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Por Publicado el: 22/01/2017Categorías: En vivo

“Elektra” en la OCNE, luces y sombras

Temporada de la OCNE

“Elektra”, luces y sombras

“Elektra” de Strauss. Lise Lindstrom, Anna Larsson, Manuela Uhl, Robert Künzli, Andrew Foster-williams, Katja Pieweck, Francisco Javier Santiago, etc. Coro y Orquesta Nacionales. David Afkham, dirección musical. Rafael Villalobos, dirección de escena. Auditorio Nacional. Madrid, 21 de enero.

Bajo el nombre de Elektra respiran varias historias. ¿Cuánto público del que llenaba, hasta rebosar, el Auditorio Nacional conocía la historia que empleó Strauss? ¿Qué parte de él conocía bien el libreto de Hofmannsthal? Creo acertar si opino que ni el 10%. De ahí que la propuesta de la OCNE me parezca arriesgada.

El Auditorio Nacional aún no ha logrado colocar subtítulos, con lo que quien quiera seguir el texto de una ópera que lo precise por su contenido dramático ha de hacerlo a través del programa de mano, pero la OCNE no reparte gratuitamente programas de mano con los textos. Esta vez tampoco hubiera servido, ya que se dejó la sala en penumbra a fin de teatralizar el escenario e incluso, para que éste quedase oscuro, se iluminaron las partituras de los atriles y muy bien por cierto. Rafael Villalobos diseñó movimientos e iluminación en los sobraron y faltaron cosas. Sobró, por ejemplo, el figurante que hacía las veces de Agamenon como sugerencia de una locura de Elektra que no se vio por otro lado alguno ya que, eso faltó, Lise Lindstrom no actuó el personaje como sí lo hicieron otros, muy especialmente Anna Larsson como Klitemnestra. O todos o ninguno. ¡Qué bien sugirieron al personaje su vestuario y su actitud! Orestes luchó con Egisto subiendo y bajando escaleras…

Pero la gran mayoría del público no podía enterarse de cuanto sucedía sin conocer bien los textos y la ópera de Strauss es tan densa en ellos como sólida musicalmente. Mejor y más barato que toda esa semiescenificación habrían sido los subtítulos.

Se comprende que un director de orquesta desee dirigir “Elektra” por su enorme calidad musical y el impacto de su orquestación, pero no es obra que se preste a la versión de concierto y menos sin los citados subtítulos. Mucho más adecuada “Salomé”, con historia más inteligible sin ellos y con una música con contenidos como la célebre danza de los siete velos, que se prestan idealmente al concierto. Hay decisiones, y no sólo las citadas, cuestionables en la OCNE que bien merecerían una reflexión.

Dicho todo lo anterior, hay que añadir que la dirección musical y las prestaciones de la orquesta fueron impecables, una orgía sonora en su potencia y muy bien estructurada en su concepto. Las voces cumplieron sin lucimientos especiales. Lise Lindstrom resulta demasiado lírica como Elektra, le faltan graves y proyección, casi más una Chrysothemis, papel cantado impecablemente por Manuela Uhl.

Éxito incuestionable a través de las ovaciones finales, pero los comentarios a la salida iban por lo aquí expuesto y con razón. Gonzalo Alonso

Lise Lindstrom canta la escena final de Salomé de la ópera de Strauss con la Orquesta Sinfónica de San Francisco bajo Michael Tilson Thomas

3 Comments

  1. Pedro 23/01/2017 a las 12:44 - Responder

    De modo que antes de que pusieran sobretítulos en los teatros de ópera, nadie se enteraba de nada… Pobrecitos los que iban en aquellos tiempos a escuchar a la Callas, o a Kraus, que no sabían lo que decía ese jorobado llamado Rigoletto, porque no había sobretítulos en los teatros. La verdad es que la Electra de la OCNE sonó grandiosa, el programa d emano traía el texto en alemán y en castellano, además con las indicaciones escénicas completas, costaba 1 euro, y yo lo leí perfectamente. Parece que el éxito de esta Electra (el público braveando puesto en pie) a alguien se le ha «atragantado»…

  2. Francisco 23/01/2017 a las 18:39 - Responder

    Yo estuve en ambas funciones y ha resultado sencillamente acojonante! Soy consciente de que mucha gente no sabía a lo que iba, acostumbrados a la programación habitual, pero los que sabíamos al Miura que nos enfrentábamos, fuimos preparados con libreto en tableta electrónica que se ve en la oscuridad…hay que modernizarse, hombre! Aparte de conocer ya la obra, claro! No hay excusas….en youtube están las mejores versiones gratis! Es un lujo absoluto contar con Afkham al frente de la ONE…a sus 34 años no es una joven promesa…es un director como la copa de un pino que, si no se frustra por razones ajenas, puede llegar a convertirse en uno de los grandes de verdad. Imagino que se lo estarán rifando ya…¿cuánto nos durará en Madrid? El elenco fue también de lujo, que no perfecto….la soprano protagonista no es la Elektra ideal, desde luego, vocalmente…como dice el crítico, es demasiado lírica y es en los medios y graves donde se nota más, pero con un agudo firme y seguro (aunque no de metal refulgente como otras antecesoras en este papel) y un volumen espectacular logró encarnar una Elektra doliente aunque no demente, que venció el inmenso volumen sonoro de la masa orquestal a pesar de la deficiente acústica del Auditorio para la proyección de las voces. verdaderamente admirable! El domingo tuvo un pequeño desliz al atacar un agudo que supo «torear» convenientemente. Sería genial que al año que viene la traigan a cantar Salomé, papel mucho más apropiado para ella. 12 minutos de aplausos y bravos con mucho público en pie no se consigue tan fácilmente en el Auditorio. Veladas para el recuerdo…como las del año pasado con El Holandés, si bien entonces el resultado global fue aun mejor que esta Elektra. Bravo a todos y enhorabuena por un trabajo tan arriesgado bien hecho. ¿Qué obra está prevista para la próxima temporada? ¿Alguien lo sabe?

  3. Carola 23/01/2017 a las 22:16 - Responder

    Manuela Uhl no cantó Klytämnestra sino Chrysothemis.

    La mejor función de ópera de la temporada madrileña hasta la fecha, con una interpretación musical y escénica de lujo de la Lindstrom. No será la Elektra que el crítico se traía de casa, pero era una Elektra de carne y hueso, intensa, doliente, animal, desde principio a fin. ¡Y qué final, desplomándose en brazos de su padre! Sobrecogedor.

    ¿Pegas? Unas cuantas, no pocas relativas a cuestiones organizativas del propio Auditorio, como el desplazamiento de espectadores de la primera fila, los cambios de luces de un día para otro (no fueron las mismas el viernes que el domingo), el retraso en comenzar las funciones.

    Afkham ha situado la OCNE donde no osábamos ni soñarla. A Alcaraz le corresponde situar la sala al mismo nivel.

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