Crítica – Beckmesser https://www.beckmesser.com Revista de musica clasica, noticias, críticas y comentarios de música clásica y ópera Sun, 10 Nov 2019 17:43:10 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.2.4 https://www.beckmesser.com/wp-content/uploads/2018/10/favicon-beck.png Crítica – Beckmesser https://www.beckmesser.com 32 32
Critica: Camarena, un Nemorino ejemplar https://www.beckmesser.com/critica-camarena-un-nemorino-ejemplar/ https://www.beckmesser.com/critica-camarena-un-nemorino-ejemplar/#respond Sun, 10 Nov 2019 21:00:31 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=156192 UN NEMORINO EJEMPLAR

Ya se habló aquí cumplidamente de la producción, ya añeja y repuesta por estas semanas, firmada por el avispado Damiano Michilettto, de este “L’elisir d’amore” donizettiano. Es el momento ahora de hablar del protagonismo en la única función, la de ayer mismo, 10 de noviembre, en la que ha cantado Javier Camarena que, después de sus pasadas actuaciones en el mismo escenario en “La fille du régiment”, “I puritani”, “La favorite” y “Lucia di Lammermoor”, ha vuelto a reverdecer laureles y a tener que regalar, como ocurriera en la primera de las óperas citadas, un bis.

 

javier-camarena-680x330

Javier Camarena

Naturalmente, lo que el público aplaudió de manera insistente hasta lograr la repetición fue la conocida aria “Una furtiva lagrima”, en la que Nemorino se ve embargado de felicidad al ver correr por la mejilla de la caprichosa y ansiada Adina, esa lágrima furtiva ante el hecho de que él ha decidido ir alistarse en el ejército y dejar la aldea. La interpretación fue cuidada en la línea, depurada en el fraseo, afinada en la entonación y ensoñada: en el fondo alegre; como debe ser. Un canto nada quejumbroso o lánguido, como a veces se ha  escuchado.

Ataques certeros, “messe di voce”, medias voces, filados (con la frase “lo vedo”), buen “legato”, silencios estratégicos, la naturales agudos fulminantes –no escritos, pero impuestos por la tradición-, “volata” postrera bien dibujada y cierre en un hilo. Ejemplar, aunque particularmente pueda preferirse una recreación más apasionada y exultante, no más cálida. La larguísima ovación obligó a ese bis, en el que el tenor se dejó llevar en mayor medida –aun contando con la escasa capacidad para el “rubato” del director Capuano- por la cadenciosidad de la página.

Camarena ha vuelto a demostrar, en el curso de una madurez ya reconocida cuando anda por los 43 años, que posee un indiscutible control respiratorio, hábil en la sfumatura y en el filado. A la voz, la de un lírico-ligero, agradable, cada vez más próxima a la de un lírico a secas, bien esmaltada, no le falta cuerpo para Nemorino (sí para Edgardo), ni solidez y llega estupendamente por la frescura de un timbre que en algunas notas puede recordarnos al del joven Di Stefano. Es muy extensa –y lo demostró aquí en un inesperado re bemol sobreagudo- y posee un centro cada vez más carnoso y presente y un grave de momento suficiente.

Maneja con habilidad el viejo truco del “portamento di soto” y controla sin problemas las agilidades, en las que, después de todo, su “particella” no es demasiado abundante, como prototipo de escritura vocal neobelcantista. Se defendió con mucha soltura en lo escénico, a lo que su figura rechoncha se presta. Se entendió a la perfección con su Adina, la zaragozana Sabina Puértolas, que mostró las dos caras del personaje, la adusta y orgullosa y la entregada y amorosa. Llevada por el entusiasmo del tenor brindó una soberbia reproducción de su aria “Prendi, per me sei libero”: entonada, ceñida en la coloratura, tornasolada y delicada. La voz no es voluminosa, pero sí dulce, agradable y manejada con exquisito gusto. Justísimo éxito. Arturo Reverter

]]>
https://www.beckmesser.com/critica-camarena-un-nemorino-ejemplar/feed/ 0
Critica: La calidad y generosidad de Ainhoa Arteta triunfan en Pamplona https://www.beckmesser.com/critica-la-calidad-y-generosidad-de-ainhoa-arteta-triunfan-en-pamplona/ https://www.beckmesser.com/critica-la-calidad-y-generosidad-de-ainhoa-arteta-triunfan-en-pamplona/#respond Sun, 10 Nov 2019 07:03:26 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=156170

CONCIERTO AINHOA ARTETA

Auditorio El Baluarte de Pamplona. 8 Noviembre 2019.

