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Por Publicado el: 16/10/2011Categorías: En la prensa

Fallece Ingvar Wixell, barítono de voz inteligente

Ingvar Wixell, barítono de voz inteligente
El Mundo, 15/10/2011
Ingvar Wixell pertenecía a esa brillantísima y nutrida generación de cantantes suecos que tanto lustre ha dado al mundo de la ópera. Barítono de voz inteligente y versátil, que sirvió con excelencia los repertorios más diversos –triunfó como Rigoletto y como Papageno, como Scarpia y como Oneguin o Escamillo-, fue una de las figuras predilectas de un tiempo privilegiado pletórico de grandes voces. Su vida de éxitos se extinguió el pasado 8 de octubre, cuando falleció en la localidad sueca de Malmö, donde residía desde que en 2003 se retiró, tras cantar precisamente en esta ciudad y con el éxito de siempre el papel de Maestro de Música de la ópera Ariadne auf Naxos, de Richard Strauss.
Su carrera había comenzó muy joven. Ya en 1955, con 24 años, debutó en la Ópera Real de Suecia, con el papel de Papageno de La flauta mágica, de Mozart. Vivió en Estocolmo hasta 1967, año en que se integró en el elenco de solistas de la Deutsche Oper de Berlín, donde permaneció tres largas décadas. Allí trabajó con los más grandes cantantes -Pilar Lorengar entre ellos- y directores, y dejó grabaciones que hoy son históricas.
Entre su abundante y selecta discografía destacan la Tosca que registró en 1976 en Londres junto a Montserrat Caballé y José Carreras (dirigido por Colin Davis); Las bodas de Figaro en 1971, igualmente en la capital inglesa, con Jessye Norman, Mirella Freni y el también barítono Wladimiro Ganzarolli; el rol titular de Don Giovanni (1973); Il tabarro de Puccini en 1977, bajo la batuta de Lorin Maazel y con Renata Scotto, o Madama Butterfly, también con Maazel, junto a la Scotto y Plácido Domingo.
Dotado de una privilegiada cualidad para la interpretación dramática, uno de los trabajos que le dio mayor celebridad fue protagonizar la famosa versión cinematográfica que de la ópera Rigoletto de Verdi filmó en 1983 el director de escena Jean-Pierre Ponnelle. En aquella película hoy famosa contó con la colaboración de Luciano Pavarotti y Edita Gruberova, acompañados por la Filarmónica de Viena y Riccardo Chailly. En este filme, que marcó un hito en la realización cinematográfica de óperas, hizo la proeza de encarnar dos personajes: el propio Rigoletto y el Conde de Monterone, rol que Ponnelle convirtió en álter ego del primero.
Pero la popularidad de Ingvar Wixell se había ya afianzado en 1965, cuando siendo por aquel entonces una celebridad del mundo de la lírica, se lanzó a defender a su país en el Festival de Eurovisión, que aquel año se celebraba en Nápoles. Ante los televisores de media Europa su bien impostada voz de barítono lírico entonó una cancioncilla titulada Annorstädes Vals (Vals en otra parte). De poco le sirvió la calidad de su sabio canto, ya que quedó en una discreta décima posición, y gracias a los seis votos amigos con que le premiaron las vecinas Dinamarca y Finlandia.
Lo más curioso de aquella fallida actuación eurovisiva es que, rompiendo la tradición, Wixell interpretó la canción no en sueco, sino en inglés, retitulada Absent Friend. Este hecho, insólito hasta entonces, condujo a que en la edición siguiente, celebrada en Luxemburgo, se introdujera una regla –vigente hasta 1998- que establecía que cada país debía participar con una canción en lengua autóctona.
Mejor fortuna corrió en sus frecuentes actuaciones como estrella invitada en la Scala de Milán, Metropolitan de Nueva York, Ópera de San Francisco, Covent Garden y la Ópera de Viena, o en festivales como los de Glyndebourne, Salzburgo y Bayreuth, donde en 1971 interpretó el papel de Heraldo en Lohengrin, dirigido escénicamente por Wolfgang Wagner y musicalmente por Silvio Varviso.
España tampoco se privó de su canto. Bien recordadas son sus actuaciones en el Liceu de Barcelona, donde debutó en la temporada 1976-1977 con uno de sus roles emblemáticos: el de Barón Scarpia de Tosca, de Puccini. Bastantes años después, en 1985, volvió al Liceu para dar vida, el 13 de junio, al personaje de Belcore, de L’elisir d’amore, de Donizetti, en una función prodigiosa junto a Alfredo Kraus y el entonces debutante Carlos Chausson. En Madrid, en el Teatro de la Zarzuela, cantó Tosca en abril de 1981 junto a Montserrat Caballé y José Carreras, en unas memorables funciones dirigidas por García Navarro con montaje escénico de Francisco Nieva. Justo Romero

Ingvar Wixell, barítono, nació en Luleå (Suecia), el 7 de mayo de 1931, y falleció en Malmö (Suecia), el 8 de octubre de 2011.

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