Pablo García-López: “Sin los papeles secundarios, la ópera no existiría”
El tenor andaluz Pablo García-López se consolida como una de las voces prometedoras del panorama operístico europeo. Presente en escenarios de primer nivel como el Teatro Real, el Liceu o la Opéra de Lausanne, su carrera destaca por una elección artística poco convencional: alternar papeles protagonistas con roles de carácter, apostar por la zarzuela, el repertorio contemporáneo y el concierto.

Pablo García-López: “Existe la idea de que si no cantas Calaf no puedes brillar, y no es cierto”
El tenor andaluz Pablo García-López se ha consolidado como una de las voces más personales y reflexivas del panorama lírico europeo. Habitual en escenarios como el Teatro Real, el Gran Teatre del Liceu, la Opéra de Lausanne, la Opéra Royal de Wallonie-Liège o el Palau de les Arts Reina Sofía, su trayectoria se distingue por una elección consciente de repertorio y por una defensa firme de la diversidad artística frente a los caminos más previsibles de la profesión. En una reciente entrevista al medio digital OperaWire, el cantante ha hablado de su carrera y de lo ecléctico de sus elecciones de repertorio.
Su reciente participación en Iris de Pietro Mascagni en el Teatro Real le ha permitido añadir un ítem más en su carrera lírica, durante la cual ha formado parte de recuperaciones de títulos olvidados para el público general. Para el tenor, esta partitura “debería grabarse, con una generación joven que la haga suya y le dé una lectura fresca.”
Esta obra, raramente representada, sorprendió incluso a los propios intérpretes. “Es una partitura que casi nunca se hace y, hasta que no escuchas a la orquesta, no eres del todo consciente de su fuerza.” Para el tenor, la sonoridad de la obra posee “colores que recuerdan tanto a Turandot como a Cavalleria rusticana.”
Formado en Salzburgo, el tenor reconoce que su identidad artística se forjó lejos de etiquetas rígidas. Sin embargo, el lied y el concierto han marcado profundamente su carrera, indicando que, gracias a estas experiencias, siempre ha necesitado “entender intelectualmente la música para poder expresarla.”
Ese enfoque que rompe con los estilos y géneros del mundo de la lírica le ha permitido transitar con naturalidad desde el repertorio barroco y clásico hasta la música contemporánea, pasando por Mozart, Haydn o Philip Glass, sin renunciar a papeles menos habituales dentro del gran repertorio operístico.

El tenor Pablo García-López en la ópera Don Juan no existe, de Helena Cánovas
Lejos de obsesionarse con los roles protagonistas, García-López ha encontrado en los papeles de carácter un espacio de plenitud artística. “Existe la idea de que si no cantas Calaf no puedes brillar, y no es cierto. Sin los papeles secundarios, la ópera no existiría”, afirma el cantante. El tenor reivindica a los grandes especialistas en este tipo de roles como auténticos pilares del género: “Hay comprimarios que son una escuela en sí mismos. Son músicos extraordinarios y sostienen el edificio dramático de una ópera.”
La zarzuela ocupa también un lugar destacado en su carrera, aunque con un enfoque cuidadosamente elegido. “Es un repertorio muy especial, que habla de quiénes somos. Cantarlo es una responsabilidad enorme.” Producciones como El caserío o Doña Francisquita en escenarios internacionales han reforzado su convicción de que el género puede y debe proyectarse más allá de España, señalando que en estos entornos “no existen tantos prejuicios sobre qué tipo de voz debe cantar zarzuela, y eso abre posibilidades muy interesantes.”
Esta temporada, el tenor combina recitales, conciertos sinfónicos y producciones operísticas como Falstaff y Turandot. Ese equilibrio responde a una decisión clara desde el inicio de su carrera, señalando que “siempre quise que mi actividad fuera aproximadamente un 60% ópera y un 40% concierto. El recital me permite asumir toda la identidad artística de una noche, explorar y arriesgar.” Para él, el concierto es también un espacio de reflexión, un entorno donde encuentra “algo muy intelectual que me da energía para volver a la ópera.”
Mirando al futuro, García-López continúa defendiendo una carrera construida desde la honestidad y la curiosidad musical. “No quiero que me encasillen. Sé qué puedo hacer con mi voz y prefiero proyectos que me estimulen artística y humanamente”, afirma.
























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