Dia mundial de la ópera: un domingo para Carmen y el murciélago
Dia mundial de la ópera: un domingo para Carmen y el murciélago
Cada noche, al abrir las webs de los periódicos, descubro que el día está dedicado a algo. Al ahorro, a la diabetes, al gato, a la croqueta… El calendario se ha convertido en un santoral laico donde no cabe un santo más, y uno acaba sospechando que cuando todo tiene su día, nada lo tiene. Por eso miro con ternura, y con un punto de recelo, el que nos corresponde a quienes vivimos pendientes de la lírica: el Día Mundial de la Ópera, que este año cae en domingo, 25 de octubre.

Georges Bizet
Su partida de nacimiento es madrileña. La idea se fraguó en abril de 2018, durante el primer World Opera Forum celebrado en el Teatro Real. Allí Opera Europa, OPERA America y Ópera Latinoamérica decidieron unir fuerzas para algo tan elemental y tan difícil como explicar a la sociedad que la ópera le hace bien. La primera celebración llegó el 25 de octubre de 2019. Desde entonces, cada otoño, los teatros abren sus puertas, sus ensayos, sus redes sociales y, cuando pueden, sus taquillas a precio rebajado.
¿Por qué el 25 de octubre? Porque ese día nacieron Georges Bizet, en París en 1838, y Johann Strauss hijo, en Viena en 1825. Los padres de Carmen y de El murciélago, posiblemente la ópera y la opereta más famosas del mundo.
La elección tiene su gracia y también su pizca de crueldad. Bizet murió con treinta y seis años, apenas tres meses después de que la Opéra-Comique estrenase Carmen entre caras largas y críticas escandalizadas. No llegó a saber que aquella cigarrera acabaría ocupando los carteles de medio mundo; sin ir más lejos, Les Arts de Valencia la ha tenido en escena hasta mediados de este mismo mes. Strauss, en cambio, murió rico, celebrado y bailado. La vida, como el libreto, reparte los finales sin mirar méritos.
No acaban ahí los cumpleaños. Un 25 de octubre de 1864 nació también Alexander Grechaninov, ruso longevo que terminó sus días en el exilio neoyorquino, autor de óperas que hoy nadie programa y de una música litúrgica que todavía se canta. Y aunque no escribiera una sola nota, me permito añadir a la lista a Galina Vishnevskaya, nacida un 25 de octubre de 1926. Cumpliría cien años.

Johann Strauss hijo
El lema de este año es “Opera Connects”, y Opera Europa anima a los teatros a dirigirse a sus representantes políticos para recordarles que la ópera tiende puentes, genera empleo y hace diplomacia.
¿Y en España? La coordinación corresponde a Ópera XXI, que agrupa a los principales teatros, temporadas y festivales del país. A día de hoy, cuando escribo estas líneas, los programas específicos aún no se han hecho públicos, de modo que conviene hablar de lo que sí está en cartel.
Ese domingo, ABAO Bilbao Opera representa La traviata y Les Arts ofrece en Valencia el Riccardo Primo de Händel, título con el que el Teatro Real habrá abierto días antes su propio fin de semana lírico. La Maestranza sevillana tiene en escena Roméo et Juliette, de Gounod, y los Amigos de la Ópera de A Coruña acaban de despedir una Tosca. Si se mantiene la costumbre de años anteriores, el Real ofrecerá descuentos y contenidos en su plataforma digital, el Real Teatro de Retiro pensará en los más pequeños y el resto de teatros abrirá algún ensayo o sacará voces a la calle.
Porque ahí está el fondo del asunto. Un día al año no salva a ningún género, del mismo modo que el Día de la Madre no sustituye a la llamada de cada domingo. La ópera no necesita que la celebremos el 25 de octubre; necesita que la programemos con ambición, que la financiemos sin rubor y que la expliquemos sin condescendencia los otros trescientos sesenta y cuatro.






















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