Han pasado 5 años desde que Ainhoa Arteta diera su último concierto en El Baluarte. Entonces su actuación se saldó con un éxito indiscutible, que ahora ha vuelto a repetirse. Si entonces el concierto estuvo dedicado al verismo, en esta ocasión el repertorio ha sido más variado y, a diferencia de la última ocasión, ha mostrado la soprano guipuzcoana una gran generosidad en las propinas ofrecidas.

Ainhoa Arteta ha estado acompañada en el concierto por la Orquesta Sinfónica de Navarra y el Coro de AGAO, que han ofrecido sus propias actuaciones. Todos ellos han estado dirigidos por el mallorquín José María Moreno, que ha sido el otro triunfador del concierto.

Ainhoa Arteta y José María Moreno

Comenzando por la protagonista del concierto, diré que en su actuación ha habido cuatro partes perfectamente diferenciadas. En la primera parte del concierto la guipuzcoana ofreció una serie de canciones que sirvieron para calentar su voz, aunque no la temperatura del auditorio, que no se mostró entusiasmado con ellas. Fueron dos breves canciones de Jaime Ovalle, a las que siguió Ai, que linda moça, de Ernesto Halffter, terminando esta primera parte del concierto con La rosa y el sauce, de Carlos Gustavino, a la que siguió la bien conocida Canción de cuna, de Xabier Montsalvatge, finalizando con la canción Alfonsina y el mar, de Ariel Ramírez, en la que Ainhoa Arteta ofreció su mejor actuación de esta primera parte.

La segunda parte del concierto constó de una primera dedicada al verismo, en la que ofreció el aria Ebben?…Ne andrò lontana, de La Wally, como ya lo hiciera ha 5 años. Siguió con el aria Sola, perduta, abbandonata, de la Manon Lescaut de Puccini para terminar su oferta verista con la más que famosa Un bel di vedremo, de la Butterfly pucciniana. Hoy en día Ainhoa Arteta se encuentra como pez en el agua en el repertorio verista y así lo ha demostrado una vez más, habiendo ofrecido una actuación brillante en estas arias, aunque se nota un vibrato en su instrumento, si bien no llega a molestar.

El final del programa oficial se dedicó a la zarzuela, donde Ainhoa Arteta volvió a brillar como cantante y como intérprete. Comenzó esta última parte con la romanza de Las Carceleras, de Ruperto Chapí, a la que siguió la Canción de la Paloma, de Barbieri, terminando con la bien conocida De España vengo, de Pablo Luna. En toda esta segunda parte del concierto Ainhoa Arteta consiguió hacer subir claramente la temperatura emocional del público y con todo merecimiento.

Ainhoa Arteta

La generosidad de la guipuzcoana se pudo comprobar en las propinas, que fueron nada menos que 4, comenzando con el Vissi d’arte, de la Tosca de Puccini, que, como ella misma explicó, viene de cantar en Módena, la ciudad natal de Luciano Pavarotti y de Mirella Freni. A esta página le siguió la también bien conocida O, mio babbino caro, de Gianni Schicchi, cantada con mucha gracias por su parte. Las ovaciones seguían, por lo que hubo una tercera propia, que fue la Habanera de la Carmen de Bizet, cantada con desparpajo y moviéndose entre las butacas, con parada divertida junto a su padre, que

estaba presente en El Baluarte. Terminó el concierto con la canción de La Tarántula, de la Tempranica, cantada con simpatía y picardía.

