La devoción hecha polifonía: La Grande Chapelle celebra a Victoria en Universo Barroco del CNDM
La Grande Chapelle, bajo la dirección de Albert Recasens, regresa al Auditorio Nacional con un programa monográfico dedicado a Tomás Luis de Victoria. En el marco del ciclo Universo Barroco del CNDM, el conjunto propone un recorrido por la devoción mariana a través de algunas de las páginas más sublimes del Renacimiento español, con la monumental Misa Salve, Regina como eje central.

La Grande Chapelle
El ciclo Universo Barroco del CNDM acoge el próximo 4 de febrero una de las citas más esperadas de su programación vocal: el regreso de La Grande Chapelle, referencia indiscutible en la interpretación de la polifonía histórica, con un programa íntegramente dedicado a Tomás Luis de Victoria. Dirigido por Albert Recasens, el concierto propone una inmersión profunda en el universo espiritual del gran maestro del Renacimiento español, a través de un repertorio centrado en la figura de la Virgen María.
El eje del programa lo constituye la Misa Salve, Regina a ocho, publicada en 1592, una de las obras más ambiciosas y refinadas de Victoria. Concebida a partir de la antífona mariana homónima, que también se interpreta en el concierto, la misa despliega un magistral uso del contrapunto y una escritura a gran escala que combina solemnidad arquitectónica con una intensa carga expresiva.
Junto a esta gran estructura litúrgica, el programa se articula como un itinerario devocional a través de una cuidada selección de motetes, muchos de ellos procedentes de los Motecta de 1572, la primera gran publicación impresa del compositor. En piezas como Sancta Maria, succurre miseris, Ne timeas, Maria, Gaude, Maria Virgo o Ave, Maria, Victoria explora distintas facetas de la espiritualidad mariana, alternando la súplica íntima, el consuelo y la exaltación jubilosa.
Otras obras del programa, como Domine, non sum dignus o Quam pulchri sunt, amplían el horizonte espiritual del concierto, mostrando la capacidad del compositor para transformar textos bíblicos en auténticas experiencias sonoras de contemplación. El recorrido culmina con el Magnificat primi toni a ocho (1600), una obra de madurez en la que Victoria alcanza un equilibrio perfecto entre grandeza formal y profundidad expresiva.






















Últimos comentarios