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Yulianna Avdeeva, Chopin en vena  IV Festival Iturbi. Recital de Yulianna Avdeeva (piano). Obras de Chopin y Spilzmann. Lugar: València, Palau de la Música. Aforo: Alrededor de 1100 espectadores Fecha: 27 junio 2026Crítica: Yulianna Avdeeva, Chopin en vena en el Festival Iturbi
Por Publicado el: 01/07/2026Categorías: En vivo

Crítica: Retales ante lo anodino en el Festival Iturbi con las hermanas Labèque

Retales ante lo anodino en el Festival Iturbi

IV Festival Iturbi. Recital Hermanas Labèque (piano a cuatro manos). Obras de Fanny y Felix Mendelssohn-Bartholdy, Montgeroult, Joël, Fauré, Albéniz, Ravel, Debussy, Bacewicz, Bernstein, etcétera. Lugar: València, Palau de la Música. Aforo: Alrededor de 1200 espectadores Fecha: 28 junio 2026.

Retales ante lo anodino en el Festival IturbiIV Festival Iturbi. Recital Hermanas Labèque (piano a cuatro manos). Obras de Fanny y Felix Mendelssohn-Bartholdy, Montgeroult, Joël, Fauré, Albéniz, Ravel, Debussy, Bacewicz, Bernstein, etcétera. Lugar: València, Palau de la Música. Aforo: Alrededor de 1200 espectadores Fecha: 28 junio 2026.

La hermanas Labecque ofrecieron un desigual recital en València

Fue un recital de retales. Trocitos de aquí y de allá, cogidos sin orden, concierto ni criterio. Fragmentos que ni siquiera se ajustaban al programa de mano, donde sobraban obras y faltaban otras que sí se escucharon, como un ramplón estropicio para dos pianos de la preciosa Pavana-capricho de Albéniz. Ocurrió todo ya en la recta final del irregular IV Festival Iturbi de València, con las veteranas Hermanas Labèque como protagonistas de esta penúltima e impropia cita festivalera.

Impropia porque no es de recibo en un festival especializado en el teclado presentar un programa de este tipo, más propio de bolo veraniego al aire libre que de una cita que, por su naturaleza y nombre, debería aspirar a propuestas más rigurosas, sugestivas y elaboradas. Posiblemente, Iturbi, que tantos y tantísimos recitales a piano a cuatro manos hizo con su hermana Amparo, se hubiera llevado las manos a la cabeza ante este anodino cajón de sastre a base de retales.

Que si un número de Mi madre la oca de Ravel; que si un numerito de la preciosa e infantil Suite Dolly de Fauré; que sí un arreglo para dos pianos del  Claro de luna de Debussy (eso sí: hecho por Dutilleux); que otro desaguisado de West Side Story perpetrado por Irwin Costal… Por supuesto, entre el dislate del programa en sí mismo y los cambios improvisados y no anunciados sobre él, el público andaba completamente perdido, sin saber remotamente lo que se tocaba en cada momento.

Imagen del concierto

Mientras, ellas, las hermanas famosas, a lo suyo, dale que dale al teclado o a los teclados, sin anunciar nada y ajenas por completo al público. Antes, un voz en off ya había anunciado que las “Hermanas Labèque han decidido que no se haga pausa entre parte y parte, así que todo se hará sin interrupción”. O sea, más lío al lío, en un recital que en total apenas alcanzó los 65 minutos, y culminado -al menos eso decía el programa de mano- con el “estreno absoluto” de How to Dance, del estadounidense Bryce Dessner.

Huelga decir, que, tontería parte, las Labèque, que calzan ya sus años a pesar de su aspecto juvenil (Katia nació en 1950; Marielle en 1952) tocaron tan notablemente como de costumbre, con un pianismo fácil, natural y seguro, aunque en esta ocasión exento de ambición y registros. De hecho, en el monocorde rompecabezas de programa, Albéniz sonó a Debussy tanto como Debussy-Dutilleux a los Mendelssohn-Bartholdy o Ravel a Glass y Fauré junticos.

Solo al final, una de ellas, tras muchos aplausos -al público del Festival Iturbi, tan distinto al habitual, le encantan estos conciertos de picoteo- se dirigió al auditorio para anunciar los bises. Uno de los Cuatro movimientos para dos pianos de Philip Glass, y la Berceuse de la Suite Dolly de Fauré, “que mi hermana y yo tocábamos de niñas, cuando apenas rondábamos los seis años”. Fue lo más entrañable que ocurrió en tan impropia y expeditiva tarde. Bueno, el público no melómano se lo pasó pipa. ¡Las cosas como son y al César lo que es del César!

Justo Romero

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