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Por Publicado el: 24/01/2026Categorías: En vivo

Crítica: Dolores de cuento. La Orquesta Sinfónica RTVE interpreta la Décima de Mahler

Dolores de cuento 

Teatro Monumental . Décima Sinfonía de Gustav Mahler (reconst. de Cooke). Orquesta Sinfónica RTVE. Director musical: Thomas Dausgaard. 22 de enero   

Dolores de cuento Teatro Monumental . Décima Sinfonía de Gustav Mahler (reconst. de Cooke). Orquesta Sinfónica RTVE. Director musical: Thomas Dausgaard. 22 de enero   

Thomas Dausgaard

Es tarea complicada identificar qué obras inacabadas merecen interpretarse, reconstruirse o desestimarse de forma definitiva. Virgilio, en su lecho de muerte en Brindisi, pidió el cofre donde guardaba sus últimos once años de trabajo para destruir su opus imperfectum, al que decía que le faltaban tres o cuatro años de revisiones. Si le hubieran hecho caso, hoy no tendríamos La Eneida. Ni Turandot de Puccini, la Inconclusa de Schubert o el Requiem de Mozart.

La dificultad radica, en este caso, en el grado de desarrollo de la partitura, bastante germinal en la Décima Sinfonía en Fa sostenido menor de Mahler: un movimiento de grandes dimensiones acabado, un par con bocetos avanzados y otros dos con apenas esqueletos armónicos.

Dada la importancia abrumadora de la instrumentación en Mahler y de sus radicales procesos de revisión —que se lo digan, si no, a Blumine, descarte pleno de la Primera Sinfonía—, la cantidad de trabajo a completar es gigantesca. Así que esta Décima tiene tanto de construcción como de reconstrucción, que es como se identifica habitualmente.

El trabajo ingente lo realizó el musicólogo Deryck Cooke en los sesenta, y resulta fascinante desde diversas ópticas. En primer lugar porque ese movimiento inicial que sí compuso Mahler nos lleva a sitios muy poco mahlerianos en realidad, a coqueteos con Shönberg, Bartók y muchos otros como si ese fuera precisamente el inicio de un camino inesperado.

El resto de la obra se beneficia de los conocimientos enciclopédicos de Cooke sobre los métodos compositivos de Mahler, pero el resultado tiene valor en sí mismo más allá de la recreación. Dicho de otra forma, superado el debate de la autoría, la obra es magnífica, hasta el punto de, como en los originales de Mahler, pasar por sus respectivas correcciones. La versión escuchada en el concierto de la Orquesta Sinfónica RTVE es la tercera de las reconstrucciones de Cooke, publicada en el 89. 

Como ocurre también con su Novena, algunos de los puntos más complejos de la obra están en el primer movimiento, siempre interpretado al borde del precipicio por cuanto la instrumentación juega con nuevas formas de equilibrio y tensión. La dirección de Thomas Dausgaard, que se conoce milimétricamente la partitura, se centró precisamente en asentar los cimientos necesarios para que el aparente descontrol dinámico no  quedara comprometido, con una perfecta aportación de los metales y ese cluster que tan revelador nos resulta en Mahler. La atmósfera otoñal de esta parte descansa en el empaste de las entradas de la cuerda, completamente descubiertas y resueltas sin dificultad por la OSRTVE.  

Los juegos de tonalidad y el progresivo enturbiamiento del segundo y tercer movimientos no acusaron en exceso el cambio de pluma (de Mahler a Cooke), con una lectura centrada en el desligamiento del tema de la muerte que Mahler quería introducir en esta partitura. La orquesta entendió el muestrario de planos bien delineados que propone Cooke y que evade con toda intención el lirismo más obvio, a cambio de proponer arquitecturas limpias y una paleta tímbrica sorprendente.

Brutal la intervención reiterada del bombo, aterrizando la atmósfera sonora en un paisaje más identificable con el ideario estético de Mahler. El maestro danés reivindicó la obra especialmente en estos dos movimientos finales, cuidando la intensidad y sin esconder las aristas del trabajo de reconstrucción. El público ovacionó pero tras respetar el medio minuto de silencio final que pidió Dausgaard y que toda obra de Mahler precisa. 

Mario Muñoz Carrasco 

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