Critica: Katharina Konradi: en las alas del canto en Les Arts
Katharina Konradi: en las alas del canto
CICLO “LES ARTS ÉS LIED”. Katharina Konradi (soprano). Julius Drake (piano). Programa: Obras de Toldrà, Liszt, Schubert, García Abril, Granados y Obradors. Lugar: València, Palau de les Arts (Sala Principal). Entrada: Alrededor de 400 espectadores. Fecha: domingo, 26 abril 2026

Julius Drake & Katharina Konradi Fotografia: Mikel Ponce
“En las alas del canto”. El título del famoso Lied de Mendelsssohn-Bartholdy, que sirvió también como portada de un sublime disco de Victoria de los Ángeles, viene a cuento del recital ofrecido por la soprano kirguisa Katharina Konradi (Biskek, 1988) el domingo en el Palau de Les Arts, en el ciclo Les Arts és Lied. Su voz, transparente, cristalina, gobernada por una inteligencia y sensibilidad musicales que parecen herederas de la de la gran Victoria, irradia una pureza que va más allá incluso de la belleza y de una expresión que irradia luz y verdad. Quizá, después de lo visto, sentido y oído en este recital inolvidable, si hubiera que designar hoy una heredera de la inolvidable Victoria, esta sería Katharina Konradi.
Como Victoria, la Konradi elude demagogias, cháchara y poses. Solo canto. Puro canto. Y como ella, cantó mucha música española. Sin acento ni trucos. Las canciones hermosas de Toldrà con el énfasis y comedimiento que lo hacía Victora; como también las Canciones clásicas españolas de Obradors, que entonó con chispa, gracejo y arraigo popular. De las Coplas de Curro Dulce, a El molondrón y final con El vito. Siempre desde ese rigor y claridad victorianas que marcó un recital que ha supuesto punto culminante de una programación -la del Palau de Les Arts- casi todo ella culminante.
Apoyada en un español impecable, y en la garantía del piano cómplice, atento y cantable de Julius Drake, la soprano kirguisa certificó que el arte, el verdadero arte, no conoce de fronteras ni límites. La universalidad sin horizontes finales de su arte vocal se volcó igualmente en las Canciones de Valldemosa, el tríptico de García Abril inspirado en versos de Antonio Gala, y en una versión de las Tonadillas en estilo antiguo de Granados dichas y expresadas con la autenticidad, desparpajo y chispa que lo hacían nuestras diosas de la ópera, desde Victoria a Montserrat, de Teresa a Pilar…
En este marco tan genuinamente español, tan decididamente universal, la voz pura, ligera pero con cuerpo, de Katharina Konradi se adentró en el universo schubertiano. Palabra y música cobraron sentido y presencia en unos Lieder contados, cantados y fraseados con frescura y fervor. Sin alambicamientos ni engolamientos. Sencillos como agua que surca el arroyo. El conocido Ave Maria, D 839 voló con alas místicas en su voz, afilada y certera como una raya en el agua.
De cantar en Bayreuth con Thielemann (Tannhäuser), al Réquiem alemán de Brahms que interpretó embarazada en el Festival de Granada (en el Carlos V, con Afkham y el Coro y Orquesta Nacionales de España), en julio de 2022, a este recital inolvidable en València, Katharina Konradi, artista universal con marchamo propio, ha ascendido, impulsada por sus alas de sensibilidad, sabiduría y savoir faire, al Olimpo de la lírica. Y al Olimpo nos trasladó a todos con la propina previsible en una artista y un recital de esta naturaleza: Del cabello más sutil. Victoria sonrió desde el Paraíso. Justo Romero





















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