo, ópera imposible en El Escorial https://www.beckmesser.com/don-carlo-y-sus-problemas-burocraticos/ https://www.beckmesser.com/don-carlo-y-sus-problemas-burocraticos/#comments Sun, 29 Sep 2019 06:06:55 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=147943 Don Carlo y sus problemas burocráticos

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Felipe II

“Don Carlo”, ahora en el Teatro Real, no ha satisfecho casi nunca al poder o a la censura. Al estreno parisino acudió Napoleón III con su esposa, la emperatriz Eugenia de Guzmán, duquesa de Montijo. Cuando Felipe II le espeta al Gran Inquisidor “Non piú frate” ella se volvió de espaldas al escenario y lo mismo hicieron otros personajes de la corte. Napoleón III tampoco ocultó su disgusto ante la obra. En el Real se tardó en estrenar, no llegó hasta 1912

“Don Carlo” ha sido -¿lo es aún?- una ópera problemática en España, pero sobre todo lo es en El Escorial, tal y como se lo voy a contar.

La leyenda negra y la obra de Schiller han pesado mucho en su contra, a pesar de que Verdi insistiese en que no quería reflejar en su ópera una realidad histórica. El compositor visitó el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial cuando vino al Teatro Real, desde San Petersburgo, para dirigir “La forza del destino”. Supo perfectamente lo poco que el propio Monasterio tenía en común con la historia de don Carlo.

Sin embargo, ese Monasterio ha atraído permanentemente la atención de cuantos se han acercado líricamente a esta historia. Han sido muchos los intentos a lo largo de las últimas décadas de representar la ópera en El Escorial, en su Monasterio. Algunos vanos desde su inicio, como el de un barítono llamado Sergio de Salas y otros con peso como el de Zeffirelli y Bernstein a primeros de los años noventa. Nunca se pudo llevar a cabo.

Finalmente, cuando se inauguró el teatro-auditorio, se logró la programación de la ópera, pero sólo fue una selección, gracias a la presencia al mando de la orquesta de Riccardo Muti. En aquella primera temporada -aún añorada- también dirigieron John Elliot Gardiner, Colin Davis, Christoph Eschenbach, Rinaldo Alessandrini, etc. Los dos primeros se interesaron por abordar allí “Don Carlo” y Gardiner incluso se ofreció a hacerlo gratis. No hubo otro “Don Carlo” hasta 2015, cuando Boadella logró ponerlo ya en escena en una visión en la que se esforzó por reflejar al auténtico infante con sus problemas físicos y psíquicos.

Carta-Austria-Duque-San-Carlos

 

Pero merece la pena retroceder, ya que bastantes años antes hubo un intento encabezado por mí que naufragó, pero reveló muchos aspectos de cómo funcionaba España. En el año 2000 lo propuse junto al productor Michael Eckert quien, entre otros espectáculos en marcos históricos, había llevado “Turandot” a la muralla China. Lo planteamos en tres escenarios del Monasterio, la Lonja, el patio de los Reyes y el Jardín de los Frailes. Lo dirigiría Lorin Maazel. Se colocarían gradas para el público y sería retransmitido y grabado para todo el mundo. Hablé con el Duque de San Carlos, entonces Presidente del Patrimonio Nacional, quien contestó que se lo transmitiría a José María Aznar, con quién más tarde habló el Presidente de Austria. Los incidentes, hasta el naufragio, fueron muchos, pero nunca se me olvidará la conversación con el prior de los agustinos, que fue quien tuvo la última palabra. Tras varias reuniones, nos sentamos él y yo en el citado jardín. En un cierto momento colocó su mano en mi pierna y me dijo: “Gonzalo, no insistas. Donde descansa Felipe II nunca se hará Don Carlo”.

Fue un final que siempre me recordará el dúo entre Felipe II y Posa –“¡Guárdate del Gran Inquisidor! – y el de el rey con éste: “Por qué el trono habrá siempre de doblegarse ante el altar?”.

No se si hoy día el prior del Valle de los Caídos tendrá tanto poder. Gonzalo Alonso

Aquí el tema ampliado

 

 

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