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Orquesta-Filarmonica-MalagaCarta del presidente del comité de empresa de la Orquesta Filarmónica de Málaga
Por Publicado el: 31/07/2026Categorías: Cartas

Carta sobre el futuro auditorio de Málaga por parte de la OFM

Carta sobre el futuro auditorio de Málaga por parte de la OFM

Carta sobre el futuro auditorio de Málaga por parte de la OFM

Orquesta Filarmónica de Málaga

Músicos de la Orquesta Filarmónica de Málaga, ante las últimas informaciones del nuevo auditorio proyectado en la ciudad andaluza, han lanzado un escrito firmado por un violinista de la formación, dirigido al Alcalde, la Concejala de Cultura, y al director titular de la orquesta. Este documento, distribuido por el firmante, se reproduce a continuación:

La gestión del Auditorio de la Música por ProMálaga compromete la razón de ser del proyecto. Es urgente reconsiderarla.

Estimado Sr. Alcalde, estimada Sra. Concejala, estimado Maestro:

Me dirijo a ustedes como violinista de la Orquesta Filarmónica de Málaga, a la que pertenezco desde hace más de veinte años, y como autora de un trabajo de fin de máster, depositado este mismo mes de julio, dedicado íntegramente a la consolidación institucional de la OFM y al papel estratégico del futuro auditorio lírico-sinfónico. No escribo movida por un interés particular, sino porque la información publicada por Diario Sur estos días (21-22 de julio) describe un giro en el proyecto que, de confirmarse, desmonta aquello que justifica su construcción. Y porque todavía se está a tiempo de corregirlo: si la licitación no se ha producido y estas decisiones son aún reversibles.

Según lo publicado, la construcción y la gestión futura del Auditorio pasarían a ProMálaga, con prioridad congresual; el hall se reconvertiría en pabellón de expositores; salas de ensayo y dependencias de apoyo cultural previstas en el proyecto cambiarían de uso para servir a las ferias; y Málaga Procultura debería abonar una tasa o alquiler por cada concierto de la OFM y cada ópera que programe. Permítanme exponer, con la mayor claridad posible, por qué esta combinación de decisiones es un error estratégico de primer orden.

Primero: contradice el propósito para el que el edificio fue concebido y encarece la obra. El proyecto técnico, actualizado por sus arquitectos hace apenas un año, se diseñó exclusivamente para uso cultural; la propia consulta preliminar recién concluida no mencionaba ni una sola vez el uso congresual. Introducirlo ahora exige modificaciones de obra sobre un presupuesto ya fijado en 209 millones de euros. La ciudad pagaría más por un edificio que hace peor aquello para lo que fue proyectado. Y conviene recordar que el plan congresual fue diseñado por quien ya no está para defenderlo ni ejecutarlo, tras su marcha de FYCMA el pasado junio.

Segundo: las salas que se pretenden suprimir no son espacios accesorios; son el corazón operativo del proyecto. El programa del Auditorio incluía desde su origen salas de ensayo, aulas didácticas, sala de cámara y sede estable para la OFM como orquesta residente. Esos espacios son exactamente donde se construye el público del futuro: ciclos de cámara, conciertos didácticos y familiares, encuentros con músicos, trabajo con centros educativos.

La investigación sobre públicos es concluyente: los hábitos de asistencia se forman con la exposición temprana, en familia y en la escuela, y la base de abonados no se renueva sola. En España solo el 9,7% de la población asistió a un concierto de música clásica en el último año (Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales 2024-2025). Si se amputan las salas de ensayo y las aulas para convertirlas en dependencias auxiliares de ferias, el Auditorio nacerá sin los instrumentos para llenarse a sí mismo. Corremos el riesgo de inaugurar una sala magnífica y vacía, y de que esa foto —la del gran equipamiento sin comunidad— sea la que defina el proyecto ante la ciudad.

Tercero: la tasa por uso hace más frágil lo que ya es estructuralmente frágil, sin generar un solo euro nuevo para Málaga. La economía de la cultura lo tiene documentado desde hace décadas: ninguna orquesta del mundo se sostiene con taquilla, porque sus costes de producción no pueden comprimirse como en otros sectores. Cargar a Málaga Procultura un alquiler

por cada concierto y cada ópera (producciones que ocupan la sala semanas enteras entre montaje y ensayos) no es un ingreso para la ciudad: es un apunte contable entre dos sociedades municipales, dinero público que sale de Cultura para entrar en Innovación. El efecto real no es contable sino artístico: menos títulos de ópera, menos programas, menos actividad educativa. El Ayuntamiento se encarecería a sí mismo sus propios conciertos.

Cuarto: un congreso deja ingresos esporádicos; una casa de la música deja capital cultural. La infraestructura cultural es una inversión en capital cultural urbano: comunidad estable, cohesión, identidad de ciudad, retorno sostenido en el tiempo. Málaga ha esperado este auditorio durante décadas precisamente por ese valor, no para sumar un segundo palacio de ferias. Nadie discute que el edificio pueda acoger congresos como uso complementario que ayude a su sostenimiento; lo que no puede es invertirse la jerarquía, convirtiendo a la música en inquilina de paso en el edificio que se construyó para ser su casa.

Por todo ello, les pido que reconsideren esta decisión con la máxima urgencia y, en concreto:

  1. Suspender la atribución de la gestión a ProMálaga hasta definir un modelo de gobernanza con primacía cultural explícita, en el que el Área de Cultura y Málaga Procultura tengan capacidad real de decisión sobre programación y usos.
  2. Blindar por convenio o estatuto, sea cual sea el gestor final: la residencia de la OFM, las salas de ensayo, las aulas didácticas y la sala de cámara; la prioridad de calendario para la temporada sinfónica y lírica; y la exención (o compensación íntegra) de tasas para la programación cultural del propio Ayuntamiento.
  3. Mantener íntegro el programa arquitectónico cultural del proyecto que va a licitarse, sin reconversión de salas de ensayo ni del hall, evitando además el sobrecoste de
  4. Constituir una mesa de trabajo (Cultura, Innovación, Procultura, OFM) que defina el modelo de usos y, en paralelo, ponga en marcha la estrategia de desarrollo de públicos previa a la apertura, para que el Auditorio se inaugure con una comunidad ya formada y no tenga que salir a buscarla después.

Mi trabajo de fin de máster desarrolla con detalle este último punto (diagnóstico, fases, formatos y sistema de evaluación) y lo pongo a su entera disposición, como pongo mi tiempo para ampliar personalmente cualquiera de estos argumentos ante quien ustedes consideren.

Málaga está a punto de conseguir el auditorio que lleva medio siglo esperando. Sería un amargo contrasentido lograrlo justo en el momento en que se le vacía de contenido. Confío en que sabrán rectificar a tiempo.

Reciban un cordial y respetuoso saludo,

Raquel Pascual Peña

Violinista de la Orquesta Filarmónica de Málaga

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