Crítica: Vanessa Goikoetxea y la producción salvan la floja “Tosca” de Pamplona
“Tosca” (G. Puccini). El Baluarte de Pamplona. 30 Enero 2026. Goikoetxea, Chacón- Cruz y Álvarez. Producción de Mario Pontiggia. López Reynoso, director musical.

Floja vocalmente “Tosca” en el Baluarte, con una bella producción de Pontiggia
Pamplona no es una plaza de primera división en lo que a representaciones de ópera se refiere, ofreciendo normalmente 1 o 2 títulos por año, que suelen tener una gran acogida por parte de los aficionados. En esta ocasión la ópera elegida ha sido nuevamente Tosca, de Giacomo Puccini, que vuelve al escenario del Baluarte, donde se pudo ver en el año 2013 en una producción moderna y rompedora de Giancarlo del Mónaco.
La producción que ahora se nos ofrece lleva la firma del regista argentino Mario Pontiggia, que tuvo su estreno en el Teatro Massimo de Palermo en el año 2022, habiéndose visto posteriormente tanto en Bilbao como en Palma de Mallorca. La producción ofrece una bella escenografía, además de un elegante vestuario y una buena iluminación, siendo fiel a la trama de principio a fin.
En el primer acto estamos en la iglesia de Sant’Andrea della Valle, con una gran cúpula encima del altar mayor al fondo, teniendo por delante las capillas y el equipo de pintura. El segundo acto ofrece un gran salón del Palacio Farnese, donde todo se desarrolla apegado al libreto. Finalmente, en el tercer acto estamos en la cárcel, con el escenario separado en dos partes por una gran reja, teniendo al fondo un escudo papal con escaleras, por donde ascenderá finalmente Tosca para lanzarse al vacio. Por delante, se desarrolla la acción de los dos protagonistas.
En resumen, una producción que puede responder a las que se ofrecían hace más de 50 años, bien recibida por el público, y a la que se puede echar en falta algo más de novedad en los tiempos que corren. La dirección musical estuvo en manos del director mejicano Iván López Reynoso, que ofreció una lectura correcta, llevando la ópera con buen ritmo, aunque hubo algunos excesos de sonido en algunas ocasiones. En resumen, una buena dirección. Ofreció una correcta prestación la Orquesta Sinfónica de Navarra y la parte coral fue cubierta por el Coro Lírico de AGAO y el Coro Joven del Orfeón Pamplonés.
Floria Tosca era la soprano Vanessa Goikoetxea, que fue claramente la mejor de los tres grandes protagonistas de la ópera. Se nota que ha cantado en bastantes ocasiones el personaje y su interpretación resulta convincente siempre. Su voz no es de las que acostumbramos a escuchar en Tosca, ya que ella responde a una soprano lírica, con un instrumento muy bien emitido, quedando de hecho algo corta en las notas graves y rozando en ocasiones el grito en las notas más altas. Una convincente Tosca, que quizá le pueda pasar factura en su carrera.
Cavaradossi era el tenor mejicano Arturo Chacón-Cruz, de quien podemos decir que ofreció una interptación superficial. La voz tiene calidad y no tiene problemas en las notas altas, de las que hace un buen uso. Su problema, como de costumbre, es que lo canta todo en forte y su canto no se caracteriza por ofrecer matices.
Scarpia era el barítono malagueño Carlos Álvarez, bien conocido por los aficionados, puesto que se trata de uno de los mejores barítonos de los últimos años. Sabemos que ha tenido problemas y la duda era sobre cómo estaría vocalmente en la actualidad. Pues bien, lamentablemene diré que su voz actual no es sino una sombra de lo que fue, tanto en calidad de timbre como en la emisión, que llega con dificultades al auditorio en más de una ocasión. Confieso que sufrí durante la representación escuchando al cantante con el que tanto he disfrutado en años de atrás.
Los personajes secundarios no ofrecieron calidad. Eran Daniel Lagares (Angelotti), Fernando Latorre (Sacristán), Manuel de Diego (Spoletta), Juan Laborería (Sciarrone y Carcelero), y Pepa Santamaría (Pastor).
La representación comenzó con 5 minutos de retraso y tuvo una duración total de 2 horas y 43 minutos, incluyendo dos intermedios. Duración musical de 1 hora y 55 minutos. Seis minutos de aplausos, siendo los mayores los que recibió Vanessa Goikoetxea. El Baluarte pudo poner el letrero de “No hay entradas”.























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