El Coro de AGAO ofreció en la primera parte La Ronda de Enamorados, de La del Soto del Parral y el Coro de Románticos, de Doña Francisquita. En la segunda parte ofreció el coro que abre el tercer acto de Carmen y el Coro de Gitanos de Il Trovatore. Lo hicieron bien.

Imagen del Concierto

Finalmente, la Orquesta Sinfónica de Navarra ofreció en la primera parte el Preludio de La Revoltosa, siguiendo en la segunda parte con el Interludio del Acto III de Manon Lescaut, el Intermezzo de Madama Butterfly y el Intermedio de la Boda de Luis Alonso. Brillaron en sus intervenciones.

Capítulo aparte merece la actuación del director José María Moreno, a quien había visto dirigir en algunas ocasiones en el Teatro de la Zarzuela y ha confirmado con creces la positiva impresión que había tenido de sus actuaciones anteriores. Dirigió siempre con cuidado y energía, brillando de manera especial en las páginas orquestales. Una destacada dirección la suya.

El Baluarte ofrecía una entrada superior al 90 % de su aforo. El público se calentó en la segunda parte y ofreció una muy cálida recepción a Ainhoa Arteta, que se convirtió en apoteosis con las cuatro propinas ofrecidas.

El concierto comenzó con 7 minutos de retraso y tuvo una duración de 2 horas y 6 minutos en su programa oficial, incluyendo un intermedio. A esto hay que añadir los aplausos y propinas que se prolongaron durante nada menos que 26 minutos más.

Las comparaciones son odiosas, pero si las actuaciones en solitario de Anna Netrebko en el Teatro Real hace unos días cubrieron 15 minutos, las de Ainhoa Arteta han cubierto 1 hora y 4 minutos. La diferencia de generosidad es enorme.

El precio de la localidad más cara era de 45 euros, costando la más barata 21 euros. José M. Irurzun

Fotos: I. Zaldúa

]]>
https://www.beckmesser.com/critica-la-calidad-y-generosidad-de-ainhoa-arteta-triunfan-en-pamplona/feed/ 0
Crítica: Axelrod dirige la Orquesta y Coro de RTVE https://www.beckmesser.com/critica-axelrod-dirige-orquesta-coro-rtve/ https://www.beckmesser.com/critica-axelrod-dirige-orquesta-coro-rtve/#respond Sat, 09 Nov 2019 07:03:05 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=156158 Claroscuros en una obra singular

John Axelrod

Berlioz: “Romeo y Julieta”. Sophie Koch, mezzosoprano; Yann Beuron, tenor; Cody Quattlebaum, bajo-barítono. Coro y Orquesta de la RTVE. Director: John Axelrod. Teatro Monumental, Madrid, 7 de noviembre de 2019.

Se presentaba el tejano John Axelrod (1966), titular –hasta dentro de muy poco- de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, con la RTVE y creemos que también hacía su primera aparición en un podio madrileño. Nos ha causado muy buena impresión, aunque el resultado final de la interpretación de esta Sinfonía dramática de Berlioz haya distado bastante de la bondad absoluta. Probablemente han faltado ensayos para penetrar con certeza y seguridad en todos los pliegues de partitura tan dificultosa, tanto para la orquesta como para el coro.

El maestro norteamericano ha puesto de manifiesto una incansable movilidad, casi juvenil, y un apasionamiento a flor de piel. Su gesto es claro, con abundantes subdivisiones de compás, preciso y dinámico, marca en todos los planos a partir de un ágil juego de hombros y está muy atento al más mínimo matiz, aunque no creemos que sea un músico especialmente cuidadoso de los timbres y no siempre de la planificación ideal. Respecto a esto fue ostensible el deficiente balance en la espectacular pieza sinfónicaGran fiesta en la casa de los Capuletos”, en donde la cuerda fue totalmente aplastada por los vientos en la confrontación de las dos líneas temáticas. Tampoco nos pareció que estuvieran bien resueltas las líneas sinfónico-corales del número de cierre, en donde no se estableció la necesaria transparencia.

