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Por Publicado el: 13/03/2026Categorías: En vivo

Crítica: ¡Si Harnoncourt levantara la cabeza! El Concentus Musicus Wien defrauda en València

¡Si Harnoncourt levantara la cabeza!

El Concentus Musicus Wien defrauda en València

TEMPORADA 2025-2026 del Palau de la Música. Concentus Musicus Wien. Programa: Conciertos de Brandeburgo, de Bach. Solis­tas: Erich Höbarth y Theona Gubba-Chkheidze (violines), Annie Laflamme (flauta), Gabriele Cassone (trompeta). Director y clave: Stefan Gottfried. ­Lu­gar: València. Palau de la Música (Sala Rodrigo). Entrada: 420 espectadores (lleno). Fecha: miércoles, 11 marzo 2026.

¡Si Harnoncourt levantara la cabeza!El Concentus Musicus Wien defrauda en València
TEMPORADA 2025-2026 del Palau de la Música. Concentus Musicus Wien. Programa: Conciertos de Brandeburgo, de Bach. Solis­tas: Erich Höbarth y Theona Gubba-Chkheidze (violines), Annie Laflamme (flauta), Gabriele Cassone (trompeta). Director y clave: Stefan Gottfried. ­Lu­gar: València. Palau de la Música (Sala Rodrigo). Entrada: 420 espectadores (lleno). Fecha: miércoles, 11 marzo 2026.

Concentus Musicus Wien defrauda en su visita a la ciudad levantina
Foto Live Music Valencia

Paradójicamente, y a pesar del entusiasmo del público que el miércoles abarrotó la Sala Rodrigo del Palau de la Música de València para disfrutar de la integral de los Conciertos de Brandeburgo de Bach, el Concentus Musicus Wien defraudó y mucho. Apenas algunos nombres de la época de Harnoncourt -el concertino Erich Höbarth, el viola madrileño Pablo de Pedro y pocos más- quedan ya en un conjunto que, en su día, en la época de Harnoncourt, brilló y marcó referencia en este repertorio bachiano, pero que hoy no es ni sombra de lo que fue.

A pesar de la participación en este ambicioso programa de algunos remarcables instrumentistas de música barroca -como el oboísta Pier Luigi Fabretti, el trompeta Gabriele Cassone, el propio De Pedro o el veterano Höbarth- la actuación deparó un Bach de baja estofa, vetusto y sin columna vertebral. Faltó a la legua el trabajo, en el escenario, pero también en los ensayos, de un verdadero director.

Bach impreciso, desajustado y con excesivas pifias instrumentales en los vientos. Por muy benévolo que se sea antes los problemas de los instrumentos de época, los que sucedieron en esta actuación rebasan el exceso. (Ya saben lo del viejo chiste: “¡Ha muerto Harnoncourt!” ¿Y eso? ¡pero si estaba perfectamente?, Sí, pero tuvieron que operarle y lo hicieron con instrumentos antiguos…”). Difícil imaginar qué pensaría Harnoncourt -fallecido en verdad en 2016- de escuchar hoy al conjunto que él fundara en 1953.     

La actuación había comenzado particularmente mal, con una emborronada lectura -no fue más- del Primer concierto de Brandeburgo. Descuidada, sin médula y tocada como a boleo. Enaltecida por el oboe maestro de Fabretti y ensuciada por dos trompas que no dieron pie con bola. Mejor transcurrió el casi camerístico Tercer concierto, interpretado a continuación, donde la ausencia en él de instrumentos de viento salvó la versión de anteriores errores.

Imagen del concierto
Foto Live Music Valencia

La primera parte quedó cerrada con el popular Quinto concierto, en el que -pese a un sonido reducido- se lució la flautista quebequesa Annie Laflamme y el violín de Erich Höbarth. También el vienés Stefan Gottfried en la gran y avanzada cadencia ¡65 compases! que regala Bach al clave, en la que mostró las cualidades que tanto le faltaron como director artístico del conjunto.

La misma tónica marcó la segunda parte del largo programa, con los conciertos Cuarto, Sexto y Segundo; así, tocados en este orden. En el cuarto brilló el violín solista de Theona Gubba-Chkheidze, bien secunda por el resto de la cuerda y las dos flautistas de pico. En el Sexto, para dos violas, dos violas de gamba, violonchelo, contrabajo y clave, brilló Pedro de Pablo, a cuya exagerada y revoltosa gestualidad no le vendría nada mal algo de contención. La conclusión del programa quedó solventada con una interpretación del célebre Segundo concierto, desdibujado por una trompeta fallona en la que el otrora gran solista Gabriele Cassone (Udine, Italia, 1959) evidenció que el tiempo no perdona.

Al final, ovación y bravos interminables. Respondían más a la fascinación que siempre ejerce la música de Bach, y al afecto y prestigio acumulado durante décadas por el Concentus Musicus Wien, que a lo que realmente se escuchó. Tan calurosa reacción no encontró ni una sola propina como respuesta. Escuchado lo oído, acaso fue mejor así.

Justo Romero

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