Las malas críticas hacen que la Sinfónica de Boston prescinda de Andris Nelsons
La Sinfónica de Boston comunica que no renovará el contrato de Andris Nelsons
El mundo de la música no parece ajeno a las turbulencias de nuestros tiempos. En una decisión controvertida, aunque aseguran que esperada, la Sinfónica de Boston acaba de anunciar que Andris Nelsons no continuará al frente de una de las principales orquestas estadounidenses más allá de 2027, cuando expire su actual contrato. Las malas críticas se lo han llevado por delante.

Andris Nelsons no continuará al frente de Boston
El anuncio, que solo en parte ha cogido de sorpresa al medio musical, fue realizado ayer, viernes, por la junta de directores de la Sinfónica de Boston, lo que parece el preludio de una relación no muy cordial entre estos y el músico letón, quien por su parte ha declarado que “no era su intención” marcharse.
El sentido del comunicado parece claro: a Nelson no se le renovará porque “más allá de su deseo compartido de asegurar que nuestra orquesta siga tocando a los más altos niveles, la Sinfónica de Boston y Andris Nelsons no se encuentran alienados en una visión futura“.
La junta y Chad Smith, presidente y director ejecutivo de la orquesta, enviaron la carta a los patrocinadores, y otra nota similar a los miembros de la orquesta, según The New York Times. “Los directivos de la orquesta indicaron que no darían más detalles sobre la declaración. Nelsons también declinó una solicitud de entrevista“, según el medio norteamericano.
Las desavenencias entre la batuta, que llevaba doce años al frente de la institución, y los profesores parecen obvias, según el mensaje. Cómo se mantendrá “el buen rollo” de aquí hasta el verano del año próximo, cuando concluya el compromiso del actual titular, resulta un misterio sólo sujeto a la profesionalidad de la partes, algo que parece fuera de toda duda.
De momento, Nelsons se ha mostrado conciliador. En otra misiva, para los músicos, ha expresado que mientras esta no es la decisión que él anticipo o quiso, se halla decididamente comprometido con ellos y su trabajo juntos. “Entiendo que la decisión no tiene que ver con los estándares artísticos, actuaciones o logros durante me periodo, y, por tanto, mi atención es clara: proteger la música, contribuir a la estabilidad de la orquesta, y continuar actuando con los músicos de la BSO al más alto nivel artístico”, declaró.
Según el NYT, “Nelsons ha recibido críticas cada vez más duras por sus actuaciones con la orquesta, en medio de cuestionamientos sobre su excesiva actividad en una época en la que muchos directores musicales compaginan múltiples trabajos. Mantuvo un perfil bajo en Boston”. De hecho, para pronunciarse sobre su despido, Nelsons ha hecho una pausa en la gira que estos días lleva a cabo con la Filarmónica de Viena por varias ciudades norteamericanas.
Nelsons debutó con la BSO en marzo de 2011, en el Carnegie Hall, y fue anunciado como director musical en mayo de 2013. A diferencia de la mayoría de los directores musicales, a quienes las juntas directivas de la orquesta les otorgan contratos anuales fijos, Nelsons tenía un contrato renovable. Esto significaba que se renovaba automáticamente, pero que la orquesta tenía la facultad de rescindirlo en cualquier momento.
Mientras se cuestiona su existencia, parece que en EE UU la crítica aún ejerce un papel fundamental para la búsqueda del santo grial de la excelencia. Al menos para la Sinfónica de Boston, las malas reseñas tienen consecuencias.
























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