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Por Publicado el: 27/06/2021Categorías: En vivo

Crítica: El Cuarteto Bretón en el Festival de Granada. Maestros de maestros

70º FESTIVAL DE GRANADA (CUARTETO BRETÓN)

Maestro de maestros

Cuarteto Bretón. Obras de Sánchez Verdú, Juan Alfonso García, y Crumb. Lugar: Granada, Centro García Lorca. Fe­cha: 23 junio 2021.

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Cuarteto Bretón © Festival de Granada | Fermín Rodríguez

En la agenda rica, variada y bien surtida que ha pergeñado el mago Antonio Moral para su segundo Festival de Granada, hay espacio para todo, incluidos descubrimientos, recuperaciones y, por supuesto, contemporaneidad. De todo ello hubo en el concierto inaugural del ciclo Crumb-Lorca-Projet, protagonizado por el Cuarteto Bretón en el Centro García Lorca, donde las músicas disímiles, pero todas con la calidad como seña de identidad de José María Sánchez Verdú, de su maestro en Granada Juan Alfonso García y del estadounidense George Crumb encontraron en el Cuarteto Bretón servidores fieles, solventes y definitivamente sobresalientes.

Sánchez Verdú (1968), cuya música siempre nueva abrió el programa, es uno de los grandes de la creación española de hoy, ayer y anteayer. En las claras y simbólicas palabras que precedieron al concierto, habló de que en su música prefiere el “susurro” al “grito”. Y así, en un susurro permanente, casi siempre en un marco dinámico que apenas desborda el piano, transcurren los finos y etéreos pentagramas de Paraíso cerrado, su noveno cuarteto de cuerda, nacido en 2012 inspirado por versos del poeta granadino Pedro Soto de Rojas, y dedicado a su “querido” maestro de maestros Juan Alfonso García, del que recordó sus años de aprendizaje en la ciudad de la Alhambra, “cuando me hice monaguillo para poder subir con él a los dos órganos de la Catedral”.

Las tímbricas, los tejidos sonoros, los lentos desarrollos armónicos, todo genera esas atmósferas sonoras y sensoriales características del arte delicado, sugerente y fascinador del compositor que, más allá de haber nacido en Algeciras y vivido desde los tres años en Granada y luego en Madrid y Berlín, en su pasaporte reza la universalidad sin patria de un creador que, como Falla, se hace universal desde su pasión sin resquicios por las culturas mediterráneas.

¿Qué mejor después de la música de Sánchez Verdú que la de su querido maestro? De Juan Alfonso García (1935-2015), nacido en Los Santos de Maimona (Badajoz) pero establecido en Granada desde los tres años (con la que misma edad que llegó el niño Sánchez Verdú), el Cuarteto Bretón ofreció su único cuarteto de cuerda (descartado la obra para órgano y cuarteto de cuerdas que mencionó Sánchez Verdú en su clara introducción), cuyos tres movimientos datan de 2007. En ellos, la escritura poseedora de los secretos de las armonías y sus ritos, de las melodías arraigadas en un pasado que arranca directamente de Manuel de Falla catalizado por Valentín Ruiz Aznar, se torna evidente: el mismo cuidado de los detalles, idéntico escrúpulo en el acabado de las partituras y parecida asunción del venerado pasado común, desde Morales a Guerrero o Correa de Arauxo. Todo asomó con nitidez y evidencia en la interpretación virtuosa y cercana del Cuarteto Bretón, que desde su fundación en 2003 siempre ha estado cerca de la música de quien ha sido el maestro de maestros de la “Escuela granadina” como Francisco Guerrero, José García Román, Manuel Hidalgo o el mismo Sánchez Verdú.

Culminó esta primera cita del ciclo Crumb-Lorca-Project, con la música inconfundible y siempre impactante del gran compositor estadounidense, que a sus 91 años sigue felizmente ampliando su catálogo. El Festival ha querido presentar en Granada -¿qué mejor lugar?- las trece composiciones de Crumb inspiradas y dedicadas a Lorca. En esta primera ocasión, ha sido con Black Angels: cuarteto para cuerdas “electrificado”, de 1970, cuya interpretación requiere infinidad de artilugios y recursos sonoros, desde copas de cristal sonadas con los arcos de si instrumento, a maracas o incluso un gong y hasta sus propias voces.

El Cuarteto Bretón, gema de la maravillosa familia de conjuntos de cámara surgida en España en las tres últimas décadas, sirvió una versión plena de ese impacto emocional y teatralidad de la que escribe Steven Bruns en el programa de mano. También de calidad instrumental y unidad expresiva. Muchos y bien ganados aplausos. A la música y a sus admirables servidores. ¡Quedan doce! Justo Romero

Publicada el 26 de junio en el Diario Levante.

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