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orquesta-sinfonica-galiciaCrítica: Quejas, temores, sin penas, pero con gloria. La OSG estrena la nueva obra de David del Puerto
Por Publicado el: 21/06/2026Categorías: En vivo

Critica: Construcción idónea, expresión sincera de David Afkham y el Requiem de Guerra con la OCNE y la ORCAM

Construcción idónea, expresión sincera

Britten: Requiem de Guerra. Nicole Heaston, Andrew Staples, Stéphane Degout. Coro y Orquesta Nacionales, Coro de la Comunidad de Madrid, Pequeños Cantores de la ORCAM. Director David Afkham, Auditorio Nacional, 19 de junio de 2026.

CONSTRUCCIÓN IDÓNEA, EXPRESIÓN SINCERABritten: Requiem de Guerra. Nicole Heaston, Andrew Staples, Stéphane Degout. Coro y Orquesta Nacionales, Coro de la Comunidad de Madrid, Pequeños Cantores de la ORCAM. Director David Afkham, Auditorio Nacional, 19 de junio de 2026.

David Afkham

En su penúltimo concierto como titular de los conjuntos de la ONE David Afkham ha puesto en atriles una obra maestra del calibre del War Requiem de Britten, estrenado en la reconstruida catedral de Coventry en 1962. El edificio había quedado absolutamente destruido, después de un bombardeo, en 1940. Un amplio y dolorido muestrario imbuido de una profundísima emoción que emana de diversos planos sonoros, trabajados con un rigor y una austeridad sensacionales con aplicación de formas antiguas elegantemente actualizadas. 

Se necesita una especial limpidez equilibrio, concentración y una singular habilidad para interiorizar la expresión, aquilatar la dinámica, organizar un fraseo ligado en los pasajes más fluidos y una acentuación nerviosa, seca, concitata en los más contrapuntísticos. Los tempi conviene que sean moderados y medidos. Y ha de haber lógica en la planificación desde el mismo principio, en un Kyrie que ha de ser expuesto en un exquisito piano. Se precisa buen silabeo y staccati secos en el Dies irae; agresivos colores en el primer dúo tenor-barítono; delicadeza en el sutil Pie Jesu

Ha de diseñarse con cuidado el crescendo del Pleni sunt y estratificar adecuadamente el Benedictus para dar paso a uno de los poemas del joven poeta Wilfred Owen, muerto en combate poco antes de que se acabara la primera guerra mundial y que constituyen el humanísimo reclamo que Britten introdujo en la composición. El tacto ha de ser muy sutil en las combinaciones del grupo de cámara y las intervenciones del tenor y del barítono a fin de llegar de la mejor manera al escalofriante pianísimo en ese Fa mayor conclusivo que, a la postre, no nos deja del todo tranquilos. 

Hemos escuchado una interpretación que en general y por muchos conceptos podríamos calificar de modélica. Las líneas han estado en su sitio, las progresiones han sido manejadas hábilmente, las dinámicas bien aquilatadas. El discurso general ha sido proporcionado y fluido bajo el mando muelle, expresivo y tranquilo de David Afkham, que en este caso actuaba sin batuta. Su gesto, siempre claro, de brazos bien abiertos, sus indicaciones mesuradas y medidas han surtido el efecto deseado en un momento en el que se aprecia desde hace unos pocos años que el entendimiento entre el director y sus huestes es casi total.

Recogido y sigilosos en un lento crescendo, el comienzo. Claros acentos en el Tuba mirum. Destacamos el bien perfilado fugato en el Pleni sun Coeli. Crescendi bien dibujados y construidos. Hosanna con todo el poder demandado. Silencios bien marcados y dramáticos, lentos ascensos, severidad en los pasajes fúnebres. Elegantes notas pedal. Aplausos para muchos momentos singulares, como el comienzo del Offertorium con el protagonismo del coro infantil, aquí el infalible de los Pequeños Cantores de la ORCAM al mando de Ana González.

A destacar el ascenso al clima emocional de la composición, situado en el Libera me. Aquí tiene gran significado e importancia el poema de Owen elegido por Britten, que plantea la reconciliación entre dos soldados enemigos y culmina -resalta en sus modélicas notas al programa Clara Sánchez– “con la superposición de in Paradisum y el verso final del soldado Dales el descanso, antes de cerrar con el coro a cappella entonando Requiescant in pace”. El conjunto de cámara que subraya los versos en inglés actuó puntual y diligentemente. Ninguna fisura entre él y el tutti sinfónico-coral.

Para que todo, o casi todo funcionara y la interpretación llegara a buen puerto se cortó con la Nacional de los mejores días y unos conjuntos corales, aparte el infantil, verdaderamente inspirados, conjuntados y afinados. Aplausos sinceros para sus respectivos directores. Miguel Ángel García Cañamero (ONE) y Javier Carmena (Comunidad). Y tres solistas vocales muy adecuados: la soprano de color Nicole Heaston, lírica plena, de hermosa sustancia vocal, sin problemas en la zona aguda, afinada y rotunda; el tenor ligero, pero con cuerpo, Andrew Staples, sinuoso y flexible, variado de acentos, y el barítono Stéphane Degout, firme, compacto, pleno, penumbroso, quizá a falta de una mayor enjundia y de un fraseo más variado. Excelentes notas al programa de Clara Sánchez. Arturo Reverter

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