Plan de suscripciones

Suscribirse a la Newsletter de Beckmesser

¡No te pierdas ninguna noticia!

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Busca las entradas de cada mes

Últimos tuits de Beckmesser

Un Giulio Cesare de Haendel deslumbrante con Sabine Devieilhe y Jakub Józef Orlinski en el Teatro Real. Giulio Cesare in Egitto de Haendel en versión de concierto. Jakub Józef Orliński, Sabine Devieilhe, Beth Taylor, Rebecca Leggett, Yurly Mynenko, Alex Rosen, Marco Saccardin y Rémy Brès-Feuillet. Il Pomo d’Oro. Dirección musical: Francesco Corti. Teatro Real. Madrid. 19 de febrero de 2026.Crítica: Un “Giulio Cesare” de Haendel deslumbrante con Sabine Devieilhe y Jakub Józef Orlinski en el Teatro Real.
Las “aúreas” de Pacho Flores y su servidor Juan Ferrer TEMPORADA 2025-2026 del Palau de la Música. Programa: Obras de Flores (Áurea, rapsodia concertante para clarinete y orquesta) y Berlioz (Sinfonía fantástica). Solista: Juan Ferrer (clarinete). Orquestra de València. Director: Christian Vásquez. Lugar: Palau de la Música. Entrada: Alrededor de 1.781 espectadores (lleno). Fecha: jueves, 19 febrero 2026Crítica: Las “aúreas” de Pacho Flores y su servidor Juan Ferrer con la Orquestra de València
Por Publicado el: 21/02/2026Categorías: En vivo

Crítica: Kopatchinskaja alumbra a Berg con la London Symphony en Ibermúsica

LO DIÁFANO Y LO CONTUNDENTE

Obras de Debussy, Berg y Rachmaninoff. Patricia Kopatchinskaja, violín. Gianandrea Noseda, director. Orquesta Sinfónica de Londres. Ibermúsica Serie Barbieri. Auditorio Nacional, Marid, 19 de febrero de 2026.

LO DIÁFANO Y LO CONTUNDENTEObras de Debussy, Berg y Rachmaninoff. Patricia Kopatchinskaja, violín. Gianandrea Noseda, director. Orquesta Sinfónica de Londres. Ibermúsica Serie Barbieri. Auditorio Nacional, Marid, 19 de febrero de 2026.

Kopatchinskaja junto a Noseda y la London Symphony Foto: Rafa Martín/Ibermúsica

La Sinfónica de Londres, una de las más grandes orquestas del mundo, ha visitado España, de la mano de Ibermúsica, desde 1974, que lo hizo con Erich Leinsdorf al frente, casi 200 veces. Y siempre evidenciando su calidad, su homogeneidad, su equilibrio entre familias, su diáfana y solar tímbrica. Las más grandes batutas la han acompañado. En esta ocasión lo han hecho con su principal director invitado al frente: el italiano Gianandrea Noseda (Milán, 1964), artista entusiasta, expresivo y de directa comunicatividad.

Su estilo marca una impronta reconocible: alta figura siempre erguida, piernas bien apoyadas, brazos muy abiertos, batuta hiperactiva, que divide y subdivide compases de manera afanosa y certera. Es difícil que los músicos no lo sigan, tal es el grado de intensidad en la tarima. Da entradas y salidas. Una movilidad que le hace sudar de lo lindo y que en ocasiones sabe contenerse para obtener resultados de rara sutileza, como los conseguidos en la interpretación de Nuages, el primero de los tres Nocturnos de Debussy, tocado muy piano, bien respirado, acentuado de forma exquisita. Maneras sustituidas por el esperado impulso rítmico necesario para animar el segundo Nocturno, Fêtes. La orquesta resplandeció.

Como lo hizo en la aburridilla Sinfonía nº 1 de Rachmaninoff, una obra de juventud de formas improbables, de tanteos, de búsquedas, un intento de dotar de equilibrio y racionalidad a ideas necesitadas de un desarrollo y una implantación más segura. Aunque con apuntes de rara intensidad y rasgos melódicos muy atractivos. En todo caso, la orquestación es meritoria, bien que un tanto bombástica, algunos de los temas muestran una singular vena melódica.

Noseda al término del concierto Foto: Rafa Martín/Ibermúsica

Difícil desde luego es otorgar unidad a una obra tan dispersa. Casi lo consiguió, apoyado en una magnífica prestación orquestal, Noseda, que marcó, subrayó, impulsó y fraseó con calor y mucha agilidad. Interpretación expresiva y restallante. Loas aplausos consiguieron una propina al final de la sesión: la Polonesa de Eugene Oneguin de Chaikovski, ofrecida de manera un tanto ruda.

En medio habíamos tenido oportunidad de escuchar, muy bien acompañada, y de aplaudir a la singular violinista moldava Patricia Kopatchinskaja (47 años), que sale a tocar descalza, en este caso envuelta en una suerte de albornoz rojo. Da igual. Lo que importa es que toca con un sentido de la forma, con una sensibilidad, con una afinación irreprochables. El sonido, muy pulido, no es grande, pero tiene color.

El comienzo del Concierto de Berg fue espléndido, con una orquesta de rara suavidad como sostén, en ese dibujo con las cuerdas al aire como símbolo de la pureza de Manon, la hija fallecida de Alma, viuda de Mahler, y de Walter Gropius, tal y como nos recuerda en sus notas al programa Manuel Muñoz.

Todo se desarrolló con una singular claridad, sentido de las proporciones y fraseo cincelado hasta llegar a ese mágico final, en el que se recogen unas milagrosas variaciones sobre el Coral de Bach Es ist genug. Gran música y excelente recreación. Los aplausos fueron correspondidos con un curioso bis: al citado coral bachiano entonado sigilosamente por los propios instrumentistas. Una originalidad que se complementó con la de la entrada en el hemiciclo de la violinista, con unos compases extraídos de la Canción de cuna de Brahms. Nos lo pasamos muy bien.

Arturo Reverter

Deja un comentario

banner-calendario-conciertos

calendario operístico

Peralada