Pero, con todo, el trabajo de Axelrod pudo fructificar, por ejemplo, en el demoledor “fugato” de la Introducción, en los encendidos pasajes de la “Escena de amor”, donde los chelos, una vez más, frasearon estupendamente. La batuta dio mucha marcha al final de la primera parte. Quizá faltó algo de sutil ligereza en el “Scherzo de la Reina Mab”, pero las líneas fueron diestramente establecidas con la complicidad de la Orquesta, que enseñó su mejor cara. No tuvo su día, sin embargo, el coro, que se mostró impreciso y exento de conjunción especialmente en su intervención nocturna en el jardín de los Capuletos. Ha de trabajar su recién nombrado director, Lorenzo Ramos, el empaste y la conjunción.

La excelente “mezzo” que es Sophie Koch desgranó con gusto sus bellas estrofas de la primera parte, afinó y expresó con una voz lírica de buena pasta algo descolorida en la zona más grave. Cumplió, sin más, el tenor Beuron, de timbre algo mate, en su breve cometido con el coro, y causó buena impresión en su aria postrera el bajo-barítono Cody Quettlebaum, que lució una voz joven, aún por madurar y asentarse, y una hermosa y larga melena. Arturo Reverter

]]>
https://www.beckmesser.com/critica-axelrod-dirige-orquesta-coro-rtve/feed/ 0
Reseña CD: Beethoven, Concierto violín. Kavakos. Sony https://www.beckmesser.com/resena-cd-beethoven-concierto-violin-kavakos-sony/ https://www.beckmesser.com/resena-cd-beethoven-concierto-violin-kavakos-sony/#respond Sat, 09 Nov 2019 07:01:26 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=156103 Reseña CD: Beethoven, Concierto violín. Kavakos. Sony ***

Kavakos se apunta a la celebración de los 250 años de Beethoven con este cd de dedicación exclusiva, encabezado por el “Concierto para violín” con una lectura entre la tradición romántica y la historicista. Él mismo, como muchas veces en conciertos, coge también la batuta. Muy interesante las piezas menores de la grabación. Gonzalo Alonso

Kavakos-Beethoven-cd

]]>
https://www.beckmesser.com/resena-cd-beethoven-concierto-violin-kavakos-sony/feed/ 0
Crítica: Spivakov y María Dueñas en Ibermúsica https://www.beckmesser.com/critica-spivakov-y-maria-duenas-en-ibermusica/ https://www.beckmesser.com/critica-spivakov-y-maria-duenas-en-ibermusica/#respond Fri, 08 Nov 2019 07:03:11 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=156111 EL DIABLO VISTE DE BLANCO

vladimir-spivakov

Vladimir Spivakov

Obras de Massenet, Paganini y Chaikovski. María Dueñas, violín. Orquesta Nacional Filarmónica de Rusia. Director: Vladimir Spivakov. Auditorio Nacional, 6 de noviembre de 2019. Ibermúsica, Serie Arriaga.

A Spivakov lo recordamos cuando, siendo todavía joven, nos deslumbró tañendo su Stradivarius, de sedosa sonoridad y cuando, algo más tarde, dirigía desde el atril a Los Virtuosos de Moscú, un conjunto de cámara de alto rango que durante los años 90 del pasado siglo se instaló en Oviedo desplegando desde allí su actividad. Con el tiempo el violinista ha ido dando paso al director, titular a partir de su creación en 2003 de la formación que hoy ha presidido; con resultados irregulares.

Spivakov es elegante de gesto, claro y funcional. Sus concepciones musicales son ahora mismo, por lo visto y oído en este concierto, bastante convencionales en busca de una proyección sonora rutilante y contundente apoyada en un conjunto de notable poder, de tímbrica más bien oscura, que nace sobre todo de una cuerda compacta y disciplinada, aunque no siempre unitaria, y en unos vientos de amplio espectro, con maderas cumplidoras y metales no siempre templados y de sonoridad un tanto ruda. No hace gran cosa el director por disimular esas motas, sino que, partiendo de un casi inamovible “mezzoforte”, las potencia en busca de una brillantez que parece con frecuencia impostada y que elimina las exquisiteces y los claroscuros.

