Crítica: Un poquito de Bomsori, un poquitísimo de Bacewicz en el Palau de la Música de València
Un poquito de Bomsori, un poquitísimo de Bacewicz
TEMPORADA 2025-2026 del Palau de la Música. Programa: Obras de Bach, Kreisler y Bacewicz. Solista: Bomsori Kim (violín). Lugar: València. Palau de la Música (Sala Rodrigo). Entrada: Alrededor de 300 espectadores. Fecha: martes, 7 de abril de 2026.

Bomsori llega al Palau de la Música de València con un desigual recital
Llegó el crítico despistado, con la idea de escuchar en el Palau de la Música un recital de la violinista surcoreana Bomsori Kim (1989). Pero andaba bien equivocado. La admirada violinista habló más que tocó, en un coloquio descolocado y de retales, plagado de obviedad y lugares comunes. Tampoco el anunciado homenaje a la compositora polaca Grażyna Bacewicz (1909-1969) tuvo el relieve esperado. Apenas un documental más casero y afectuoso que interesante o ilustrativo, protagonizado por Bomsori y plagado de los mismos lugares comunes que el coloquio. Musicalmente, el homenaje a Bacewicz se limitó a apenas los contados tres minutillos que dura su conocido Capricho polaco.
Fue lo mejor de la esperada pero mínima actuación de Bomsori Kim, que antes tocó una canónica Allemande de Bach y el virtuosístico y bombonero Schön Rosmarin, última de las Tres viejas danzas vienesas de Fritz Kreisler, tocado a capella, sin el soporte del piano. Tres pequeñas páginas en un recital de casita de muñecas que apenas sirvió para vislumbrar el arte y virtuosismo de la surcoreana, pero a todas luces insuficiente y sin tiempo ni espacio para adentrarse en la magia del concierto.
Pero el culpable del desaguisado no fue otro que quien esto escribe, quien pensaba disfrutar de un recital y se topó con varios discursitos previsibles, de agradecimientos y loas a la compositora homenajeada, la también violinista Grażyna Bacewicz, autora de empaque, con obras en su catálogo tan remarcables como el Concierto para orquesta de cuerdas (1950), que interpretó la Orquesta de Valencia en marzo de 2020 dirigida por Anne Manson, o el aún más interesante Concierto para gran orquesta, de 1962.
El atractivo y folclorista Capricho polaco es a todas luces una minucia en la obra generosa de Grażyna Bacewicz. Menos aún en un acto que se presenta como homenaje a la que es una de las figuras grandes de la creación polaca de su tiempo, tras los popes Witold Lutosławski y Krysztof Penderecki, ambos nítidos defensores de su música.
Tampoco el documental Bacewicz x Bomsori, dirigido por Jakub Piątek y ahora estrenado en España, va más allá de un perfil ramplón y previsible, que se queda en la epidermis de la compositora y su música. Lo más interesante de la fallida velada llegó en la pregunta de un espectador. ¿En qué medida afecta al intérprete la percepción del público? La respuesta simple de Bomsori estuvo en sintonía con la átona velada, en la que apenas hubo un poquito de Bomsori y un poquitísimo de Bacewicz.





















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