Crítica: Roberto Forés y la English ‘Chamberita’ Orchestra en València
Roberto Forés y la English ‘Chamberita’ Orchestra
ENGLISH CHAMBER ORCHESTRA. Programa: Obras de Chopin (Segundo concierto para piano y orquesta) y Beethoven (Segunda sinfonía). Solista: Domenico Codispoti (piano). Director: Roberto Forés. Lugar: Palau de la Música, València. Entrada: Alrededor de 1.200 espectadores. Fecha: miércoles, 8 abril 2026

La English Chamber Orchestra en València
Fue un concierto de congreso. De esos con la platea llena de congresistas que de música saben apenas lo que este crítico del Festival de Eurovisión. Con aplausos a destiempo entre movimiento y movimiento, con gente entrando y saliendo, toses, cuchicheos, caramelos, teléfonos y todo lo que no debe ocurrir en un concierto. El congreso en cuestión era el “Internacional de Patrimonio de la Obra Pública y de la Ingeniería Civil”, patrocinador, en connivencia con la Sociedad Filarmónica de València, de la actuación de una reducidísima English Chamber Orchestra que era más “chamberita” que de cámara.
“Chamberita” y no “Chamber”. Sí. Seis violines primeros, cinco segundos, cuatro violas, tres violonchelos y dos contrabajos suponen a todas luces un dispositivo de cuerda insuficiente para tocar en una sala tan espaciosa como el Palau de la Música el Segundo concierto para piano y orquesta de Chopin y la Segunda sinfonía de Beethoven. También para mantener el balance correcto con una sección de vientos y timbales que, obviamente, sí es la prescrita en la partitura.
Nada o poco pudo hacer el buen oficio desde el podio del valenciano Roberto Forés (1970), quien, desde 2024, es principal director invitado de la célebre formación londinense, fundada en 1948 por Lawrence Leonard y Arnold Goldsbrough, pero que no adquirió su actual denominación hasta 1960. Hoy día es una leyenda. Por lo que fue y por sus múltiples y aplaudidas grabaciones.
Sin ser lo que fue, la orquesta mantiene algunas de las cualidades que han prestigiado su nombre, particularmente en una sección de cuerdas que, pese a su cortedad, luce calidad y esa respuesta rápida y efectiva tan distintiva de las mejores formaciones londinenses.
Lo puso de relieve en una lectura viva y cuidada de la Segunda sinfonía de Beethoven, marcada por el buen gobierno de Forés, maestro siempre de finas maneras y un savoir faire curtido en largos y fecundos años de formación en la Academia Sibelius en Helsinki, y en una carrera que no ha parado de crecer, desde que en 2011 asumiera la titularidad de la Orquesta Nacional de Auvernia, y desde hace un año, de la Orquesta de Extremadura.
Un Beethoven que, desde esta plantilla instrumental más vivaldiana que beethoveniana, Forés entendió, dijo y enclavó en ese momento encrucijado en el fiel entre el ocaso del clasicismo y un romanticismo que, pronto -en la Heroica– sería plenitud. El director valenciano lo hizo corpulento y afirmativo, particularmente en un Scherzo bien sostenido desde el podio, y un Allegro molto final que apuntó directamente al futuro indeclinable. Muchos aplausos -más de congreso que de melómano o de socios de la Filarmónica- premiaron la versión y propiciaron el regalo fuera de programa de una cristalina y vivificante obertura de Las bodas de Fígaro que cerró el “acto” con el listón en alto.
Lejos quedaba el desajustado y erróneo Concierto para piano y orquesta en fa menor de Chopin escuchado en la primera parte, que contó con el empeñado concurso solista del italiano Domenico Codisposti (Catanzaro, 1975), quien tras muchos y generosos aplausos de los ingenieros congresistas, de sus acompañantes y amigos tocó como propina el popular Preludio Gota de agua, que compuso Chopin en la lluviosa Valldemosa. ¡Y todos encantados!
Publicado en el diario LEVANTE






















Últimos comentarios