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Por Publicado el: 31/10/2018Categorías: En vivo

Critica: OFG Licencias sin licencia

OFG: Licencias sin licencia

Critica de clásica / Auditorio Nacional

Obra de F. Mendelssohn.Svetlin Roussev (violín). Real Filharmonía de Galicia. Dirección musical: Jonathan Webb. Ciclo de Grandes Autores e Intérpretes de la Música. Auditorio Nacional, Sala Sinfónica, Madrid. 26-X-2018.

El ciclo de la Universidad Autónoma de Madrid comenzaba con mucha butaca vacía en la visita de la Real Filharmonía de Galica, presentando un programa que pasaba de lo muy conocido de Mendelssohn en la primera parte a lo apenas transitado en la segunda. Pocas piezas habrá con el poder de evocación y la capacidad para lo ingrávido de la Obertura de las Hébridas. El riesgo de una obra como ésta no es tanto caer en la lectura rutinaria sino lo contrario: buscar aquel país desconocido que pronuncie la música con acento nuevo. Algo así ocurrió en esta ocasión, aprovechando Webb la buscada indefinición de la partitura para sacar lustre a la cuerda y aplicar unos ralentandiexcesivos, en una lectura un poco en la línea estética del Klemperer de finales de los sesenta, aunque sin su brillo hedonista. El problema de una concepción como esta radica en que toda la experimentación tímbrica que da sentido a la obra se desvanece. Con todo, el exceso romántico estuvo bien concebido, con un despliegue dinámico coherente en la cuerda y un metal que fue poco a poco entrando en calor.

En similares mimbres se movió el Concierto para violín protagonizado por Svetlin Roussev, donde las licencias formales de Mendelssohn (con ese arranque sin presentación orquestal previa y el desarrollo melódico múltiple) desembocaron en algunas licencias interpretativas, algo que parece lo mismo pero no es igual. El resultado fue un concierto más lírico de lo previsto gracias al sentido del fraseo y color de Roussev (de sonido algo pequeño) y, de nuevo, volcado al romanticismo de vibrato y calderón eterno. Webb supo controlar el volumen para no tapar al solista y su trabajo de balances permitió mayor claridad que en la obertura. Como bis, un Adagio de la Sonata nº 1 en Sol menorde Bach de estilo bastante libre.

La segunda parte contaba con el atractivo de una pieza poco escuchada, la Sinfonía para cuerda nº 8
(en arreglo con vientos) del ciclo de trece compuesto en su juventud. Lo clásico –casi académico– de su construcción permitió a la OFG una lectura más limpia, con un espectacular segundo movimiento pleno de vanguardia. La idea de Webb era acentuar toda la valentía que exhalaba la partitura en un itinerario de contrastes y silencios expresivos. El problema fue que, a pesar de la osadía, la diferencia de calidad entre esta sinfonía y el resto del programa era notable. Tal vez ponerla en primer lugar hubiera cumplido mejor con la misión. En cualquier caso, el público respondió con entusiasmo. Mario Muñoz Carrasco

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