Crítica: Andrea Chénier en Bilbao ¡Desperta Ferro, canta Saioa!
CRÍTICA, ANDREA CHÉNIER EN BILBAO
¡DESPERTA FERRO, CANTA SAIOA!
Andrea Chénier, dramma storico en cuatro cuadros de Umberto Giordano con libreto de Luigi Illica. Michael Fabiano. Saioa Hernández, Juan Jesús Rodríguez, Nancy Fabiola Herrera, Veta Pilipenko, Gabriel Alonso, Jorge Rodríguez Norton, Fernando Latorre, José Manuel Díaz, Gexan Etxabe. Coro de Ópera de Bilbao (director, Esteban Urcelay). Director musical: Guillermo García Calvo. Director de escena: Alfonso Romero Mora. Coproducción ABAO y Festival del Castell de Peralada. Auditorio Euskalduna. 29.V.2026.

Tal y como gritaban los almogávares, al servicio de la Corona de Aragón, en el siglo XIII, el combate lírico de la soprano madrileña Saioa Hernández del Río, fue en verdad espectacular en bondad. Su modulación en el fraseo así como su trabajo diafragmático de la regulación del aire mientras cantó de rodillas La mamma e morta sobre un plano inclinado fueron cumbres de su técnica canora. Dejó en el respetable -siempre juez supremo- la respuesta de atronadores y prolongados aplausos. Una Maddalena de Coigny impecable en todos los momentos de su presencia sobre el escenario.
Michael Fabiano se mostró con evidentes claroscuros en su rol del poeta revolucionario Andrea Chénier. Resulta indudable su poderosa y ancha calidad fonal, pero – bien sea por la carga que Giordano hace gravitar sobre el personaje, bien porque lo interpretaba por tercera vez en seis días – tuvo momentos grises en el paso del registro central al agudo como fue el caso de Si, fui soldato con evidentes desajustes arriba. Por el contrario su voz su cuajó en una brillante en Come un bel dì di maggio, estando a la altura de las circunstancias en el poderoso dúo final con su amada.
Escuchar sobre el escenario la voz del barítono onubense Juan Jesús Rodríguez me ha causado (una vez más) una incómoda desazón. Su textura vocal es de hermosa calidad, pese al vibrato en las regiones agudas cada vez más apreciable, pero su ausencia de capacidad dramática, de teatralidad corpórea expresiva, en el personaje de Carlo Gèrard resultó tan apreciable que deslució el importante cometido que tiene su trabajo en esta obra musical.
En la ópera escenificada así como se canta, también así se actúa, y este hombretón bien merece un entrenador específico en el arte dramático, cosa que no fue, a luces vistas, el director de escena Alfonso Romero Mora.
La mezzosoprano caraqueña Nancy Fabiola Herrera, de nacionalidad española, cumplió a la perfección el doble cometido que le fue asignado en los breve personajes de La condessa de Coigny y La vecchia Madelon. En ambas encomiendas no cupo mácula alguna.
Veta Pilipenko (la mulatta Bersi), Gabriel Alonso (Roucher), Jorge Rodríguez Norton (un Incredibile y L’Abate), Fernando Latorre (Il sanculotto Mathieu) José Manuel Díaz (Il romanziero Pietro Flévile y Fouquier Tinville) y Gexan Etxabe (Schmidt, Dumas y Il Maestro di casa) cumplieron a la perfección el empeño que les fue asignado.
El Coro de Ópera de Bilbao, bajo la batuta de Esteban Urcelay, dejó constancia de la calidad que en estos momentos atesora pese a que, por mor de la fallida dirección de escena, no le permitiera un mayor lucimiento habida cuenta las posiciones y movimientos que fueron asignados a sus miembros. La Bilbao Orquestra Sinfonikoa fue la ductilidad personificada al sedoso guante con que fue llevada por el internacional maestro madrileño Guillermo García Calvo, debutante en ABAO, que bien merece estar con más frecuencia en la Villa de Don Diego de Haro. Fue brillante en todo momento.
La innecesaria poca intensidad lumínica en el último cuadro, amén de mal diseñada, restó potencia al clímax postrero de esta ópera en la que tanto el compositor Giordano como el libretista Illica crean un dechado de absoluta belleza.
A la espera de la temporada 2026/2027 con la que ABAO Bilbao Ópera inicia sus Bodas de Diamante. En Octubre ya nos recibirá Violeta Valery.
“Quien canta sus males espanta”. Don Quijote de la Mancha. Manuel Cabrera.






















Últimos comentarios