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Por Publicado el: 05/10/2026Categorías: En vivo

Critica: La Sinfónica de Galicia y González-Monjas, cuando la excelencia triunfa en Bogotá

La Sinfónica de Galicia y González-Monjas, cuando la excelencia triunfa en Bogotá

XV FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA SACRA DE BOGOTÁ. Obras de Mozart (Concierto para violín y orquesta número 1. Réquiem). Solistas: Roberto González-Monjas (violín), Elizabeth Guerrero (soprano), Josefina Brivio (mezzosoprano), Israel Díaz Enríquez (tenor), Xavier Fernández Santa María (barítono). Coro Nacional del Perú (director: Javier Súnico). Orquesta Sinfónica de Galicia. Director: Roberto González-Monjas. Lugar: Bogotá, Iglesia de San Ignacio. Fecha: viernes, 2 octubre 2026.

Monjas, Sinfonica de Galicia, Bogota 2

Radiante debut en Bogotá de la Sinfónica de Galicia y su formidable titular, el vallisoletano Roberto González-Monjas (1988), con un todo-Mozart cargado de excelencia y quilates. Ha sido en el primero de los tres monográficos mozartianos que ofrecen como clausura de la decimoquinta edición del Festival de Música Sacra de Bogotá, en los que orquesta y maestro interpretarán los cinco conciertos para violín del salzburgués (con el propio González Monjas como solista y director), además del Réquiem y de la Misa de la Coronación.

El programa de esta primera actuación incluía el Primer concierto para violín y el Réquiem. La Iglesia de San Ignacio, joya arquitectónica del XVII sometida desde entonces a diversas y afortunadas reconstrucciones, ha sido marco ideal, cargado de sugestión y arte, para este Mozart delineado con estilo y mano verdaderamente maestra. González Monjas, al que hay que ubicar en el podio de campeones no solo de directores españoles, sino en el de los de toda su generación. Nervio, estilo, naturalidad, lozanía, atención al detalle pero también a la gran forma son virtudes que trazan su perfil de artista, violinista y maestro. También ese hálito comunicativo exclusivo de los verdaderamente grandes. Fascinante maestro y vibrante violinista, RGM es dueño de un futuro que hoy es ya presente.

La Sinfónica de Galicia y González-Monjas, cuando la excelencia triunfa en BogotáXV FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA SACRA DE BOGOTÁ. Obras de Mozart (Concierto para violín y orquesta número 1. Réquiem). Solistas: Roberto González Monjas (violín), Elizabeth Guerrero (soprano), Josefina Brivio (mezzosoprano), Israel Díaz Enríquez (tenor), Xavier Fernández Santa María (barítono). Coro Nacional del Perú (director: Javier Súnico). Orquesta Sinfónica de Galicia. Director: Roberto González Monjas. Lugar: Bogotá, Iglesia de San Ignacio. Fecha: viernes, 2 octubre 2026.

Roberto González-Monjas

Lo demostró por activa y por pasiva, como director y como violinista, con este Mozart bogotano contagioso y vibrante, en el que obtuvo oro de una Sinfónica de Galicia entregada y cómplice de un maestro titular al que consideran uno más. Con el que respiran y dan lo mejor de sí. Allí, en Galicia, hizo sus pinitos RGM en la Joven Orquesta, y desde entonces ese vínculo no ha dejado de crecer. Y ahora, cuando su agenda anda apretada de fechas y es requerido por las más grandes orquestas -de Nueva York a Berlín, además de su vínculo prometedor y cargado de expectativas con la Filarmónica de Oslo-, el maestro, leal a sus orígenes, no ha dudado en renovar la titularidad de la orquesta coruñesa por tres años más. Enhorabuena a la OSG.

El temprano Primer concierto para violín de Mozart encontró en él su mejor valedor. Sin tarima ni partitura, acercándose a los músicos, animándolos a ir más allá con el gesto y la mirada, es el suyo un Mozart atemporal, sin remilgos ni elucubraciones historicistas. Risueño y cantable, pero también dramático y efusivo. Natural y fresco como el agua del Salzach. De una pureza sonora que sugestiona y seduce. De un sonido de fascinantes matices y colores, nacido y proyectado desde su Guarneri “Filius Andreae” de 1710, que él considera como “mi propia voz”.  Resolvió con virtuosismo sin escaparate los intrincados pasajes que entrañan sus movimientos extremos, y  matizó y cantó el Adagio central con expresión genuina y directa. También las cadencias, escritas por él mismo.

Un Mozart de referencia, que luego, tras una breve pausa, dio un salto de principio a fin en su catálogo compositivo para adentrarse en los pentagramas últimos e inacabados del famoso Réquiem, para cuya interpretación RGM ha utilizado la versión revisada por el musicólogo y pianista estadounidense Robert Levin. Un Réquiem matizadamente calibrado entre sus aires más dramáticos y el brío de los episodios más radiantes y luminosos. Visión de luces, registros y sombras. De dolor y esperanza, de contrastes e inquietudes. Escrupulosamente atenta al estilo y formas de su partitura problemática. Con los dos cornos di bassetto (aunque en el Sanctus y en el Benedictus se utilizaran clarinetes en La) y dos fagotes situados en primera línea del escenario, algo que les otorgó presencia y relieve. RGM tuvo además, el acierto, de escuchar con detalle la acústica del templo para ajustar a la misma tempi, dinámicas, respiraciones y silencios.

Monjas, Sinfonica de Galicia, Bogota 2

Los mimbres sobresalientes de la OSG se aliaron en el Réquiem con un cuarteto vocal solistas íntegramente peruano y el Coro Nacional del Perú, que apenas dos días antes ya había dejado constancia de su hacer en una notable interpretación de la Misa Andina, del también peruano Alejandro Núñez Allauca. Aquí, en un universo tan distinto como el mozartiano, hicieron alarde de versatilidad y entrega con una interpretación implicada en el alto nivel impuesto por maestro y orquesta.

El cuarteto vocal cumplió con solvencia, profesionalidad y tablas. Se lucieron, sobre todo, la mezzo Josefina Brivio (que ya destacó en la Misa Andina), y el barítono Xavier Fernández Santa María, que otorgó empaque y rotundidad al Tuba mirum, en sintonía y bien acompañado por el trombón tenor. La soprano Elizabeth Guerrero y el tenor Israel Díaz Enríquez  completaron el compacto cuarteto solista. El programa se cerró con ovaciones y bravos encendidos que aún prologaron el conciertos largos minutos. Público ejemplar, que abarrotó el inmenso templo y guardó silencio total durante todo el concierto. Como en Salzburgo, Bayreuth o Lucerna. En España, deberíamos tomar nota. Justo Romero

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