Bajo esa tónica discurrió la sesión, en la que escuchamos epidérmicas versiones, bien guiadas, y a veces algo ruidosas y no siempre bien planificadas, de la “Danza Navarra” de la ópera “El Cid” de Massenet y sendas breves selecciones de los ballets “El lago de los cisnes” y “El cascanueces” de Chaikovski (con aplauso aquí a la cuerda de chelos en la imponente “Escena”), donde brilló con esplendor el alma rusa. Como propina una acelerada y briosa interpretación del “Preludio” de “La boda de Luis Alonso”.

Robusta, ajustada y revestida quizá de excesiva carga sinfónica fue la colaboración, en el “diabólico” “Concierto nº 1” de Paganini, con la joven violinista granadina de 16 años María Dueñas, en posesión ya de un cúmulo de premios, que demostró un aplomo, una seguridad, una afinación y un virtuosismo dignos de un maestro. Supo extraer de su Guarneri del Gesu “Muntz” sonoridades espejeantes, dobles cuerdas de impresión y fabulosos e impresionantes armónicos. Ligeros apresuramientos, episódicas borrosidades, algunos sobreagudos poco presentes no empañan una interpretación de un virtuosismo de la mejor ley, que engrandecen una composición fantasiosa, melodiosa y solo verdaderamente disfrutable ofrecida de esta guisa. La artista, siempre segura y bien asentada, ataviada de blanco impoluto, nos regaló con lo que nos pareció una “Sonata” de Ysaye. Arturo Reverter

]]>
https://www.beckmesser.com/critica-spivakov-y-maria-duenas-en-ibermusica/feed/ 0
Critica: Explosión de ilusión con Heras-Casado https://www.beckmesser.com/critica-explosion-de-ilusion/ https://www.beckmesser.com/critica-explosion-de-ilusion/#comments Mon, 04 Nov 2019 07:03:58 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=155991 Explosión de ilusión con Heras-Casado

Orquesta de València. Solista: Gabriela Montero (piano). Director: Pablo Heras Casado. Pro­gra­ma: Beethoven: Concierto para piano y orquesta número 1. Bruckner: Tercera sinfonía. Lugar: Auditori del Palau de les Arts. Entra­da: Alre­de­dor de 1200 perso­nas. Fe­cha: 31 octubre 2019.

 

pablo-heras-casado

Pablo Heras-Casado

Tocó con nervio, pulso, implicación y ganas la Orquesta de València en su segundo concierto de abono. La presencia en el podio del granadino Pablo Heras Casado (1977) ha sido el detonante de tan necesaria explosión de ilusión y ánimo. Heras Casado, protagonista de una meteórica carrera que le ha llevado a las mejores orquestas y teatros, ha desembarcado por primera vez ante los profesores de la OV con un programa en absoluto resultón ni fácil, centrado en la extensa Tercera sinfonía de Bruckner y preludiado por el Primer concierto para piano de Beethoven, del que fue insólita solista la venezolana Gabriela Montero.

Heras Casado no es un director de gesto elegante ni estudiado. Menos aun “de espejo”. Su presencia ante la orquesta está alejada -como la de su mentor Pierre Boulez- de la expresividad a flor de piel de maestros como Temirkánov o Celibidache. Tampoco tiene la elegancia inalcanzable de un Giulini  o la sutileza meticulosa de un Maazel. Su fuerza radica en la convicción de sí mismo y en la total involucración de lo que tiene entre manos. También en la transparencia sin monsergas con la que transmite a los profesores su voluntad musical, y en la creación de una técnica y modos gesticulares que tienen el impulso de lo propio y genuino.

De ahí, de su buen trabajo en los ensayos y de la natural y franca comunicatividad con los músicos, que su buen hacer haya prendido con tanto entusiasmo en una orquesta tan hastiada de engolamientos y actitudes huecas. Fue un Bruckner directo y sin divagaciones. Nítido y sin metafísicas. Cabal y vivo. Centrado en la atracción escuetamente musical y no en elucubraciones más o menos previsibles. Objetivo y directo. La sinfonía más wagneriana de cuántas compuso Bruckner (“Al celebérrimo, inigualable y sublime maestro de la Poesía y de la Música”, escribió en la dedicatoria de la partitura) encontró en los brazos del wagneriano PHC un servidor fiel, efectivo y entusiasta, de gestos rotundos y francos, pero sabedor también del arte fino de cuidar las efusiones y delicadezas populares, que asomaron con particular relieve en el lento, lírico y concentrado segundo movimiento.

