Crítica: Christian Gerhaher. Schubert en vena en Les Arts
Christian Gerhaher: Schubert en vena
CICLO “LES ARTS ÉS LIED”. Christian Gerhaher (barítono). Gerold Huber (piano). Programa: Lieder de Schubert. Lugar: València, Palau de les Arts (Sala Principal). Entrada: Alrededor de 600 espectadores. Fecha: Sábado, 17 enero.

El barítono Christian Gerhaher acompañado al piano por Gerold Huber en el Palau de les Arts
© Miguel Lorenzo
Schubert puro. Voz, piano y punto. Cinco años después de su inolvidable recital con obras de Debussy y Schumann, Christian Gerhaher (1969) ha vuelto al ciclo Les Arts és Lied del Palau de Les Arts con un monográfico Schubert que trazaba un variopinto itinerario liederístico sin más rumbo y bandera que la belleza en estado puro.
Lieder con versos de Metastasio, Novalis, Schober, Schulze, Mayrhofer…, tamizados por el pentagrama de quien, como escribe el devoto schubertiano que es Arturo Reverter, “hizo cristalizar y sintetizó multitud de cosas dispersas que flotaban en el ambiente prerromántico o romántico de su época”.
El amor, la ausencia, el viento, el cantar de un pájaro, la muerte, la ilusión… Soledad, nostalgia, desesperación. Sueño y fantasía. ¡Amor y desamor! Más que un viaje al corazón del Lied y la expresión romántica, Christian Gerhaher, barítono de voz carnosa y rica en armónicos, heredero de los Hotter, Fischer-Dieskau, Prey o Weikl, se adentró por derecho en la pequeña gran historia de cada una de las 27 canciones que integraban el cuidado programa.
27 universos que contó y cantó sin retóricas ni nada que no fuera música y poesía. Esencia de Lied. Verdad hecha expresión. Desde la “pequeña escena de ópera” (Reverter) que es Die abgeblühte Linde (El tilo seco) que abrió el recital, hasta la grave serenidad de Schwanengesang (Canto del cisne) que lo cerró, Gerhaher, el artista, el hombre que lo habita, desgranó la entraña de cada sílaba y frase, de cada nota y armonía. Con la voz, pero sobre todo con el alma, caló en lo más recóndito. Poco importaba que estuviese con la voz tomada o cualquier otra circunstancia.

Gerhaher deslumbra con sus capacidades vocales de liederista
© Miguel Lorenzo
Desde la honestidad de una voz que es expresión, el barítono alemán revive casi sin “interpretación” cada detalle, emoción y frase. Verso hecho música. Música hecha poesía. Armonía y rima. Vocalidad, afinación, proyección… todo conduce a la expresión y vivencia de la obra de arte.
Desde el “crepúsculo” (Im Abendrot) a la melodía sinuosa de un río (Der Fluss) o un lago (Am See), Gerhaher relata cada historia con la naturalidad con que se confía a un íntimo. Ni un gesto de más, ni un énfasis fuera de sitio. Desecha la hojarasca para centrar el foco en las esenciales notas y palabras de cada canción. Lejos queda la parodia straussiana del cantante italiano…
Como en su visita de 2021, el liederista excelso contó con el excelso pianismo de Gerold Huber, fundido en la expresión y decir de la voz, con la que dialogó y a la que escuchó y arropó. Huber, aliado con Gerhaher, volvió el sábado a convertir al piano en un instrumento capaz de contar y expresar con la belleza y emoción de la voz humana, como hace años hicieron sus predecesores Gerard Moore, Geoffrey, Jörg Demus o, en España, Miguel Zanetti. Al final, tras casi dos horas de Schubert en vena, el silencio quedó señalado por el recuerdo de lo imborrable. En la calle, hacía frío. ¡Viaje de invierno!
Publicada en el diario LEVANTE
























Últimos comentarios