Crítica: Jaime Martín trae al mar de Gales al Auditorio Nacional con Ibermúsica

Jaime Martin y Martin García García y BBC National Orchestra of Wales en Ibermusica
El mar de Gales en el Auditorio Nacional con Ibermúsica
Obras de Chopin, Grace Williams y Elgar. Martín García García, piano. BBC National Orchestra of Wales. Jaime Martín, director. Ciclo Ibermúsica. Auditorio Nacional. Madrid, 28 de abril de 2026.
Hay programas que son en realidad un manifiesto. No lo dicen, naturalmente pero cuando Jaime Martín coloca entre un Chopin de envergadura y las Variaciones Enigma de Elgar unas piezas de Grace Williams que el noventa por ciento del público no había escuchado jamás, algo está diciendo sobre quién es él, de dónde viene su orquesta y qué entiende por la palabra «concierto».
Empecemos por el principio, que en este caso era Chopin. El Primer Concierto para piano -primero en número de opus, aunque segundo en orden de composición, detalle que siempre me divierte mencionar porque hay quien se pone muy serio con estas cosas- tuvo en Martín García García a un solista de una madurez que desconcierta en alguien de su edad. Podríamos pensar que estamos ante uno de esos talentos que crecen con demasiada rapidez. Anoche confirmó todo lo que prometía y algo más. Su Allegro maestoso fue exactamente eso: majestuoso sin ampulosidad, con un fraseo que nunca fuerza el romanticismo sino que lo deja respirar, como quien sabe que la emoción no necesita que la empujen. El Larghetto fue sencillamente bello, de esa belleza sin artificio que es la más difícil de conseguir. El Rondo final tuvo chispa y control a partes iguales, que es la combinación que distingue a los pianistas de verdad de los que solo tienen una de las dos cosas. Y, sobre todo, el piano sonó con una transparencia y claridad loable en todo momento. La BBC National Orchestra of Wales le acompañó con sensibilidad, cediendo protagonismo sin desaparecer. Jaime Martín conoce bien ese equilibrio.
Luego vino Grace Williams. Y aquí es donde el programa se volvió, a mi juicio, más interesante y también más valiente. Williams fue una compositora galesa, alumna de Vaughan Williams y de Jacob, que vivió entre 1906 y 1977 construyendo una obra de calidad considerable y una invisibilidad casi perfecta. Sus Sea Sketches, cinco piezas para orquesta de cuerda escritas en 1944, son exactamente lo que su título promete: apuntes del mar, del Canal de Bristol que Williams conocía desde niña, con sus tempestades y sus calmas traicioneras. La pieza no pretende ser más que lo que es, y en esa honestidad encuentra su fuerza. El High Wind inicial sonó con toda la energía que exige; el Lento misterioso de las sirenas del Canal tuvo una atmósfera genuinamente inquietante; y el Andante tranquillo final -mar en calma en verano- cerró con una serenidad. Las cuerdas de la BBC NOW encontraron aquí su mejor momento. Me alegró que Jaime Martín haya decidido llevar a Williams por España.
La segunda parte fue Elgar. Las Variaciones Enigma son una de esas obras que uno creía conocer y que siempre encuentran el modo de sorprender cuando están bien dirigidas. Jaime Martín las dirigió con conocimiento, con una claridad arquitectónica que permitía seguir el juego de retratos sin perderse en la acumulación. Cada variación tuvo su carácter propio: el humor de «W.M.B.», la ternura de «Ysobel», el tumulto de «Troyte». El «Nimrod», ese instante en que Elgar fotografió el alma de su amigo Jaeger hablándole de Beethoven una noche de verano, sonó sin el menor exceso, porque la grandeza verdadera no necesita subrayados. El final, ese «E.D.U.» en que Elgar se retrata a sí mismo con mezcla de triunfo y melancolía, llegó con toda la energía que la orquesta había reservado para el momento justo.
Salimos del Auditorio con esa sensación, cada vez más rara, de haber asistido a algo que tenía sentido completo. Programa, intérpretes, orquesta: todo sumaba en la misma dirección. Sinceramente, mucho mejor concierto de lo que uno había esperado. Gonzalo Alonso





















Últimos comentarios