Plan de suscripciones

Suscribirse a la Newsletter de Beckmesser

¡No te pierdas ninguna noticia!

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Busca las entradas de cada mes

Últimos tuits de Beckmesser

Post
Crítica: Orozco-Estrada, con la orquesta Gürzenich en la batuta
Por Publicado el: 22/05/2026Categorías: En vivo

Crítica: Un maestro y una orquesta formidables. Staatskapelle Dresden y Daniele Gatti en Ibermúsica

Un maestro y una orquesta formidables

Obras de Wagner, Saint-Saëns y Debussy. Gautier Capuçon, cello. Staatskapelle Dresden. Daniele Gatti, director.  Ciclo Ibermúsica. Auditorio Nacional. Madrid, 20 de mayo de 2026.

Un maestro y una orquesta formidablesObras de Wagner, Saint-Saëns y Debussy. Gautier Capuçon, cello. Staatskapelle Dresden. Daniele Gatti, director.  Ciclo Ibermúsica. Auditorio Nacional. Madrid, 20 de mayo de 2026.

Daniele Gatti
Fotos: Markenfotografie / Jörg Simanowski

Fundada en 1548 por el elector Moritz de Sajonia, la Staatskapelle Dresden ostenta el título de orquesta más antigua del mundo en actividad ininterrumpida. Durante sus casi cinco siglos de historia ha estado vinculada a nombres capitales de la música occidental: Heinrich Schütz fue su director en el siglo XVII; Carl Maria von Weber y Richard Wagner ocuparon el puesto de Kapellmeister en el XIX. Wagner no solo la dirigió sino que moldeó su sonido para adaptarlo a sus óperas, dejando una huella que perdura. Richard Strauss estrenó con ella varias de sus partituras más ambiciosas.

Asociada a la Semperoper de Dresde, sobrevivió a la destrucción del teatro en 1945 y a décadas de historia convulsa bajo la RDA. Herbert von Karajan definió su timbre como “el esplendor del oro viejo”. Entre sus titulares han figurado Fritz Reiner, Fritz Busch, Karl Böhm, Joseph Keilberth, Rudolf Kempe, Kurt Sanderling, Herbert Blomstedt, Giuseppe Sinopoli, Bernard Haitink, Fabio Luisi y Christian Thielemann. Desde 2024, el italiano Daniele Gatti es su director titular.

Gatti lleva a la Staatskapelle Dresden de gira europea del 19 de mayo al 4 de junio con programas diferentes: Verdi, Wagner/Saint-Saëns/Debussy, etc. Las ciudades son Barcelona, Madrid, Viena, Essen, París, Fráncfort, Hamburgo y Praga. Es su tercera gira internacional de la temporada al frente del conjunto, tras las de septiembre y noviembre, la segunda de ellas en China.

La velada arrancó con el Preludio del acto 3º y Encantamiento del Viernes Santo de “Parsifal”, tocado con transparencia y luminosidad. El motivo del Viernes Santo, confiado al oboe y al clarinete solistas, se dejó oír sobre la masa de cuerdas, a cuya solemnidad se unieron luego los metales con brillantez.

Markenfotografie / Jörg Simanowski

Gautier Capuçon
Foto: Markenfotografie / Jörg Simanowski

A continuación, subió al podio Gautier Capuçon con su maravilloso Goffriller de 1701 -llamado L’Ambassadeur- y desde los primeros compases del Concierto de Saint-Saëns dejó claro que su presencia trasciende el mero despliegue técnico. Acometió la apertura con vehemencia: el arco barría las cuerdas con gran expresividad, alternando con la orquesta en un diálogo que pronto derivó hacia esa cantilena de carácter soñador, cargada de melancolía y nostalgia.

El intermezzo, casi camerístico, osciló entre la ternura delicada y una tensión interior contenida; la cadencia, en cambio, adoptó un tono más conversacional que exhibicionista. Y, permanentemente un sonido bello y matizado. El intermezzo, casi camerístico, osciló entre la ternura delicada y una tensión interior contenida; la cadencia, en cambio, adoptó un tono más conversacional que exhibicionista. Gatti acompañó al solista con generosidad y sabiduría, en un intercambio presidido por el respeto mutuo y la sensibilidad para los contrastes de color. El remate llegó con una energía desbordante y compartida. No en vano ambos han estado ligados toda esta temporada en Dresde.

Imposible no mencionar el regalo con que Capuçon agradeció la ovación tras unas palabras para el público: una transcripción del célebre Dúo de las flores de “Lakme” de Léo Delibes que interpretó codo con codo con los violonchelistas de la propia orquesta, en un gesto de camaradería muy preparado que cerró la primera parte con elegancia.

Tras el intermedio, Gatti dirigió las tres pinturas sinfónicas de El mar de Debussy como si fueran el complemento natural de la escritura de Saint-Saëns, casi treinta años más joven, pero igualmente enraizada en el mundo sonoro francés. La partitura exige cohesión entre fragmentos aparentemente autónomos, y el director milanés la encontró en la variedad rítmica, tejiendo con maestría los distintos planos orquestales hasta crear la deseada continuidad.

La orquesta mostró en estas páginas su capacidad para transformar la partitura en sensación física: el amanecer que emerge del pianissimo inicial, el juego caprichoso de las olas y el diálogo final entre el viento y las aguas se sucedieron con naturalidad pero con más poder que evocación.

El cierre de la noche lo ocuparon Preludio y Liebestod de “Tristán e Isolda”, una elección menos habitual en los programas de concierto que dotó a la velada de un interés añadido. Gatti desplegó toda la carga sinfónica y capacidad expresiva de la escritura de Wagner. Prescindió del patetismo fácil para apostar por la precisión, la arquitectura y también la emoción, transportándonos al mundo de Isolda.

Todo ello gracias a un gran maestro y una gran orquesta. Pocas veces puede escucharse mejor esta música que, uno no puede evitar añadir, supone otro mundo al de los franceses previos.  Obviamente no correspondía propina alguna a pesar de la potente y prolongadísima ovación, similar a la cosechada al final del concierto de Saint-Saëns.

Gonzalo Alonso

Deja un comentario

banner-calendario-conciertos

calendario operístico