Pocas veces se ha escuchado la cuerda de la Orquesta de València tan empastada, densa, redonda, dúctil y equilibrada como el jueves. Fue una versión en la que triunfaron con rotundidad las diversas secciones de cuerda, con un sonido abierto, decidido y cuidadosamente compensado. Los vientos, particularmente las maderas, lucieron sus acostumbradas calidades, mientras que las generosas intervenciones de los metales –de tan capital importancia en el sinfonismo bruckneriano- quedaron desdibujadas en ocasiones por evidentes patinazos individuales. El pulso métrico de los timbales de Javier Eguillor contribuyó a cohesionar y arquitectonizar la notable reconstrucción sinfónica liderada por Heras Casado en una de las más felices tardes de la Orquesta de València.

Antes de este Bruckner para el recuerdo, Gabriela Montero (1970) pianista voluptuosa, brillante y pequeña remota heredera de su inalcanzable y legendaria paisana Teresa Carreño, se equivocó al adentrarse en los compases tempranos y aún casi clásicos del Primero de Beethoven. Cierto es que logró contener y calibrar su acelerado temperamento caribeño, así como templar su contundente sonoridad. También afinar su pianismo no dado al preciosismo orfebreril ni a la mesura clasicista. Pero faltaron colores, registros, gradaciones dinámicas, elegancia y estilo. Todo se desbarató en la cadencia supuestamente improvisada, donde la libertad que es naturaleza de ser dio pie a unas sonoridades, octavas y regodeos que aún dentro de la licencia que permite la cadencia, hicieron que el concierto beethoveniano se saliera completamente de madre. A destacar el meticuloso y preciso acompañamiento brindado por el maestro granadino, desnudo de vibrato en una sección de cuerda reducida a la mínima expresión (8-6-4-3-2). A pesar de la contención y la pericia instrumental de Eguillor, el contraste de los modernos timbales utilizados chirriaba con una sonoridad empeñada en reproducir las originales.

La Montero tuvo la virtud de cuidarse muy mucho en el bis de no soltar ningún discursito antichavista ni antibolivariano, como tiene por costumbre, aunque a punto de ello estuvo cuando alguien del público le tarareó la popular canción venezolana Alma llanera, tras -como hace siempre- proponer a los presentes que le sugirieran algún tema conocido para desarrollar una improvisación sobre el mismo. “Ok, vaya por los venezolanos, que lo están pasando tan mal”, se limitó a decir micrófono en mano con su cálido acento caraqueño, y tras la acostumbrada retahíla de “estupendos” (la estupenda orquesta, el estupendo maestro Pablo, el estupendo público, la estupenda sala, la estupenda Valencia…”). Cumplidos ya todos los estupendos habidos y por haber, la pequeña heredera de la eterna Teresa Carreño improvisó una vez más sobre el famoso joropo de Pedro Elías. Exactamente como ha hecho una y mil veces a ambos lados del Atlántico. El público, encantado de la vida, claro. Justo Romero

Publicado en el diario Levante el 2 de Noviembre de 2019

]]>
https://www.beckmesser.com/critica-explosion-de-ilusion/feed/ 2
Crítica: El mini-regreso de Netrebko al Teatro Real https://www.beckmesser.com/critica-el-mini-regreso-de-netrebko-al-teatro-real/ https://www.beckmesser.com/critica-el-mini-regreso-de-netrebko-al-teatro-real/#respond Sun, 03 Nov 2019 07:05:23 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=155977 El mini-regreso de Netrebko al Teatro Real

Arias y dúos de Verdi, Alfredo Catalani, Mascagni, Lehár, Puccini y Giordano. Anna Netrebko, Yusif Eyvazov, Christopher Maltman. Orquesta Titular del teatro Real. Denis Vlasenko, director. Teatro Real. Madrid, 1 de noviembre de 2019.

