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Por Publicado el: 20/01/2021Categorías: En vivo

Crítica: Los Cuentos de Hoffmann en el Liceo

Crítica: Los Cuentos de Hoffmann

Los Cuentos de Hoffmann de Offenbach. John Osborn, Olga Pudova, Ermonela Jaho, Ginger Costa-Jackson, Elena Sancho Pereg, Aleksander Vinogradov, Marina Viotti, Laura Vila, Francisco Vas, Alexey Bogdanov, Carlos Daza, Vincent Ordonneau, Roger Padullés. Dirección musical: Riccardo Frizza. Dirección de escena: Laurent Pelly. 18-I- 2021. Gran Teatro del Liceo.

Con letra muy pequeña y sin ningún tipo de relieve en la ficha artística del programa que nos podemos descargar de «Los Cuentos de Hoffmann»,  se nos dice que la versión que vemos en el Liceo es una reposición de la producción de Laurent Pelly que vimos la temporada 2012/2013 es la de Jules Barbier / Michael Kaye y Jean-Cristophe Kech / Jacques Offenbach, Es como no concretar nada, como una especie de cóctel de versiones que además y «gracias» a la pandemia se ha recortado un poquito más, para poder salir antes de las 10 de la noche del teatro, algo que hace que la versión dure alrededor de las dos horas cuarenta de música más 40 minutos en dos intervalos. ¿Qué han cortado? Pues parece ser que recitativos y el cuplés de Frantz al acto de Antonia, algo que yo he agradecido enormemente, porque encuentro que son imposibles de aguantar, en medio de tantas perlas como nos reserva esta gloriosa partitura.

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Escena de Los cuentos de Hoffmann en el Liceu

En la versión que se puede disfrutar en el Liceo hay música que en la versión más tradicional hasta hace poco no se escuchaba y por el contrario en el acto de Giulietta se ha prescindido de las chapuzas que se hicieron en ediciones posteriores a la muerte del compositor y no hay ni la bellísima «Scentille diamante» que canta Dapertutto, ni el sexteto con corazón. Por el contrario escucharemos el aria original de Dapertutto «Tourné, tourne, espejo», pero no el dúo entre Dapertutto y Pitichinaccio . En fin nunca habrá versión definitiva de esta ópera y la versión del Liceu no acaba de ser ni de uno ni del otro.

El primer gran acierto de la versión que ofrece el Liceo es la dirección musical del maestro Riccardo Frizza, Inicialmente no previsto y que sustituía a Jordan de Souza. Frizza ha sido espléndido con una dirección clara, detallista, que deja cantar y acompaña con delicadeza, precisión, pulcritud y tensión dramática a los cantantes. Hay acompañamientos bellísimos y sin gesticulaciones teatrales que desconcierten como sucedió en La Traviata dirigida por la incomprensiblemente tan alabada señora Scappucci, el maestro Frizza saca de la orquesta del Liceo un sonido espléndido, hermoso y equilibrado, tanto entre el foso y el escenario, como entre las diferentes familias orquestales. Si el primer día ya se ha apreciado la calidad, en las últimas representaciones de seguro será aún más notorio el resultado de la excelente dirección y concertación del maestro Frizza. La orquesta del Liceo necesita buenos directores, es tan sencillo de decir que no hace falta darle más vueltas.

El coro del teatro, con mascarilla, denota además de un sonido apagado, los problemas que arrastramos desde hace varias temporadas. El trabajo de Conxita Garcia es muy loable porque con las carencias que tiene consigue resultados dignos. En la intervención inicial del prólogo, el coro me ha hecho sufrir y no me pensaba que acabara redondeando una actuación si no brillante, si correcta.

El cast para esta ópera necesita de seis voces notables y un equipo de categoría para los roles más pequeños y, en este sentido, los resultados también han sido mucho mejores que en La Traviata pasada.

Para empezar contar con John Osborn en el rol titular ya es una garantía. El tenor norteamericano es un experto en el repertorio francés y difícilmente hay cantantes en la actualidad que lo hagan tan en estilo como él. El elegante fraseo y el canto señorial y siempre delicado, nunca cayendo en efectos groseros y veristas, como tantos tenores han hecho cuando interpretan este rol entre romántico y loco, son dignos de admirar. La voz no es especialmente bonita ni generosa en proyección, pero él sabe medir y graduar bien sus fuerzas y capacidades, equilibrando bien el extenuante rol, llegando al acto de Giulietta y el epílogo con garantías . Su buena técnica le permite hacer frente a este final superando con creces la tesitura siempre en la línea del pasaje que extenúa a muchos grandes tenores que han interpretado este rol. El Hoffmann de Osborn sigue la tradición de los grandes especialistas franceses y hoy para mí es un referente. Bravo

Otro gran acierto ha sido contar con el bajo ruso, Alexander Vinogradov para hacer los cuatro roles diabólicos. Voz joven, rutilante en la proyección y suficiente en los extremos, si bien el grave mejorará con los años. Magníficas las caracterizaciones interpretativas de los 4 roles, mostrando suficiencia vocal y personalidad escénica, algo imprescindible para salir exitoso de la difícil empresa. Magnífico sobre todo como Dr. Miracle y el capitán Dapertutto. Bravíssimo.

