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Por Publicado el: 06/02/2026Categorías: Colaboraciones

Cuando duele el alma. Apuntes sobre ‘Werther’, de Jules Massenet

Cuando duele el alma. Apuntes sobre Werther, de Jules Massenet

Cuando duele el alma. Apuntes sobre Werther, de Jules Massenet

Werther, de Massenet, en la reciente producción de ABAO

Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), burgués de Frankfurt, es el autor de la semiautobiográfica novela epistolar titulada Los sufrimientos del joven Werther – Die Lieden des jungen Werthers. Con esta obra se abren la espuertas de salida al Romanticismo alemán. En ella subyace el mensaje de ejercer el derecho natural a la libertad del ser humano, hasta el poder llegar a la culminación postrera y fatalista del suicidio.

En la realidad literaria Werther es un humanista en estado puro, que no pone límites a la hora de entregar su alma, incluso cuando su ser romántico esté siempre sangrando a causa de un amor que él considera no correspondido, perdiendo toda ilusión de tener el de su amada Lotte, mujer que en la ópera tiene, curiosamente, el nombre de Charlotte.

Jules Émile Frédéric Massenet (1842-1924), pone música a las doliente penurias del poeta Werther, hasta el extremo de que sabe que morirá al conocer que su amada se ha desposado con otro hombre. No hay celos. No hay envidia. Hay un cáncer emocional que le llevará a poner fin a sus días. La música es la fiel conductora de ese nudo de pasiones que le corroe.

Édouard Blau (1839.1906) y Paul Milliet (1855-1924), afamados escritores franceses, fueron los libretistas que adaptaron la obra de Goethe, a instancias del editor Georges Hartman (1843-1900), quien utilizaba el pseudónimo de Henri Grémont, aconsejándoles que se pusieran en contacto con Massenet, por lo que, merced a esa gestión, figura también como libretista.

El sustrato romántico de Massenet (discípulo de Ambroise Thomas) se ensambla perfectamente con el sentimiento trágico de la existencia del joven enamorado y de la tortuosa y atormentada relación que mantiene con cuantos le rodean. Esa situación lleva a compositor a escribir esta tragedia comprimida, delicada, y cuajada de sutilezas intimistas dentro de melodías realmente bellas, que se vivifican bajo los parámetros de la sutileza ambiental del Romanticismo francés.

En este drama lírico, en cuatro actos, casi tan importante como el personaje que tiene encarnadura en el poeta – prisionero de un amor funesto – es el de Charlotte dado que su presencia musical tiene, en el acto tercero, un muy importante cuajo canoro.

Werther tiene conocimiento pleno de si mismo a través del dolor que nace al asimilar su propia autodestrucción, ya que su yo nunca tendrá plenitud al serle imposible, para vivir, acceder al yo a Charlotte. Esa profunda tristeza por no alcanzar la pasión ajena. “El dolor es el camino de la conciencia, como bien señala el bilbaíno Miguel de Unamuno y Jugo en su obra Del sentimiento trágico de la vida. Esa efervescencia pasional encierra en realidad un sentimiento quijotesco de vivir en pos de un afán inalcanzable.

La tensa carga de emotividad que encierra esta ópera mana tanto de los aromas de la estética romántica que plasman los libretistas, como de la sutileza musical con la que el compositor dibuja a los personajes, encuadrándolos en una permanente tensión espiritual, utilizando para ello el recurso wagneriano del leitmotiv. Tan es así que ciertos musicólogos y críticos musicales la han llegado a llamar “El Werther Francés”.

En la obra de Goethe está latente, siempre, una profunda carga de espiritualidad, tanto laica cuanto religiosa. Existe una negatividad agnóstica en los sentimientos grisáceos del protagonista. Así, en carta de 22 de agosto, escribe a su amigo Wilhelm expresando que cuando el hombre no se encuentra a si mismo, no encuentra nada. Ante semejante negritud de parecer, Massenet aporta luz en el final de la ópera con el canto de los niños del villancico “Jesús ha nacido.

Importantísima ópera de la que bien merece disfrutar.

Manuel Cabrera

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Artículo publicado en el programa de mano de la ópera Werther de Jules Massenet, que se representó los días 17, 20, 23 y 26 de enero en el Palacio Euskalduna de Bilbao, dentro de la temporada lírica 2025/2026 de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera – ABAO.

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