Plácido Domingo contraataca: “Ahora, los teatros de ópera de EE UU están vacíos”
Plácido Domingo vuelve a tener problemas en EE UU. Esta vez, una información del “Washington Post” achaca al tenor buena parte de la responsabilidad en la complicada situación financiera de la Washington National Opera, en el periodo durante el que fue director artístico de esta institución. La WNO atraviesa uno de sus momentos mas delicados, sin sede propia tras abandonar el Trump Kennedy Center. En esta ocasión, el cantante madrileño no se ha quedado callado, y de inmediato ha respondido a las afirmaciones del medio norteamericano. En un duro comunicado, Domingo llega incluso a criticar el estado actual de la ópera en EE UU, refiriéndose “a las salas desiertas de los teatros”.

Plácido Domingo afirma que los teatros norteamericanos se encuentran vacíos
A Plácido Domingo vuelven a ponerle las cosas difíciles en Washington. Como él mismo acaba de señalar, diferentes voces pretenden condenarle dos veces por delitos nunca probados. Primero por las conocidas acusaciones de acoso sexual, y ahora como presunto culpable de la complicada situación económica de una institución histórica, la Ópera Nacional de Washington, que ya ni siquiera tiene sede propia desde que decidió abandonar el Trump Kennedy Center en busca de nuevos destinos (parece que en Baltimore están dispuestos a hacerles un hueco estos días).
Lo que el periódico capitalino, antaño responsable del Watergate, y hoy en manos del dueño de la multinacional Amazon, Jeff Bezos, le echa en cara al tenor madrileño, en esta ocasión, es que en su afán por competir artísticamente con el Metropolitan de Nueva York habría gastado más de la cuenta.
La búsqueda de la excelencia artística, cuando llevó las riendas de la Ópera de Washington, habría obligado a Domingo a profundizar en el déficit de la institución, teniendo que echar mano en alguna ocasión del propio fondo de reservas del teatro, una medida excepcional, a la que el Met también ha recurrido estos días tras las conocidas dificultades de la institución.
Esta vez, el cantante no se ha quedado callado, y acaba de enviarle una carta pública al propio diario, desde Monte Carlo, para defenderse del inesperado ataque póstumo. Tras afirmar, como ha suscrito el propio “Post”, que durante su mandato el teatro “experimentó un período de crecimiento artístico gracias a la alta calidad del trabajo de cada miembro de la compañía”, Domingo no deja de reconocer que “ciertamente, había un déficit presupuestario”.
“No es fácil gestionar un teatro en EE UU porque depende esencialmente de los patrocinadores, no de ingresos fijos, pero hubo varios benefactores que lo apoyaron. Al igual que yo, creyeron en el enorme potencial de esta compañía (…) sin embargo, cuando la junta me pidió que redujera producciones, accedí”, añade el tenor madrileño en su misiva.
Pero el gran dardo que se reserva el artista español viene justo al final, cuando parece referirse a las consecuencias de su propia cancelación en los teatros norteamericanos, por las causas conocidas: “Desmantelar el pasado no beneficia a la ópera en EE UU. Crea más descontento entre el público, dejando desiertas las salas de los grandes teatros que han dado forma a la historia de la ópera”.
No parece muy probable que Plácido Domingo pueda volver a actuar en Norteamérica en los próximos años. En España, su próxima presentación en Logroño ha suscitado las protestas de Izquierda Unida. Pero un eventual cambio de gobierno podría favorecer (como así reconocen sus allegados) que la actual prohibición de ofrecer actuaciones en los teatros públicos de su país pueda caer en el olvido. El tenor aún aguarda su gran homenaje español, quizá el último trámite para su definitiva retirada. Todavía falta.























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