Netrebko saluda en el Teatro Real

Era abril de 2001 cuando debutó Anna Netrebko en el Teatro Real, de la mano de Gergiev con sus huestes del Mariinski en “Guerra y paz” de Prokofiev. Nadie pudo imaginar que aquella jovencita Natasha iba a convertirse en lo más parecido -aunque salvando muchas distancias- a las grandes divas del pasado, pero cuatro años después llegó la célebre “Traviata” de Salzburgo y ahí empezó realmente todo. Entonces era una mujer esbelta, muy atractiva y desenvuelta, que forjó una estupenda Violeta. En Nueva York la llamaban “El ruiseñor de San Petersburgo” y cantaba papeles de soprano ligera.

Casi veinte años después ella y su voz son otra cosa. Ambas han cogido peso. Netrebko canta Lady Macbeth o Elsa y posiblemente abordará Salomé, Gioconda o Abigaille. El primero de estos personajes figuraba en el presente regreso al Real con “La luce langue”, pero fue cancelada sin previo aviso, posiblemente dada la largura del programa, que duró casi tres horas. Era, de hecho, la pieza con mayor dificultad del concierto. De soprano casi ligera ha pasado a lírico spinto, con un instrumento que ha perdido frescura para ganar en caudal, armónicos y carnosidad. La muy mejorada técnica ha sido un factor fundamental en este proceso, siendo capaz de apianar y filar con una voz de gran potencia. Es, sin duda, la número uno de la actualidad, pero haría bien en no querer abusar de caudal, primero porque no lo necesita y segundo porque con ello aumenta su vibrato, algo que viene siendo cada vez más perceptible. Curiosamente algo parecido ha sucedido con su actual pareja, el tenor Yusif Eyvazov, poseedor de una voz con proyección, de timbre no especialmente bello, un vibrato incluso superior al de su pareja y agudo consistente que manejaba con una tosquedad que ha sido capaz de superar gracias a las muchas lecciones de canto recibidas. Antes se le contrataba por ser “pareja de” per ya puede volar por sí solo. Se lució especialmente en el adiós a la mamma de “Cavalleria rusticana”, pero también en las arias de “Luisa Miller” y “Tosca”, aunque se echó de menos la capacidad para las medias voces y pianos.

La pareja me recuerda mucho a la de Caballé con Bernabé Martí, tenor con una voz de características muy paralelas a las de Eyvazov en calidad vocal y línea. Eso sí, Netrebko no es Caballé por muy bien que cantase el “Tu che la vanitá” de “Don Carlo”, el aria de “La Wally” o el “O mio babbino caro”, insertado éste en el programa oficial y no como propina. Diva, quizá sí, pero no como las de antes.

Ambos han venido acompañados, casi por sorpresa, por el barítono Christopher Maltman, poseedor de una voz potente con timbre de auténtico barítono y una potencia de la que abusa sin necesidad, enturbiando la línea canora. Fue aplaudidísimo en las arias de “Macbeth” y “Andrea Chenier”, teniendo que repetir esta última a causa del salto de una alarma en el teatro.

El programa incluyó el trio final del primer acto de “Trovador”, el dúo tenor-barítono del último acto de “Don Carlo”, un dúo soprano-barítono de “La viuda alegre” y el dúo final tenor-soprano  de “Andrea Chenier”. Largo y popular, lo que salvó un concierto a 390€ la butaca, pagados por escuchar a una Netrebko mucho más de lo que realmente cantó. A la hora de acortar programa lo lógico hubiera sido eliminar una de las piezas orquestales –“Nabucco”, Vespri siciliani” y “Cavalleria”– perfectamente prescindibles por correctamente que fueran abordadas por Denis Vlasenko y la Sinfónica de Madrid. El público ovacionaba y no se quería ir, pero sólo se concedió una propina a trío –“O sole mio”– de forma festiva pero absolutamente inapropiada para Madrid. Merecíamos otra cosa más seria: ese “La luce langue” cancelado. Gonzalo Alonso

