Giros inesperados y una producción de altura: La Gioconda, de Ponchielli, llega al Gran Teatre del Liceu
La Gioconda de Ponchielli, con libreto de Arrigo Boito, llega este 16 de febrero al Gran Teatre del Liceu. Con una producción firmada por Romain Gilbert y dirección musical de Daniel Oren, el teatro de las Ramblas acoge una producción que busca profundizar en uno de los títulos más destacados de la ópera italiana del siglo XX, con un cartel de solistas encabezado por Saioa Hernández y Ekaterina Semenchuk.

La Gioconda llega al Gran Teatre del Liceu
En La Gioconda, de Ponchielli, confluyen muchas de las corrientes musicales de su tiempo: la huella de Verdi en la escritura melódica, los coros inspirados en la tradición popular veneciana, monólogos de intensa carga psicológica que remiten al mundo sonoro de Mussorgski o Chaikovski, una orquestación de aliento wagneriano, danzas propias de la grand opéra francesa y un desenlace que anticipa claramente el verismo y el naturalismo operístico. El resultado es una partitura compleja y profundamente teatral, que explica el favor constante del público desde su estreno.
La obra ofrece, además, un terreno ideal para el lucimiento de grandes voces. En estas funciones, que arrancan este 16 de febrero, el Gran Teatre del Liceu ha reunido a algunas de las figuras más destacadas del panorama lírico actual. Saioa Hernández y Ekaterina Semenchuk, que se alternan en el papel protagonista, abordan una Gioconda de enorme intensidad expresiva, con momentos tan exigentes como el célebre aria del sacrificio final o las frases de canto filado y messa di voce que definen el carácter apasionado del personaje.
El rol de Enzo Grimaldo, creado en su día por Julián Gayarre, es otro de los grandes retos de la ópera por su dificultad técnica y su lirismo expansivo. Michael Fabiano y Martin Muehle asumen el personaje, dando vida a páginas tan emblemáticas como el aria marina del segundo acto.
Laura Adorno, un papel que exige una amplia tesitura y gran capacidad dramática, encuentra en Ksenia Dudnikova y Varduhi Abrahamyan dos intérpretes capaces de combinar solidez vocal y presencia escénica, especialmente en los dúos y en los momentos de mayor tensión dramática junto a Alvise.

Saioa Hernández encabeza un reparto de alto nivel
Este último personaje, símbolo de la autoridad implacable, será interpretado alternativamente por John Relyea y Alexander Köpeczi. Completa el núcleo principal Barnaba, uno de los villanos más oscuros y fascinantes de todo el repertorio operístico, encarnado por Gabriele Viviani y Àngel Òdena, que aportan fuerza teatral y profundidad psicológica a un personaje clave para el desarrollo de la trama.
Desde el podio, Daniel Oren busca ofrecer una lectura marcada por la experiencia, el rigor y una atención constante a la tensión dramática. Su dirección pone en valor tanto la claridad orquestal como la potencia teatral de la partitura, con especial relieve en los grandes momentos corales y en páginas tan populares como la célebre Danza de las horas.
En lo escénico, Romain Gilbert mantiene la acción en Venecia y sitúa el argumento en un entorno sombrío y enigmático. La reconocida localidad italiana aparece retratada en una gama de blancos y negros que refleja tanto su esplendor festivo como su lado más oscuro y opresivo. La escenografía de Etienne Pluss y el vestuario de Christian Lacroix, lleno de color y carácter, completan esta nueva coproducción del Gran Teatre del Liceu con el Teatro San Carlo de Nápoles.























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