Crítica: Gran programa y brillante concierto para el Día de la Comunitat Valenciana en el Palau de la Música
Gran programa y brillante concierto para el Día de la Comunitat Valenciana
CONCIERTO EXTRAORDINARIO DÍA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. Programa: Obras de Palau (Marcha burlesca), Montesinos (Concierto para piano y orquesta), Falla (selección de El sombrero de tres picos) y Ravel (Bolero). Solista: Carlos Apellániz (piano). Director: Francisco Valero Terribas. Lugar: Palau de la Música. Entrada: Alrededor de 1.790 espectadores (lleno). Fecha: jueves, 8 octubre 2026.

Valero Terribas sustituyó a Liebreich
Gran programa y brillante concierto el organizado por el Palau de la Música para conmemorar el Día de la Comunitat Valenciana. La Sala Iturbi, a rebosar, aplaudió y se recreó con un programa que combinaba lo popular con lo genuino. Desde la afrancesada y valencianísima Marcha burlesca de Manuel Palau, al siempre resultón Bolero de Ravel. En medio, el atractivo y bien construido Concierto para piano y orquesta del valenciano Eduardo Montesinos (1945) y una selección de El sombrero de tres picos, con su jota final como apoteósico cierre de programa.
Al buen diseño de este programa para todos los públicos, se sumó la combinación de tres elementos interpretativos de sólidos quilates: la hoy muy crecida Orquestra de València, el gran-gran pianista que es Carlos Apellániz y la maestría bien patente del director de orquesta Francisco Valero Terribas, al que el Palau de la Música ha tenido el acierto y lucidez de volver a invitar, tras el estupendo concierto que protagonizó hace apenas unas semanas, el 18 de septiembre.
Valero Terribas ha recalado en esta ocasión en sustitución del indispuesto Alexander Liebreich. En apenas unos días, el maestro de Silla ha asumido el programa que tenía que liderar el titular de la OV, algo particularmente plausible ante una página de tantas dificultades como el Concierto de Montesinos, en su versión revisada de 1996.
Lo dirigió todo -salvo precisamente el concierto para piano- de memoria. Con solvencia y autoridad de maestro avezado. Ahondó en los coloreados aires impresionistas de la Marcha burlesca, y en la fascinación dancística de El sombrero de tres picos, y calibró con pericia y dominio el largo crescendo que es el Bolero, en el que se lucieron -sin excepción- los solistas de la OV, incluido el saxofón y el clarinete invitados, con Juan Ferrer -de la Sinfónica de Galicia- como primer clarinete.

Imagen del concierto
Y relució con su virtuosismo refulgente y siempre musical el coloso del teclado contemporáneo -y no solo- que es el pianista vasco-valenciano Carlos Apellániz (Irún, 1971), quien, muy bien secundado por Valero Terribas, otorgó gloria, empaque y salero a los tres movimientos del concierto de Montesinos, cuya versión revisada de 1996 -el original es de 1977- fue estrenada ese mismo año, por la OV, con Mario Monreal y la batuta de Gianandrea Noseda. Apellániz, formado en París con Jacques Rouvier y en Madrid con Dmitri Bashkirov y Galina Eguiazarova, brilló en el Allegro inicial, se explayó en las resonancias de la Passacaglia central y rebosó de luz, color y ritmo el brillante y fugado movimiento final.
Como siempre en el tradicional concierto del Día de la Comunitat Valenciana, el programa culminó con el muy estupendo Himno de la Comunitat, compuesto en 1909 por José Serrano -el autor de zarzuelas como La canción del olvido o Alma de Dios– para la “Exposición Regional Valenciana”. Y como todos los años, el auditorio lo escuchó y cantó puesto en pie, muy bien guiado por Valero Terribas en plan Marcha Radetzky en el Concierto de Año Nuevo. Sonaba bien entonado y sentido. En el escenario y en la platea. Se notaba en cada instante la enorme tradición de una Comunitat que siempre ha tenido la música como una de sus banderas de identidad. Orgullo.






















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