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Por Publicado el: 12/01/2026Categorías: Entrevistas

Clotilde Cerdà, la arpista rebelde, feminista y masona

Clotilde Cerdà, la arpista rebelde, feminista y masona

Maria Carme Roca i Costa publica Islas interiores, una biografía novelada de quien fue una destacada artista en el siglo XIX, defensora de causas humanitarias y sociales y cuyas ideas avanzadas para su tiempo la condenaron injustamente al olvido. Este año se cumple el centenario de su muerte.

Clotilde Cerdà, la arpista rebelde, feminista y masonaMaria Carme Roca i Costa publica Islas interiores, una biografía novelada de quien fue una destacada artista en el siglo XIX, defensora de causas humanitarias y sociales y cuyas ideas avanzadas para su tiempo la condenaron injustamente al olvido. Este año se cumple el centenario de su muerte.

La carrera musical de Clotilde Cerdá sale a la luz gracias a una nueva publicación

Clotilde Cerdà (1881-1926) vino al mundo con un arpa bajo el brazo. No es exagerado escribirlo, pues desde muy niña sintió verdadera devoción por el instrumento. Apenas le llegaban los pies al suelo y mientras deslizada sus manitas entre las cuerdas, sus piernas flotaban en el aire, esperando el momento de asentarse en tierra.

La portada de Islas interiores, nuevo libro de Maria Carme Roca i Costa, editado por Almuzara, lo pone de manifiesto. Una cría con el pelo lleno de tirabuzones, un vestido que es una cascada de encajes y unas botitas oscuras que no consiguen siquiera rozar el suelo. Es la que llegaría a ser una de las arpistas más importantes de su tiempo, mujer adelantada, luchadora infatigable por causas que, en aquellos años pertenecían, injustamente, a los hombres, música cualificada que llegó a ser reclamada por el sultán de Constantinopla para que diera clases a las mujeres de su harén.

Todas esas islas de Clotilde, las que veía solo ella, los recuerdos, tanto buenos como malos, están en este relato, que se aproxima a su fascinante vida a través de una biografía novelada.

Ella, rebautizada como Esmeralda Cervantes (pues así lo quisieron la reina Isabel II y Víctor Hugo, que vio en sus ojos el reflejo verde del mineral) era portadora de un secreto a voces: todo apunta a que su padre fue Ildefonso Cerdà, el autor del Ensanche barcelonés, y su madre, la pintora Clotilde Bosch, mujer que tuvo una influencia decisiva en el desarrollo de la personalidad de su hija.

Libre y visionaria, se convirtió en una figura enigmática y desgraciadamente, olvidada, que atravesó fronteras, géneros y dogmas. Inspiró al escritor ecuatoriano Juan Montalvo, se convirtió en masona, fundó la Academia para la Ilustración de la Mujer y batalló, con firmeza y convicción, por las libertades y por la dignidad de las mujeres.

Personaje incómodo

Es un personaje de enorme grandeza, pero muy desconocido, lo mismo que sucedió con otras mujeres que fueron también espléndidas y que destacaron en diferentes ámbitos. Ella no tuvo descendientes directos y fue hija ilegítima, lo que se volvió en su contra y la condenó al olvido. Además, su talante político hizo que no fuera aceptada durante la regencia de María Cristina. Directamente, se la quitaron de encima porque era mujer que molestaba a las clases burguesas.”

El propio secretario dela reina le escribió una carta demoledora afeándole su compromiso en diversas causas sociales. Pagó muy caro el ser defensora de los oprimidos y exhibir sus postulados feministas. Si hubiese nacido en los años veinte del pasado siglo, otra hubiera sido su historia y su influencia”, explica Roca i Costa. Por si no fuera suficiente, la autora señala que el arpa tampoco era un instrumento en boga en la época.

