Crítica: ‘La Gioconda’ de Ponchielli llega al Gran Teatre del Liceu
LA GIOCONDA (A. PONCHIELLI)
La Gioconda de Ponchielli. Saioa Hernández, Michael Fabiano, Gabriele Viviani, Ksenia Dudnikova, John Relyea, Violeta Urmana, Guillem Batllori, Roberto Covatta. Coro Infantil del Orfeó Català. Daniel Oren, director musical. Coro y Orquesta Sinfónica del Liceu. Romain Gilbert, dirección de escena. Gran Teatre del Liceu de Barcelona. 17/02/2026.

Saioa Hernández deslumbra en La Gioconda
Vuelve al Liceu esta ópera tan poco representada, que se pudo ver por última vez hace 7 años. A pesar de que no es una obra desconocida para el aficionado, lo cierto es que sus representaciones escasean notablemente. Tras asistir a la representación de hoy, sigo considerando que no es una obra maestra, sino más bien una ópera de calidad irregular. Tiene páginas de calidad, como son las arias O Monumento, Celo è Mar, Suicidio y la Danza de las Horas, pero entre unas arias y otras abundan las páginas musicales, en las que la calidad cae de manera notable.
El estreno de esta Gioconda ha sorprendido en su duración, ya que siempre que la he visto su duración musical ha estado alrededor de 2 horas y 40 minutos y así aparecía incluso en la web del teatro. Pues bien, en esta ocasión la duración musical ha sido de casi 3 horas y la diferencia ha estado en toda la música que se ha incorporado. Por cierto, uno agradece escuchar música desconocida, pero su calidad no la hace inolvidable.

Violeta Urmana
La producción ofrecida es una colaboración del Liceu con el Teatro San Carlo de Nápoles y cuenta con dirección escénica del francés Romain Gilbert. La producción ofrece una escenografía prácticamente única para los 4 actos de la ópera, consistente en un espacio abierto en el centro del escenario, rodeado de palacios y templos. En el segundo acto se añade una gran barca en el centro, mientras en el tercer acto se vuelve a dejar la plaza libre para desarrollar el ballet, terminando en un cuarto acto, oscurecido y con señales de destrucción, donde tiene lugar la muerte de Gioconda y la huida final de Laura y Enzo Grimaldo.
Es una producción que narra bien la trama, llevando la acción a la Venecia del libreto, aunque la dirección de escena no resulta particularmente destacable ni en el movimiento de masas ni en la dirección de actores. Llama la atención la insistencia en llevar Barnaba siempre como acompañante a Isopo-Arlechino.
La dirección musical ha corrido a cargo del maestro israelí Daniel Oren, que ha ofrecido una buena lectura de la ópera, aunque su música no salga de la irregularidad que le caracteriza. Ha llevado la ópera con mano firme y segura y ha cuidado bien las voces de los cantantes en escena. Buenas las prestaciones de la Orquesta Sinfónica y el Coro del Gran Teatro del Liceu, así como del Coro Infantil del Orfeó Català en su breve intervención.

Michael Fabiano y Saioa Hernánez
La protagonista que da título a la ópera ha corrido a cargo de la soprano madrileña Saioa Hernández, que ha sido la triunfadora de la noche. Su voz responde perfectamente a las exigencias del personaje, ya que estamos ante una soprano spinto, con voz de calidad y que canta con gusto y expresividad. Su momento álgido fue la interpretación del aria Suicidio, donde se ganó justamente la gran ovación de la noche.
Enzo Grimaldo era el tenor americano Michael Fabiano, a quien hemos visto con frecuencia en nuestros teatros, siendo la última vez hace dos meses en el Teatro Real como Don José. El inicio de su actuación me ha resultado prometedor, cantando con gusto y recogiendo bien la voz, pero todo cambió en su aria Celo è Mar, donde tuvo problemas evidentes en el final de la misma. A partir de ahí, volvió a centrarse en sonidos abiertos y dejó constancia de algunas dificultades en las notas más altas.
El malvado Barnaba era el barítono italiano Gabriele Viviani, que tuvo una adecuada prestación escénica, pero para mi gusto queda corto como intérprete vocal, ya que no es un barítono verdiano, que es lo que exige este personaje, primo hermano del Iago del Otello de Verdi. Su mayor problema radica en las notas graves y su volumen vocal tampoco es extraordinario.
Laura Adorno fue interpretada por la mezzo soprano de Uzbekistán Ksenia Dudnikova, que ha vuelto a ofrecernos su amplia voz, de buena calidad y su notable interpretación. Es un valor seguro en todos los sentidos.
Alvise era el bajo canadiense John Relyea, que cumplió con su cometido. La voz no es extraordinaria y su emisión deja que desear, ya que es de esas voces que tienen problemas para salir del escenario.
Finalmente, La Cieca, la madre de Gioconda, fue interpretada por Violeta Urmana, bien conocida por todos los aficionados, ya que ha sido una de las sopranos de referencia durante muchos años. Ahora se enfrenta a un rol de contralto y su voz responde a la de mezzo. Cumple bien, aunque con su voz. Hay un ancho vibrato que antes no existía, lo cual no deja de ser normal. En los personajes secundarios lo hicieron bien Guillem Batllori en Zuane y Roberto Covatta en Isepo.
Buena la prestación del ballet en La danza de las horas.
La representación comenzó con 5 minutos de retraso y tuvo una duración total de 3 horas y 34 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 2 horas y 57 minutos, que son 17 minutos más de lo habitual en esta ópera.
El Liceu ofrecía una buena entrada, de alrededor del 90 %, estando los huecos en los laterales de los pisos superiores.
























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