Crítica: El Cuarteto Bretón ofrece una medida recreación de “Las 7 palabras”
Haydn: Las Siete Palabras. Cuarteto Bretón. Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial. 4 de abril de 2026.

El Cuarteto Bretón en San Lorenzo Escorial
El segundo concierto de los tres organizados por la Orquesta de la Comunidad de Madrid en la localidad serrana ha tenido como protagonista al Cuarteto Bretón, que ha acometido la interpretación de esta maravillosa obra de Haydn, solicitada en su día, como partitura orquestal, por la Catedral de Cádiz.
La composición vendría a ser, por su riqueza armónica, melódica y contrapuntística una especie de coronación de las seis Sinfonías de París. Todo ello parece contradicho, sin embargo, por el hecho de que, según documentación fehaciente, hubo algunas audiciones vienesas de la obra en marzo de 1787, lo que significaría que, como había dictaminado Hoboken en 1957, la presentación mundial en Cádiz habría sido en 1786… En 1787 el mismo Haydn preparó la versión para cuarteto de cuerda y muy poco después Artaria editaría, sin el consentimiento explícito del autor, una destinada al teclado. Y habría otra en forma de oratorio.
En esta ocasión hemos escuchado la cuartetística, lo que ha dado ocasión al Bretón, tan trabajador y acomodado a los distintos estilos, a desarrollar, ante una sala de cámara del Auditorio escurialense totalmente colmada, su bien medida y ahormada recreación, muy respetuosa y matizada, bien desarrollada y entendida. La afinación ha sido en general muy aceptable y en ella hemos detectado la muy buena inteligibilidad de las estructuras, la excelente acentuación y la concentración del grupo.
Ha prevalecido todo ello por encima de aislados deslices, de determinadas desigualdades de empaste y de una cierta falta de amplitud “sinfónica”, de contrastes más dramáticos.
Pero la entrega, el planteamiento general, el fraseo -a veces menos intenso de lo deseable- la sonoridad global, el sentido de la medida, han sido encomiables; de tal manera que su pudieron seguir sin problemas las evoluciones, las líneas melódicas, las formulaciones sonatísticas de las Palabras I a VII, las gradaciones dinámicas de todas ellas, la presentación de la Introduzione y, por fin, la ruptura de la forma que supone el Terremoto, a modo de colofón, donde los arcos vibraron expresivamente.
El segundo violín del grupo, Antonio Cárdenas, fue enunciando, algo lánguida e impersonalmente, los títulos de cada una de las palabras. El público aplaudió mucho y fue obsequiado con dos bises: el archifamoso Adagio de Barber y, ante los vítores, el movimiento lento del Cuarteto de Usandizaga. Junto a Cárdenas se lucieron Anne- Marie North, primer violín, Rocío Gómez, viola, y John Stokes,violonchelo.





















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