Clotilde Cerdà, la arpista rebelde, feminista y masonaMaria Carme Roca i Costa publica Islas interiores, una biografía novelada de quien fue una destacada artista en el siglo XIX, defensora de causas humanitarias y sociales y cuyas ideas avanzadas para su tiempo la condenaron injustamente al olvido. Este año se cumple el centenario de su muerte.

Islas interiores, de Maria Carme Roca

La escritora y filóloga llegó a Clotilde, como se refiere a ella, casi por casualidad, en 2017: “Siento vergüenza de no haberla conocido antes porque fuera ella que nos ayudó a todas. Sus pecados fueron nacer mujer e ir contra corriente. Llegué a ella un poco por azar, recabando información sobre la primera mujer médica y me topé por casualidad con Clotilde.

El trabajo de documentación me ha llevado mucho tiempo, ha sido exhaustivo y riguroso. He recopilado toda la información posible y consultado a quienes han escrito tesis sobre ella. Me pareció un personaje de novela, fascinante, que podría protagonizar cualquier película o serie de televisión, tanto por ella misma como por las circunstancias que la rodearon, como es el caso de Isabel II, que para la niña se convirtió en su ángel protector”, cuenta la escritora.

América, a sus pies

Escritora, arpista, pedagoga, ofreció su primer concierto a los 12 años, aunque su relación con el arpa se remontara casi a la cuna. Fue una mujer que supo adaptarse a las circunstancias que le tocó vivir y sacar el máximo provecho de su influencia para ayudar a los demás, como cuando pidió al presidente mexicano Porfirio Díaz el indulto para José María Téllez, reo condenado a muerte. Se formó musicalmente en diferentes ciudades europeas, en las que realizará sus primeros conciertos en solitario. No será hasta 1875 cuando viaje a América como concertista. El continente se rendirá a sus pies y recibirá el aplauso unánime del público, desde las Antillas a Cuba.

Clotilde Cerdà se había convertido en una estrella. “Fue una niña prodigio que empezó en el mundo de la música a través del piano, un instrumento que era tendencia entre las clases pudientes de la época para después decantarse por el arpa, de gran complejidad. La reina Isabel II, admiradora incondicional de la niña, se convirtió en su mecenas y la compró su primera arpa.”

“El primer concierto lo ofrece en la Iglesia de San Miguel en Viena”, señala Maria Carme Roca, quien incide en la fascinación que despertó en los artistas contemporáneos: “Empezó a actuar bajo la batuta de Richard Strauss y Liszt dijo de ella que tras escucharla había descubierto por fin cómo se tocaba el arpa”, recuerda.

¿Se conservan testimonios sonoros o grabaciones de sus conciertos? “Desgraciadamente, no. Únicamente tenemos conocimiento de cómo fueron o de las piezas que interpretó gracias al álbum que escribió su madre, casi un diario detallado en el que cuenta lo que hacía en cada jornada y que guarda una interesantísima documentación”, responde la escritora.

Una madre que siempre estuvo cerca y que la llevó de la mano. Así lo describe la autora en esta biografía novelada: Me «instalé», pues, en el siglo XIX, una época explosiva (literalmente), pero también llena de avances, con grandes posibilidades de cambio e innovación. El padre putativo de mi protagonista, Ildefonso Cerdá, constituyó un claro ejemplo, al ser un promotor avanzado de tendencias que causarían admiración. No era ninguna novedad que los hombres provocaran cambios sociales, políticos, económicos…; pero que lo hicieran las mujeres, sí.

Se consideraba una osa día que intentaran cambiar la sociedad establecida, y Clotilde Cerdá  y su madre, Clotilde Bosch, fueron así de osadas. Cabe decir que sin la madre, una notable pintora, Clotildina no habría llegado tan lejos. Que Clotilde madre hubiera vivido la experiencia de la Comuna de París en 1871 influyó en que transmitiera a su hija los ideales de justicia social inspirados en el feminismo reformista y en el librepensamiento masón”.

Gema Pajares

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