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Por Publicado el: 23/01/2021Categorías: Colaboraciones, Noticias

Marc Soustrot, nuevo titular de la Sinfónica de Sevilla

Marc Soustrot, nuevo titular de la Sinfónica de Sevilla

El francés Marc Soustrot, de 71 años, será el nuevo director musical y artístico de la Orquesta Sinfónica de Sevilla. El nombramiento surge de un acuerdo de conveniencia entre el Consejo de Administración de la formación andaluza, el equipo gerencial de la orquesta y los propios músicos, que muy mayoritariamente han apostado por él en una votación interna. La OSS opta así por una cúpula musical francesa y longeva, al haber designado recientemente al anciano Michel Plasson -87 años- “director honarario”, pero con la responsabilidad de dirigir, entre otros,  nada menos que los conciertos de inauguración y clausura de cada temporada.

Soustrot y los músicos de la Sinfónica de Sevilla mantienen un viejo idilio, que se inició cuando el maestro galo dirigió en diciembre de 1999 algunas funciones de Lohengrin en el Teatro Maestranza. Encandiló entonces a unos instrumentistas acostumbrados a titulares de bajo perfil –Vjekoslav Šutej (1991-1996), Klaus Weisse (1997-2000)-, tónica que se mantendría en años posteriores, con nombres tan fallidos como el irascible Alain Lombard (2001-2003), Pedro Halffter (2004-2014, más preocupado en su carrera y en sus intercambios que en la propia orquesta), o el texano John Axerold (2014-2019), que marcó el punto de mayor declive y desprestigio.

De todos ellos, y pese a ser ya un setentón, acaso sea Soustrot el menos malo -o menos inconveniente- titular de la orquesta. Un director correcto, profesional y de carrera de perfil medio, con cimas que se asientan en orquestas tan discretas como la de la Beethovenhalle de Bonn, o la Filarmónica del Loira, de la que fue titular casi dos décadas -desde 1976 hasta 1994-, y de la que también fue responsable (desde 2010) el cantamañanas John Axelrod, otro de los “fatales” maestros que han desempeñado el maltratado podio de la Sinfónica de Sevilla, sobre el que incluso llegó a hacer el payaso cuando se decidió a dirigir fragmentos de Carmen disfrazado de Escamillo nada menos que en la mismísima ciudad de Curro Romero y la propia Carmen de Merimée.

Marc-Soustrot

Marc Soustrot

Pero la imagen torera del estadounidense no ha sido el único ridículo y burla que ha sufrido el podio de la Sinfónica de Sevilla en su incontenible declive: desde Pedro Halffter dirigiendo a una orquesta que broche en solapa exigía su dimisión, a los desequilibrios etílicos de Weisse, las estampidas sin previo aviso del imprevisible y caprichoso Alain Lombard o los excesos gestuales de Vjekoslav Šutej, quien al fin y a la postre quizá haya sido el mejor titular de tan fallida lista.

Son muchas las vivencias y vicisitudes que han mermado la calidad y entidad de un proyecto que comenzó con las mejores expectativas. Las sucesivas y aprofesionales gerencias y direcciones técnicas, la falta de una guía artística mínimamente razonable y documentada, y la ausencia de un maestro de calidad, energías y voluntad de desarrollar el trabajo riguroso y exigente que la orquesta pide a gritos, han sido causa de la ininterrumpida decadencia de una orquesta que hoy, treinta años después de su fundación, no ha dejado de menguar y perder calidad y presencia en el escenario sinfónico nacional.

El que será a partir del próximo mes de octubre el sexto titular de la desventurada Sinfónica de Sevilla, tras Šutej, Weisse, Lombard, Halffter y Axelrod, llega con el apoyo casi unánime de los músicos –más del 90% de la plantilla- a un podio que siempre ha resultado fallido. Todos sus predecesores han salido mal parados, hasta el punto de que ninguno de ellos ha vuelto a dirigir en su temporada sinfónica. La casi unanimidad de la apuesta del colectivo en absoluto asegura que en esta ocasión vaya a ser diferente: John Axelrod (2014-2019) llegó igualmente con el apoyo muy mayoritario de los músicos, y el resultado salió tan rana como el de todos sus predecesores.

En este sentido, Soustrot, quizá pueda convertirse, a pesar de un carácter que en la distancia corta puede resultar, según reconocen personas próximas, “un punto irascible”, es el director titular más equilibrado y cabal de cuantos hasta la fecha ha tenido la OSS. Éste ha sido el talante que ha mostrado en sus sucesivas intervenciones invitadas al frente de la formación desde aquel remoto Lohengrin de 1999, al que sucedieron una serie de Valqurias (diciembre 2002), y programas de música francesa en 2003 y 2004, incluida una versión concertante del Peleas y Melisande de Debussy en octubre de 2004, con Ángeles Blancas como Melisande.

El mismo buen talante mostró en sus últimas dos actuaciones, este mismo mes de enero, cuando, además de dirigir el tradicional concierto de año nuevo –Bello Danubio Azul incluido-, se hizo cargo del programa que conmemoraba los 30 años de vida de la Sinfónica de Sevilla, que reprodujo parcialmente el dirigido por el croata Vjekoslav Šutej el 10 de enero de 1991, con la Sinfonía sevillana de Turina y los Cuadros de una exposición, de Músorgski-Ravel, y en el que ahora inexplicablemente se suprimió La procesión del Rocío, obra que sí abrió aquel concierto inaugural. Estas últimas “pintorescas” colaboraciones han sido determinantes a la hora de ultimar la operación de la titularidad de Soustrot, cerrada en estos últimos días, y en la que no faltaron momentos de incertidumbre que incluso provocaron el ofrecimiento in extremis de la dirección musical a un internacional director español, que sensatamente declinó la invitación.

Los sucesivos nombramientos de directores musicales y equipos técnicos de dirección se han demostrado igualmente fallidos. Y nada ahora apunta a que la situación vaya a mejorar, con este tándem galo de directores, que contará con el apoyo administrativo del nuevo director gerente Pedro Vázquez, nombrado el pasado mes de junio, y cuyo currículo lo presenta como “sevillano de nacimiento, director de orquesta y pianista”. Aún pendiente de la formalización y ratificación definitiva por parte del Consejo de Administración de la Orquesta –integrado por representantes de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento-, Marc Soustrot tiene ante sí una tarea descomunal. Ante un colectivo profesional acomodado a una rutina que poco tiene que ver con los parámetros que hoy rigen el funcionamiento de cualquier orquesta moderna y puesta al día, ante un público generoso y poco exigente, que recibe con aplauso lo bueno pero también lo menos bueno, un equipo gerencial de marcado carácter local y unos políticos a los que esto de la música les resulta tan familiar como a la bayreuthiana Angela Merkel una corrida de toros. ¡Difícil papeleta tienen ante sí el setentón francés Marc Soustrot y el casi nonagenario francés Michel Plasson! Y más difícil aún lo va a tener la olvidada música española. ¿Saben en Sevilla quiénes son los maestros Manuel Hernández Silva, Álvaro Albiach, Pablo Heras Casado o algunos otros, como Pablo González, venturosamente programado esta misma temporada? Peut-être pas! Justo Romero

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