Veriko Tchumburidze protagoniza una velada de virtuosismo y fantasía con Fundación Excelentia
La violinista Veriko Tchumburidze actuará de la mano de Excelentia el 27 de octubre en el Auditorio Nacional junto a la Orquesta Clásica Santa Cecilia, dirigida por Julian Kuerti, en un programa que reúne a Borodin, Mendelssohn y Rimski-Kórsakov.

Veriko Tchumburidze
La Fundación Excelentia propone el próximo 27 de octubre en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid un programa que recorre tres universos musicales: el nacionalismo ruso de Alexander Borodin, el lirismo romántico de Felix Mendelssohn y la riqueza orquestal de Nikolái Rimski-Kórsakov. La Orquesta Clásica Santa Cecilia, bajo la dirección de Julian Kuerti, contará con la violinista Veriko Tchumburidze como solista en el Concierto para violín en mi menor, op. 64, de Mendelssohn.
La velada comenzará con la obertura de El príncipe Ígor, de Borodin, una de las páginas más conocidas del repertorio operístico ruso. El compositor trabajó durante años en esta ópera, que quedó inconclusa a su muerte en 1887. Alexander Glazunov y Nikolái Rimski-Kórsakov se encargaron posteriormente de completar y organizar la partitura. La obertura combina una introducción de carácter misterioso con pasajes de mayor energía, en los que destacan el vigor rítmico y los contrastes melódicos que caracterizan la escritura de Borodin.
El protagonismo solista llegará con el Concierto para violín en mi menor, op. 64, de Felix Mendelssohn, una de las obras más representativas del repertorio concertante del Romanticismo. Compuesto entre 1838 y 1844, el concierto nació de la colaboración entre el compositor y el violinista Ferdinand David, amigo suyo y concertino de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig.
La interpretación correrá a cargo de Veriko Tchumburidze, violinista ganadora del Concurso Internacional Henryk Wieniawski, celebrado en Poznań en 2016. Su participación permitirá abordar una obra que exige tanto precisión técnica como capacidad para dar forma a sus contrastes expresivos. La intérprete toca un violín Giambattista Guadagnini de 1756, instrumento que acompaña su actividad concertística.
La segunda parte estará dedicada a Scheherazade, op. 35, de Nikolái Rimski-Kórsakov, una de las grandes muestras del dominio de la orquestación del compositor ruso. Estrenada en 1888, la suite se inspira en los relatos de Las mil y una noches y despliega una sucesión de escenas evocadoras en las que los colores instrumentales sugieren viajes, paisajes marinos y episodios de carácter fantástico.
Al frente de la Orquesta Clásica Santa Cecilia estará el director canadiense Julian Kuerti, cuya trayectoria incluye colaboraciones con orquestas de Europa y Norteamérica. Su labor será fundamental para articular los contrastes de un programa que combina la energía de Borodin, la transparencia concertante de Mendelssohn y la riqueza tímbrica de Rimski-Kórsakov.
Como actividad complementaria, el Club Monteverdi ofrecerá la conferencia Rusia imperial y Fantasía Oriental, a cargo de Carlos de Matesanz, crítico musical y director de programas de Radio Clásica. La asistencia será gratuita para quienes dispongan de una entrada para el concierto, mientras que el precio para el resto del público será de 15 euros.






















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