André Schuen y Daniel Heide con el Winterreise en el Círculo de Bellas Artes
El barítono André Schuen y el pianista Daniel Heide cierran su serie Schubert Dual en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con la obra cumbre del género: el Winterreise (Viaje de invierno), op. 89, las veinticuatro canciones sobre textos de Wilhelm Müller que Schubert compuso en 1827, pocos meses antes de su muerte. Será el día 10 de mayo.

André Schuen y Daniel Heide, c-Rafa-Martin
Es el tercer gran ciclo schubertiano que la pareja aborda en esta serie madrileña, completando así el arco que trazaron con Die schöne Müllerin y Schwanengesang. El Winterreise es, junto al Parsifal y el último Beethoven, uno de esos monumentos del arte occidental en los que todo intérprete acaba midiendo la profundidad de su madurez. Las veinticuatro canciones trazan el errar de un hombre abandonado a través de un paisaje helado que no es sino el mapa de su derrumbamiento interior: desde el Gute Nacht inicial «Buenas noches», dice el viajero a la amada dormida mientras cierra la puerta detrás de sí- hasta el Der Leiermann, con su organillero fantasmal al que nadie escucha, la obra transita del dolor al estupor con una economía expresiva que no admite concesión alguna. No hay consuelo posible. Solo el camino.
Que André Schuen sea hoy uno de los intérpretes de referencia de este repertorio no es una afirmación gratuita. Es el resultado de años de trabajo sobre estos ciclos -primero en recital, luego en disco- y de una relación con el idioma alemán que arranca en sus propias raíces: nacido en 1984 en La Val, en el Tirol del Sur italiano, creció trilingüe en ladino, italiano y alemán, lo que imprime a su dicción una autenticidad que ninguna academia puede enseñar. Estudió violonchelo y canto en la Universidad Mozarteum de Salzburgo, donde se graduó en 2010. Desde entonces construyó una carrera que lo llevó al Wigmore Hall, la Schubertiade de Hohenems, el Konzerthaus de Viena, los festivales de Salzburgo y Granada, y finalmente a ser artista exclusivo de Deutsche Grammophon desde 2021. Los tres ciclos de Schubert con Heide —Die schöne Müllerin, Schwanengesang (Premio Opus Klassik 2023) y Winterreise, grabado en el Markus-Sittikus-Saal de Hohenems y publicado en mayo de 2024— constituyen la documentación fonográfica de un recorrido interpretativo de largo alcance.
En su debut madrileño en el Círculo de Cámara con Die schöne Müllerin, el crítico de Beckmesser describía su voz como «bien esmaltada, penumbrosa, extensa, dotada de un singular y atractivo metal y envuelta en unos rutilantes armónicos. De excelente pasta». En el Ciclo de Lied del Teatro de la Zarzuela en marzo de 2024, Gonzalo Alonso destacaba que Schuen es «maestro en el planteamiento y resolución de las dinámicas, con auténticos fortes y auténticos pianos», situándole en la línea de Hotter, Prey y Fischer-Dieskau, y añadiendo que «aún puede mejorar», señal inequívoca de que el techo está alto. Justo Romero, tras verle en el ciclo Les Arts és Lied de Valencia con la Die schöne Magelone de Brahms, hablaba de «interpretación subyugante, honda, sentida y estilizada» y de que «como sus ilustres predecesores, convierte la voz en expresión de los más esencializados sentimientos del romanticismo germánico».
La compañía de Daniel Heide es parte constitutiva del fenómeno. Cuanto más se escucha a esta pareja, más se advierte que no estamos ante una relación solista-acompañante sino ante una conversación entre iguales. En Schwarzenberg, la crítica especializada destacó que Heide «recalca siempre el protagonismo que el piano tiene en el ciclo» y que su versión resultó «más vanguardista que otras, más arriesgada»; en Cáceres, incluso en una noche difícil para el barítono, el pianista mereció «mención muy especial» por un trabajo calificado de «lujo».
El Winterreise que llega al Círculo de Bellas Artes no es el de un artista que se aproxima por primera vez a la obra sino el de alguien que la ha vivido en el recital, la ha meditado en el estudio de grabación y vuelve ahora a ella con la conciencia de que este es el ciclo que mejor se ajusta a sus posibilidades expresivas y a la naturaleza de su instrumento. Si la voz responde como sabe, la velada promete ser una de esas experiencias que dejan poso.






















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