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Por Publicado el: 24/01/2019Categorías: En vivo

Critica: Gozada con aperitivo

Gozada con aperitivo

CICLO “MÚSICOS CON LA FUNDACIÓN”.Yago Mahúgo y Sabrina Martín (clave). Obras de Baptista, Turner, Jacquet de la Guerre, F Couperin, Fiocco, A. L. Couperin y Royer. Lugar:Palau de la Música (Sala Joaquín Rodrigo). Entra­da:Alre­de­dor de 150 perso­nas. Fe­cha:Jueves, 17 enero 2019.

“El Horowitz de la música barroca”. “El Rey Sol del clave”. “Antológico virtuosismo”… Tantos parabienes parecen exagerados, Manidos lugares comunes más propios de los pocos imaginativos mercadotécnicos del decadente universo discográfico contemporáneo que de rigurosos juicios musicales. Sin embargo, tras escuchar el jueves la actuación del clavecinista madrileño Yago Mahúgo (1976) en la inauguración del ciclo de conciertos promovido por la Fundación Più mosso, cualquier hipérbole se antoja insuficiente para definir el arte interpretativo de un artista mayúsculo al que hay que emplazar entre los mejores clavecinistas actuales.

Yago Mahúgo se presentó en Valencia con un programa configurado por música de clavecinistas franceses del XVIII, con el gran François Couperin como eje vertebrador. Virtuosismo, estilo, riqueza de registros, fraseo, ornamentación y esa capacidad reservada a los grandes artistas de otorgar vida y ánimo propios a la partitura fueron cualidades de unas interpretaciones que recuperaron el sabor original  de un repertorio que tras su aparente estilo cortesano (casi todo él nació a la sombra de la Corte francesa), encierra intensos aromas populares, más próximos a Rousseau que a la encopetada monarquía versallesca que cobijó su nacimiento.

Desde las páginas de El arte de tocar el clavecín(1716) de Couperin hasta la brillante y virtuosística Marcha de los escitas que compone Pancrace Royer en 1746, toda la actuación de Mahúgo fue, más que una exhibición del mejor arte interpretativo, una gozada musical de luminoso calado sensitivo. También un gozoso reencuentro con uno de los periodos más fecundos de la creación sonora.

Antes, a modo de suculento “aperitivo” y como seña de identidad de tan bienvenido ciclo, la clavecinista valenciana Sabrina Martín abrió boca con una selección de piezas clavecinísticas todas ellas compuestas por mujeres. Su buen hacer interpretativo y expresivo se volcó en obras como Conditor alme, de la compositora y monja Gracia Baptista, publicada en 1557 incluida en el Libro de cifra nueva para tecla, arpa y vihuelade Luis Venegas de Henestrosa, y que es la primera música conocida de una mujer española y la primera publicada en Europa salida del genio de una fémina.

Muchos bravos y muchos aplausos que propiciaron que el largo concierto concluyera fuera de programa con el colofón de los dos protagonistas tocando una Allemandea cuatro manos. Difícil imaginar mejor comienzo a este singular ciclo de conciertos y recitales promovido en el Palau de la Música por la Fundación Più Mosso y su alma materAna Benedicto. La próxima cita el 14 de febrero, con el pianista bielorruso Andréi Shibko, profesor del Conservatorio Chaikovski de Moscú, y el aperitivo en forma de preludio del noveldense Carlos Santo. ¡No se la pierdan! Justo Romero

Publicado en Diario Levante el 19 de enero de 2019

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