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Por Publicado el: 03/06/2019Categorías: En vivo

Critica: Anna Netrebko brillante y cómoda

ANDREA CHENIER (U. GIORDANO)

Staatsoper de Viena. 31 Mayo 2019.

Hay un dicho latino que podría aplicarse a esta representación de Andrea Chenier. Me refiero al bien conocido de “Post festum, pestum”, aunque reconozco que su aplicación puede ser un tanto exagerada para este caso. Indudablemente, asistimos a una auténtica fiesta musical el día anterior con Die Frau Ohne Schatten y no me atrevo a decir que esta representación de Andrea Chenier haya sido una peste, pero no cabe duda de que la diferencia es muy importante. Para empezar, la diferencia de calidad musical entre ambas obras es más que notable y, por otro, hemos pasado de la excepcionalidad de una representación a la más o menos rutina de la otra.

El resultado de esta Andrea Chenier apenas ha pasado de la mediocridad en su conjunto, ya que ni escénica ni musicalmente la representación ha levantado el vuelo, mientras que la prestación vocal podemos considerarla como un tanto irregular.

Escena

Es bien sabido que Marco Armiliato es uno de los directores preferidos por las grandes figuras de la ópera y, por tanto, nada tiene de extraño que, estando Anna Netrebko en el cast, haya sido el italiano quien ocupe la dirección en el foso. Lo mismo ocurrió hace unos meses, cuando los intérpretes de esta ópera en este teatro fueron Jonas Kaufmann y Anja Harteros. Estamos ante un muy solvente director, aunque en esta ocasión su dirección se ha quedado para mi gusto por debajo de otras ocasiones y no ha salido de una prestación más o menos rutinaria, especialmente en los dos primeros actos de la ópera. La Orquesta de la Wiener Staatsoper lo hizo bien, pero parecía una sombra de la del día anterior en Strauss. Correcta la actuación del Coro de la Wiener Staatsoper.

El gran atractivo de estas representaciones de Andrea Chenier radicaba en la presencia en el personaje de Maddalena di Coigny de la diva por antonomasia de los últimos años, es decir la soprano rusa Anna Netrebko, cuya actuación fue brillante en un personaje que le viene especialmente cómodo, ya que no hay que olvidar que no tiene que cantar sino dos dúos con el protagonista y la muy famosa aria La mamma morta en el tercer acto. Por tanto, podemos decir que su actuación fue brillante y cómoda, ofreciendo vocalmente lo mejor de toda la representación. He tenido la suerte de ver a las que hoy pueden ser las 3 mejores Maddalenas (Harteros, Netrebko y Radvanovsky) y tengo que decir que las 3 han rayado a gran altura, pero me quedo con la americana a la hora de transmitir emociones.

Anna Netrebko

El poeta Andrea Chenier era el tenor ruso Yusif Eyvazov, cuya presencia en este reparto no hace falta explicar. Evidentemente, si no fuera por su relación con Anna Netrebko, su carrera artística sería muy distinta de la que es. Su voz tiene amplitud y resulta adecuada para este tipo de óperas, aunque la calidad de su timbre deja bastante que desear, teniendo que añadir que hay sonidos bastante engolados por abajo y que la voz se estrecha un tanto por arriba. Aparte de su corta calidad vocal, tengo que decir que me parece un notable cantante, ya que frasea con gusto y tiene un gran control de la respiración. Me gustó en el último acto, tanto en la sala de juicios como en la prisión, aunque fuera más aplaudido en el Improvviso del primer acto. Con esta voz es difícil hacer carrera por medios habituales.

Carlo Gerard fue interpretado por el barítono rumano George Petean, que sustituyó al inicialmente anunciado, el italiano Marco Vratogna, cuyo contrato parece que fue anulado por llegar tarde a los ensayos. En mi opinión hemos salido ganando con el cambio, aunque Petean no sea un dechado de perfecciones cantando, pero su voz tiene amplitud y calidad, resultando adecuado para el personaje, aunque su canto se me hace excesivamente monótono, ya que todo lo canta en forte.

En los personajes secundarios hay que destacar la prestación vocal de Monika Bohineccomo Madelón, ya que estamos acostumbrados a escuchar a viejas glorias en declive en este personaje. Correcta y sin brillo especial la mulata Bersi, interpretada por Margaret Plummer. Un tanto corto de volumen el Roucher del barítono Orhan Yildiz. Correcta la Condesa de Donna Ellen. Lo hizo bien Wolfgang Bankl como Mathieu, así como el Incredibile, interpretado por el tenor Carlos Osuna. Sonoro el Schmidt de Ayk Martirossian. El resto de los personajes fueron cubiertos por Manuel Walser (Fléville),Alexandru Moisiuc (Fouquier Tinville), Peter Jelosits (el Abate) y Markus Pelz(Mayordono y Dumas).

Yusif Eyvazov y Anna Netrebko

La producción escénica lleva la firma de Otto Schenk, que se estrenara aquí en 1981 y que alcanza con esta representación la cifra de 119. Esta ópera no permite concesiones a los directores de escena, ya que el libreto marca perfectamente dónde y cuándo se desarrolla la acción y los intentos de salirse del tiesto no suelen tener éxito. Con Otto Schenk estamos en el más puro clasicismo, aunque su producción en este caso me parece claramente anticuada y mucho menos interesante que otros trabajos suyos de la misma época, como es el caso de Der Rosenkavalier. La escenografía resulta pobretona y es obra de Rolf Glittenberg, con un primer acto con telones pintados y los dos siguientes ofreciendo una especia de plaza con ventanas al fondo, que tanto sirve para para el centro de París, como para la sala de juicios como para la escena de la prisión. El vestuario deMilena Canonero resulta adecuado a la época, sin mayor brillo. El tiempo no ha pasado en balde para esta producción.

La Staatsoper había agotado sus localidades y el público se mostró cálido con los artistas, siendo las mayores ovaciones para Anna Netrebko, obviamente.

La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración de 2 horas y 53 minutos, incluyendo dos intermedios. Duración musical de 2 horas y 1 minuto. Diez minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 239 euros, habiendo butacas de platea desde 159 euros. La localidad más barata con visibilidad costaba 40 euros. José M. Irurzun

Fotos: M. Pöhn

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