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Estaba anunciada para el maravilloso rol de Niklause y la Musa, la exquisita Stéphanie de Oustrac, pero Marina Viotti que cantaba en el segundo reparto ha pasado a este primero y tengo que decir que me ha gustado mucho. Quizás en algún momento me gustaría un grave más rotundo, pero el centro es generoso, bonito y ella interpreta tan bien, que pronto me he olvidado de la inicialmente prevista. Canta con mucha expresividad y la línea de canto es muy elegante. Magnífica en todas las intervenciones pero especialmente delicada en la bellísima aria del acto de Antonia «Voisin sueldos del archet frémissant». Como también interpreta el rol de La Musa, ella cierra la ópera de manera gloriosa con el inspiradísimo «Desde cenizas de tu cœur». Brava

Es una lástima que el Liceo no hayamos visto todavía unos Cuentos de Hoffmann con las tres protagonistas interpretadas por una misma cantante. Continuaremos esperando. Cuando cada protagonista está a cargo de una soprano diferente se espera de la cantante que interprete Olympia, pirotecnia precisa y espectacular. El rol no da para mucho más. Es difícil, muy comprometido pero agradecido y si en el aria «Las oiseaux dans la Charmille» las notas se dan con precisión y decisión el éxito está garantizado. Olga Pudova, la soprano rusa que interpreta el rol en este primer cast, lo hace bien, no deslumbra ni maravilla por la inventiva en las ornamentaciones, pero sale con notable suficiencia y remata el aria con el correspondiente sobreagudo, tan arriesgado como agradecido . Le ha quedado un poco apurado, pero ha hecho un buen y merecido éxito.

La Antonia de la soprano albanesa Ermonela Jaho ha sido la interpretación más emotiva de la representación. Ella es una cantante que posee el don de transmitir lo que canta y este rol debe interpretarse con la emoción a flor de piel. Ella, que algunas veces interpreta roles que la sobrepasan, como Antonia está perfecta. Su suficiencia en la zona más aguda hace que en el milagroso terceto se convierta en el gran momento, pero también las pequeñas frases y saca todo el jugo a su delicada Reverie «Elle a fui, la tourterelle» . Excelente «C’est une chanson d’amour» junto a Osborn. Es una cantante que hace creíble lo que interpreta y la fuerza y ​​pasión de su interpretación golpea de manera definitiva a quien la escucha. Es una cantante de teatro, que seduce por cómo interpreta, ya que ni la voz es especialmente seductora, ni el timbre especialmente grato, precisamente por eso ella sabe que para ganarse al público debe cantar con el corazón y el resultado es imbatible. Está inmensa y ella ha galvanizado a todos los su alrededor haciendo que su acto fuera la gran perla de la tarde / noche.

La mezzosoprano Ginger Costa-Jackson interpreta el rol de Giulietta de manera notable. Es el rol menos definido, mucho cartón piedra y tiene su gran momento con el dúo con Hoffmann. Ha estado bien, con una voz central preciosa. En el extremo agudo algo justa, pero se ha impuesto en los pocos pero grandes momentos que le reserva la partitura.

Todo el resto de cantantes que han intervenido han sido espléndidos, nada que ver con la última Traviata. Magnífico como siempre Francisco Vas (Spalanzani), también notabilísimo el Crespel y Luther del barítono-Bajo Aleksey Bogdanov . No entiendo como a Carlos Daza no se le dan roles más importantes, ya que el Schlémil y el Hermann son muy poco y un lujo en su voz. Vincent Ordonneau ha interpretado muy bien los cómics, Andrès / Cochenille / Frantz (sin cuplés) y Pitichianaccio. Roger Padullés ha hecho frente con mucho más que solvencia a Nathanaël. En cuanto a las partes femeninas menos relevantes, la soprano Elena Sancho Perego ha hecho una buena interpretación de Stella y Laura Vila ha hecho frente a la voz de la madre de Antonia en el catártico terceto «Tu ne chanterais plus?» desde un interno, algo que no le favorecía al quedar excesivamente lejana.

Da mucho gusto ver como en una ópera tan complicada y con tantas intervenciones solistas, el nivel haya sido tan notable.

La primera vez que vi la producción de Laurent Pelly no me gustó, hoy si bien hay cosas que me siguen pareciendo poco exitosas (acto de Giulietta), me ha gustado mucho más, quizá porque la dirección musical ha sido mucho mejor que en la temporada 2012/2013. He disfrutado mejor de este constante contraste entre la luz y la sombra o la penumbra. Todo es demasiado esquemático, es cierto, y por supuesto que la propuesta de Pelly nada tiene que ver con la suntuosidad creativa de Carsen, pero Pelly crea con muy pocos recursos todo un mundo y eso hoy me ha parecido muy valioso. Los paneles móviles que conforman de manera sencilla los diferentes espacios escénicos, pero sobre todo el diseño de luces que conforme el espacio escénico me ha parecido sugerente e inquietante, con sombras y penumbras que delimitan a la perfección tanto los ambientes como los personajes, en esta nebulosa de recuerdos mentales del Sr. Hoffman de inspiración claramente pictórica.

Magnífica propuesta de resultado totalmente satisfactorio. Recomendable y mucho. No se la pierda. Joaquim Hernández Puig

Crítica publicada originalmente en «In fernem Land»

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