Crítica: Córdoba acoge con vítores el resurgir de “Margot” de Joaquín Turina
Córdoba acoge con vítores el resurgir de “Margot”
MARGOT. Comedia lírica de Joaquín Turina con libreto de María Lejárraga. Reparto: Berna Perles, Alba Chantar, Javier Franco, Anabel Castillo, Ascensión Balsera, María José Martínez, Francisco Márquez. Coro de Ópera de Córdoba. Orquesta de Córdoba. Dirección: Salvador Vázquez. Lugar: Gran Teatro de Córdoba. Fecha: 22 de enero.

Margot, Javier Franco, Berna Perles, Cordoba
“Mis deseos y esperanzas al escribir Margot no son otros que ayudar al resurgimiento del drama lírico español, haciendo una partitura en la que la técnica, aunque sea compleja, no estorbe a la claridad”. Así daba a conocer Joaquín Turina al público, en el diario El Universo, el 9 de octubre de 1914 (un día antes del estreno), la inminente presentación de su “Comedia lírica” Margot. Turina estaba recién llegado de su estancia durante nueve años en París y venía imbuido de la estética musical más avanzada del momento. Quiso presentarse en Madrid, tras el éxito de su Procesión del Rocío, con un drama lírico que aunase el perfume francés adherido en París en su sus clases con Dukas, D’Indy y su frecuentación con Debussy, Fauré, Chausson y Massenet (entre otros), con la inspiración andaluza que Albéniz le conminó tras el estreno de su “francikano” op, 1.
No tuvo suerte Turina con su estreno en el Teatro de la Zarzuela, pero hay que achacarlo más a la diferencia de lenguaje frente el repertorio zarzuelero habitual por entonces que a la calidad intrínseca de la música de Margot. Ese mismo año 1914 giró por Zaragoza y Sevilla y dos años más tarde por Buenos Aires y Montevideo. Y ha habido que esperar ciento diez años para que su música vuelva a sonar otra vez. Pero no en Sevilla, donde se desarrolla gran parte de la acción y de donde era el compositor (aunque desde hace más de veinte años lo han intentado quien escribe), sino en Córdoba, gracias al empeño del director musical de la Orquesta de Córdoba Salvador Vázquez y del Gerente de la misma Roberto Palmer, con el soporte económico imprescindible para la grabación de la Fundación Kutxabank.
El estreno ha supuesto un éxito absoluto de un público que llenó el Gran Teatro cordobés. Salvador Vázquez se ha metido hasta el último rincón de una partitura rica en matices, armonías impresionistas y en colores, a la vez que en estitización de la música popular andaluza: saetas, marcha procesional, garrotín, sevillanas, todo ese trasfondo musical que Albéniz le recomendó en París a Turina explotar como base de su música y que aquí adquiere categoría de obra de arte. Pero todo esto no hubiera sido posible sin el trabajo concienzudo de Salvador Vázquez, que ha conseguido de la Orquesta de Córdoba una respuesta precisa, un ensamblaje perfecto de todas las secciones en la infinidad de pequeñas frases encajadas como un maravilloso cordobán. El empaste fue brillante y preciso en todas las secciones, desde los metales de la fanfarria inicial hasta los últimos detalles de las maderas y de las cuerdas en una partitura muy exigente en lo técnico y en lo expresivo. Todo mérito del maestro, por supuesto.
Turina no se lo pone fácil a las tres voces protagonistas. Berna Perles, como Margot, supo ser las joven despreocupada de París, con voz ligera y bien situada arriba en su cuplé de presentación; pero también la sufriente y desesperada al borde la locura del segundo acto, con una voz más dramática, de centro ancho y bien plantado y un fraseo muy intenso. Resultó impresionante su manera de atacar en pianissimo el sobreagudo de “¿Qué será de ti?”. Frente a ella su rival, la Amparo de Alba Chantar, una voz rutilante, campanilleante en el agudo, capaz de llenar por sí misma una sala de acústica extremadamente seca y con una sobresaliente capacidad de transmisión emocional a través de su fraseo. Javier Franco fue el centro del triángulo amoroso que no acaba de decidirse entre la parisina Margot y la sevillana Amparo. La voz es poderosa, contundente, timbrada, sin problemas de proyección y clara de dicción. Y su fraseo está siempre cargado de expresividad y de fuerza dramática. Un trío de lujo completado por la cantaora Anabel Castillo en una complicada partitura que por momentos la circunscribe a una declamación dramática sometida a tempo y en otros le da vía libre para explayarse por garrotines y otros aires flamencos. Las breves intervenciones de los personajes secundarios salieron con solvencia del propio Coro de Ópera de Córdoba (cuarenta años de existencia a sus espaldas), un coro cuajado de empaste, brillante de color y preciso en sus respuestas al maestro.
Pude ser testigo de los comentarios del entusiasmado público en el descanso y la salida sobre cómo ha sido posible que hayan pasado ciento diez años para que Margot sonase de nuevo. Como diría Marquina: “España y yo somos así”. Andrés Moreno Mengíbar























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