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Concursos y códigos de malas prácticasConcursos y códigos de malas prácticas
Por Publicado el: 19/03/2026Categorías: Artículos de Gonzalo Alonso

Ucrania en el Real

Ucrania en el Real

Ucrania en el Real

Vladyslav Buialskyi, ganador de la edición de 2026 del concurso de canto catalán

El pasado domingo el Teatro Real ha acogido el concierto de exhibición de los galardonados del Concurso Internacional de Canto Tenor Viñas, con la Orquesta Titular bajo la dirección de Julio García Vico. Una hora y cuarto sin pausa, programa exigente y bien trazado: Mozart, Donizetti, Bizet, Verdi, Rajmáninov, Rossini. Vladyslav Buialskyi abrió con el catálogo de Leporello y cerró con Rossini, recorriendo de paso la cavatina de Aleko de Rajmáninov con una hondura que pocas veces se escucha en cantantes de su edad.

Yuliia Zasimova entregó una «Regnava nel silencio» de Donizetti con una técnica muy depurada en la coloratura, y compartió con Felix Park Park un dúo del Rigoletto de Verdi que fue el momento de mayor temperatura de la mañana. Park, por su parte, confirmó la solidez que ya había demostrado en Barcelona. Faltó Vlad Tlushch, tercer premio, que se encuentra indispuesto; el programa anunciaba escuetamente que participará el año próximo. Una lástima, porque su premio de zarzuela prometía el contraste más inesperado de la jornada y muchos se quedaron sin saber la razón del intermedio de La boda de Luis Alonso en el programa.

Los ganadores de la 63ª edición, celebrada en enero en el Liceu, vinieron de Ucrania. Buialskyi, bajo-barítono de 28 años nacido en Berdyansk, se llevó el Primer Gran Premio dotado con 30.000 euros. No es un nombre nuevo para los aficionados: lleva desde 2020 en el programa de jóvenes artistas de la Metropolitan Opera de Nueva York, donde en 2022 cantó el himno ucraniano en escena -con la mano sobre el corazón, sin partitura- la noche de la invasión rusa, en un gesto que el New York Times describió como el de un símbolo de la resistencia de su país. Hoy es artista principal de la Semperoper de Dresde.

El segundo premio recayó en Zasimova, soprano ucraniana de línea esmerada y voz de color cálido, ya con presencia en escenarios centroeuropeos. El tercer galardón fue para el barítono Tlushch, también ucraniano, que además ganó el Premio al mejor intérprete de zarzuela, un detalle que, viniendo de Ucrania. El cuarto premio lo obtuvo el barítono surcoreano Felix Park. El Premio de Oratorio-Lied, que este año debutó como categoría independiente, fue para la catalana Elionor Martínez.

Foto final del concierto de ganadores en el Teatro Real

El Concurso fue fundado en 1963 por Jacint Vilardell en memoria del célebre tenor catalán Francesc Viñas, padre de su esposa. Viñas fue un extraordinario tenor que abordó un amplio repertorio, muy ligado a Wagner, cuyo «Parsifal» estrenó en España.

Cantó en los más grandes teatros del mundo -La Scala, el Covent Garden, el Met- pero nunca pudo realizar el proyecto que siempre acarició: ayudar a los jóvenes cantantes a superar esa travesía del desierto que es el inicio de una carrera lírica. Su yerno lo hizo por él. Seis décadas después, el certamen se ha convertido en uno de los más prestigiosos del planeta, con 712 inscritos de 64 países en esta 63ª edición, récord por segundo año consecutivo.

Su historial de aciertos es impresionante. Por él han intervenido Elena Obraztsova, Sumi Jo, Olga Borodina, Violeta Urmana, Javier Camarena, Marina Rebeka, Nelly Miricioiu, Xabier Anduaga o Freddie De Tommaso. Son parte de los hitos de una lista en la que también figuran Vaduva, Rost, Mazzola, Millo, Schnitzer, Gallo, Rydl, Fraccaro, Nafé, Pierotti, etc y, entre los españoles, Sardinero, Orán, Bayo, Fresán, Ombuena, Sala, Rey, María José Moreno, Machado… En fin, que aún sin premio hasta las posteriormente muy famosas Aprile Millo o Cristina Gallardo-Domás han pasado por el Viñas. Eso es hacer historia. Quien gana el Viñas no siempre triunfa; pero quien triunfa en la ópera de hoy, con frecuencia asombrosa, pasó alguna vez por este escenario.

El jurado de esta edición reunió a los responsables de casting y dirección artística de teatros líricos más relevantes del mundo.  Bajo la presidencia de Víctor García de Gomar, director artístico del Liceu, el tribunal ha integrado a figuras como Joan Matabosch del Teatro Real, junto a representantes de la Scala de Milán, la Ópera de París, el Metropolitan de Nueva York y la Staatsoper de Berlín.. La soprano Luciana Serra y el barítono Olaf Bär aportaron la perspectiva de quienes alguna vez estuvieron al otro lado del atril. 

Queda una reflexión que me persigue desde que salí del Real esa mañana. Francisco Viñas fundó su concurso desde el recuerdo de sus propias dificultades. Lo que no podía imaginar es que, sesenta años después, tres de sus premiados cantarían en Barcelona y dos en Madrid con el peso añadido de una guerra a las espaldas.

La ópera ha tenido siempre esa capacidad inquietante: la de hacer que la voz humana suene más verdadera precisamente cuando tiene más que perder. Buialskyi lo sabía y se le notó. En una época que celebra la popularidad instantánea, el concurso recuerda que la verdadera grandeza no llega por la circunstancia de una noche, sino por la constancia de un camino compartido entre jurados, organizadores y, sobre todo, las voces que se atreven a seguir esperando.

Gonzalo Alonso

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