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Por Publicado el: 07/04/2026Categorías: En vivo

Crítica: En el buen camino. La Pasión según san Juan en El Escorial con la ORCAM

EN EL BUEN CAMINO

Bach: Pasión según San Juan. Fernando Guimaraes, Guglielmo Buonsanti, Alicia Amo, Beatriz Oleaga, Pablo García López, Ferrán Albrich. La Ritirata. Coro de la Comunidad de Madrid. Director: Josetxu Obregón. Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial. 5 de abril de 2026.

EN EL BUEN CAMINOBach: Pasión según San Juan. Fernando Guimaraes, Guglielmo Buonsanti, Alicia Amo, Beatriz Oleaga, Pablo García López, Ferrán Albrich. La Ritirata. Coro de la Comunidad de Madrid. Director: Josetxu Obregón. Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial. 5 de abril de 2026.

La Ritirata

El tercer concierto especial de Semana Santa organizado por la ORCAM (una excelente iniciativa que figura como un aislado satélite en la actividad de un espacio que tuvo en otro tiempo, ya lejano, una proyección muy notable), ha estado protagonizado por “la otra Pasión” de Bach, la de San Juan, la hermana menor de la de San Mateo. Las arias son todas bellísimas y requieren de un dispositivo vocal variado.

Como en tantas obras del compositor, se percibe en esta Pasión, y los más agudos musicólogos y estudiosos lo han detectado, una disposición muy trabajada, una racional distribución de elementos; un plan podríamos decir arquitectónico rigurosamente preestablecido; un juego de simetrías que sería largo explicar aquí y que han desarrollado, entre otros, Friedrich Smend y Alberto Basso.

El centro de gravedad, el epicentro, el polo de atracción, por decirlo así, vendría constituido por el lied Durch dein Gefängnis, Gottes Sohn (Por tu prisión, hijo de Dios), cuyo texto proviene de una Pasión de Postel, desarrollado por Bach en el estilo de un coral. Es hacia este fragmento, de factura ingenua, hacia el que converge todo el aparato constructivo de la obra. Los tres últimos compases de este coral armonizado contienen un cromatismo que expresan el dolor, según Lemaître.

Las intervenciones de la turba son habitualmente incluidas como apéndice o corolario de los recitativos del Evangelista, realizados en estilo secco, con continuo de órgano o clave y chelo. Esas partes corales están compuestas con una fuerza, una energía, una exaltación extraordinarias, con una delineación polifónica magistral, que revela los sentimientos desordenados y delirantes de la multitud. Basso señala como determinante y punto dramático esencial la escena en la que Pilatos ordena la flagelación, que alterna intervenciones solistas con las corales.

Son, brevemente esbozados, algunos de los aspectos a resaltar de la obra, que se nos ha ofrecido en una bien intencionada y a ratos muy lograda recreación de La Ritirata, que vistió con frecuencia sus mejores galas de la mano de su fundador y director de siempre, el chelista Josetxu Obregón, desde hace algún tiempo gustoso de situarse en el podio. Sin batuta el músico despliega una actividad constante, marca con elegancia y acentúa vigorosamente, con un muy aceptable sentido del contraste dramático y un adecuado servicio a una rigurosa agógica, con dinámicas bien planificadas.

Lo cual no quiere decir que todo saliera a pedir de boca en esta ocasión, puede que por falta de ensayos suficientes. De ahí que el comienzo, de la obra, con el maravilloso coro Herr, unser Herrscher, (Señor, soberano nuestro) quedara bastante desdibujado por falta de encaje, de justeza, de empaste y de afinación; aspectos que paulatinamente fueron mejorando hasta cuajar algunas intervenciones de los conjuntos verdaderamente notables.

Como ejemplo, tenemos el Coro Wäre dieser Nicht ein Übeltäter (Si no fuera un malhechor). A partir de ahí todo, o casi todo, fue bonancible y la música circuló generalmente con el sentido dramático idóneo, con un fraseo convincente, una afinación aceptable y una prestación coral a veces de altos vuelos. Aunque no pudieran evitarse en todo momento algunos desajustes o caídas de tensión. El último Coro, el maravilloso Ruht wohl, ihr heiligen Gebeine (Descansad, restos sagrados) fue expuesto con verdad y sentido.

Muy irregular el equipo vocal solista. Menos que discreto el Evangelista, el tenor ligerísimo Fernando Guimaraes, de espectro paupérrimo, afalsetado en todo momento. Su fraseo fue intenso pero irrelevante. La tradicional costumbre de entregar los Evangelistas a voces alicortas cuando son partes de alto dramatismo que de esta manera se ven diluidas, no se entiende muy bien. Jesús fue el bajo Guglielmo Buonsanti, de emisión irregular y variable afinación.

Mejor los solistas españoles: Alicia Amo, ligerísima y volátil en sus dos bien expuestas arias; Beatriz Oleaga, mezzo muy lírica de atractivos tornasoles, apagada e insulsa en su primera aria, expresiva y dúctil, en un registro más favorable, en la segunda, la maravillosa Es ist vollbracht (Todo está consumado); Pablo García López, tenor ligero con cuerpo, que esculpió con sentido dramático sus dos arias; y Ferrán Albrich, barítono con peso y nervio, autoritario como Pilatos y musical, pese a un vibrato ostensible, en el aria Mein feurer Heiland, las dich fragen (Amado salvador, deja que te pregunte).

Pese a las irregularidades el éxito fue franco y se aplaudió la entrega, la buena línea general y, por supuesto, la belleza de la música. Y sin duda se tuvo en cuenta la buena intervención de los solistas instrumentales. Entre ellos, Laura Quesada, traverso, Aviad Gershoni, oboe, Amarilis Dueñas, viola de gamba y chelo, Manuel Hernández, chelo, Ismael Campanero y el inefable Daniel Oyarzábal, clave y órgano positivo. Algunos solistas del coro sirvieron bien las breves frases de personajes secundarios.

Arturo Reverter

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