José Luis Temes, más que un académico
José Luis Temes, más que un académico
El director de orquesta madrileño es elegido académico numerario de la Academia de Bellas Artes de San Fernando

José Luis Temes
Pocos músicos españoles más merecedores de cualquier reconocimiento que el ya académico José Luis Temes (Madrid, 1956). Muy pocas personas han hecho más que él por la recuperación y difusión del repertorio sinfónico español. Ninguno o contadísimos son los directores de orquesta que pueden alardear de haber protagonizado más de 360 estrenos absolutos de compositores españoles.
La bibliografía y discografía -más de un centenar de grabaciones- del nuevo académico son igualmente prolijas, con publicaciones tan fundamentales como la edición del diario de Fernández Arbós o La historia perdida del Círculo de Bellas Artes. Temes es, además, fino prosista, con títulos tan acabados como Tres cuentos para Ita, o Al pisar tu jardín. Su bibliografía se expande en 17 volúmenes de diversa índole.
Por todo ello, por una vida entregada en cuerpo, alma e ilusión a prueba de todo, nada más razonable y merecido que el infatigable dinamizador y creador madrileño se convierta en todo un señor académico. Llega Temes a la poltrona de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a su sección de música, aupado por el también director de orquesta José Ramón Encinar, el arquitecto Alberto Campo Baeza y el musicólogo José Luis García del Busto, quien defendió su candidatura. García del Busto argumentó en su defensa la sobresaliente “trayectoria profesional” de Temes, y la relevancia de su aportación “al patrimonio musical español y su idoneidad para formar parte de la Institución”.
José Luis Temes, quien más allá de su monumental labor profesional es una persona entrañable y de calidad excepcional, ya fue distinguido en 2008, con el Premio Nacional de Música. Su larga carrera es una sucesión de acontecimientos y méritos. Sin él, sin su labor sobre y frente al podio, el sendero excepcional cursado por la música española en el último medio siglo hubiera sido más pobre y provinciano. Sus ediciones de partituras pérdidas u olvidadas, grabaciones y estudios enriquecen y dan lustre a la actual realidad de la música en España.
Desde las sinfonías de Bretón a las de Ramón Garay; de las músicas de Fernández Guerra a las de Luis de Pablo, Gombau, Sorozábal, Tapia Colman, Remacha, Olavide, Muñoz Molleda, Marco, Julio Gómez, Guinjoan, Aracil, Cristóbal Halffter, Homs, De Pablo o María Rodrigo a las de tantos tantísimos otros y otras, compositores y creación musical española se han beneficiado de la labor de quien, más que académico, ha sido y es uno de sus más lúcidos, brillantes, generosos y versátiles dinamizadores.
Percusionista en sus orígenes, se formó, entre otros, con Federico Sopeña y José María Martín Porras. Entre 1976 y 1981 dirigió el Grupo de Percusión de Madrid. Luego, en 1983, llegarían los tiempos del Grupo Círculo, con el que, hasta su desaparición en 2001, realizó una extensísima labor de estreno y difusión de la nueva música española, con más de un centenar de estrenos y numerosas grabaciones discográficas. Fue en los años ochenta cuando Temes dio el salto a la dirección orquestal. Desde entonces ha dirigido la práctica totalidad de las orquestas sinfónicas españolas, y extranjeras como la Filarmónica de Londres, Sinfónica de la RAI, Filarmónica de Poznań, Radio de Belgrado o la Gulbenkian de Lisboa.
Todo ello convierte al escritor, músico, director de orquesta, percusionista, editor y promotor de mil historias y aventuras José Luis Temes en personaje ideal para ingresar en una academia, en cualquier academia. Nadie como este hombre renacentista, madrileño y universal, pequeño de estatura y gigante de haceres, empeñado desde siempre en el diálogo entre la música y otras artes, para simbolizar el ideal del “académico”. Hoy, tras la incorporación de José Luis Temes a su Sección de Música, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando luce y suena con más brillo y esplendor. Justo Romero





















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