Netrebko-Eyvazov-tr

 

]]>
https://www.beckmesser.com/critica-el-mini-regreso-de-netrebko-al-teatro-real/feed/ 0
Critica: Reencuentro com Mannheim de la RTVE https://www.beckmesser.com/critica-reencuentro-com-mannheim-de-la-rtve/ https://www.beckmesser.com/critica-reencuentro-com-mannheim-de-la-rtve/#respond Sat, 02 Nov 2019 07:03:55 +0000 https://www.beckmesser.com/?p=155967 REENCUENTRO CON MANNHEIM

Obras de Conforto, Richter, Zelenka, Nebra, Stamitz, Pisendel y Bach. Orquesta de la RTVE. Director: Aarón Zapico. Teatro Monumental, Madrid, 31 de octubre de 2019.

 

aaron-zapico

Aarón Zapico

En el bloque “Orígenes y desarrollo de la sinfonía”, incluido en la didáctica programación de la Orquesta de la RTVE, se ha dedicado un programa interesantísimo a siete de los compositores que estuvieron en la prehistoria del género, en algún caso como miembros de la famosa Escuela de Mannheim. Ha sido una excelente idea gracias a la que hemos podido degustar manjares exquisitos y fuera de la órbita acostumbrada y tradicional.

La responsabilidad del concierto, tanto en lo que atañe a su selección como en lo que concierne a su realización, ha recaído en un veterano ya de mil batallas pese a su juventud: el mayor de los tres hermanos Zapico, base del conocido grupo Forma Antiqua, que posee ya experiencia también en situarse en el podio de orquestas modernas, a las que dirige sin batuta y sin timideces, con excelentes resultados y sabiendo adaptarse al instrumental y a la afinación modernos. Posee este músico asturiano un magnífico sentido del ritmo, que marca de manera muy clara, con leves pero precisos gestos de sus prestas manos. Señala las anacrusas muy nítidamente y engarza con suficiencia periodos, contrasta dinámicamente con naturalidad y controla los “rubati” nunca exagerados, amén de emplear con conocimiento de causa y la debida estrategia los silencios.

La “Sinfonía de ‘La Nitteti’” de Nicolás Conforto nos informó ya de la destreza en el manejo del “crescendo”, con un dibujo exacto y ágil. En la “Grande Symphony nº 4” de Franz Xaver, Richter, de notable duración, pudimos admirar los ataques virulentos, los barridos tempestuosos del “Allegro” inicial, aunque no se consiguiera la deseada transparencia en las imitaciones, y  el detalle con el que se trabajó el incipiente desarrollo. Oscura nobleza en el “Andante” y buena ejecución de las vertiginosas escalas del “Allegro” de cierre. La nada breve “Sinfonía a 8” de Jan Dismas Zelenka nos permitió apreciar, a lo largo de los seis movimientos, la estupenda forma de algunos de los solistas del conjunto instrumental: concertino, primer oboe, fagot, chelo… Una obra magnífica, un sorprendente y sui generis “concerto grosso”.

La “Sinfonía a 4 WolS I. D-21” de Johann Stamitz, para cuerdas y clave, es una buena muestra del estilo Mannheim, que Zapico parece haber aprehendido por sus adecuados planteamientos dinámicos. Echamos de menos, no obstante, una mayor celeridad en los “Prestos” de apertura y cierre. Pese a las algo rudas sonoridades pudimos apreciar los elegantes dibujos de la Sinfonía en si bemol mayor de Johann Georg Pisendel, con la orquesta al completo (unos 35 músicos). Instrumentos actuales excepto los dos traversos, construidos en madera. Dos obras un tanto excéntricas y bien expuestas, la obertura de “Iphigenia en Tracia” de Nebra, y la “Sinfonía de la Cantata BWV 42” de Johann Sebastian Bach, completaron la encomiable sesión, acertada y concisamente comentada en sus notas por Blanca Gutiérrez.  Arturo Reverter

]]> https://www.beckmesser.com/critica-reencuentro-com-mannheim-de-la-rtve/feed/ 0