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Por Publicado el: 17/07/2019Categorías: Entrevistas

Dominique Meyer: ¡Soy el hombre más feliz del mundo!

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Dominique Meyer

El diario canadiense Le Devoir entrevista a Dominique Meyer, recientemente nombrado director de La Scala de Milán

Durante los últimos meses, la dirección de los principales teatros de ópera europeos ha estado en el aire: el final de los contratos de sus directores se aproxima sin un sucesor claro; los procesos de selección de candidatos se alargan hasta tener que prorrogar la fecha final; y algunos, como la Ópera de París, plantean ampliar en un año el contrato de su director por no haber designado un sustituto.

El 28 de junio se anunciaba el nombramiento de Dominique Meyer como nuevo intendente de La Scala de Milán – más información aquí. Actual director de la Ópera de Viena, Dominique Meyer, de 64 años, fue director del Teatro de los Campos Elíseos durante 11 años sin interrupción y de la Ópera de Lausanne desde 1994 a 1999. Fue allí, señala, donde se dio cuenta de que este era su trabajo soñado. Hoy, tras conocer su nombramiento en el coliseo milanés, Meyer exclama “¡Soy el hombre más feliz del mundo! Nadie ha dirigido nunca la Ópera de Viena y La Scala de Milán”.

Sin embargo, este parece un final alternativo al que todos esperaban. En un principio, parecía claro que Meyer sucedería a Stéphane Lissner en la Ópera de París, donde comenzó su carrera y por tanto, conoce bien: “El 10 de marzo fui recibido por una comisión de tres personas: el presidente del consejo de la ópera, quien llevaba tres meses en el puesto; la directora de espectáculos del ministerio, quien llevaba dos meses en esta función; y Laurent Bayle. Presenté mi curriculum y un proyecto. Poco después, recibí un mail del presidente de la ópera en el que decía que las conclusiones de la comisión habían sido transmitidas al ministro. Es la última información que tengo. Me enteré por la prensa de que estaba en lo que llaman una ‘shortlist’, lo que yo desconocía por completo. No tuve noticias ni del ministro ni del gabinete del Elíseo. Así que ni siquiera sé si alguna vez estuve en esa lista”.

Tres meses después de su reunión con la comisión aún no se había optado por ningún candidato. Tampoco se había visto nunca un retraso de tanta duración en un proceso de esta envergadura. Y tampoco esperaba Meyer conocer el nombre de los candidatos auditados en los periódicos: “No me molestó personalmente”, explica el gestor al periodista Christophe Huss, “pero ante esta situación, decidí concentrarme en La Scala”.

El panorama allí fue completamente distinto: “En Milán me reuní con tres miembros de la junta directiva, todos en el cargo desde hacía tiempo. Enamorados sinceramente de la ópera y del Teatro, el encuentro duró 90 minutos y tuve la sensación de estar entre amigos desde el primer momento. Me sentí escuchado por gente que entendía lo que intentaba contarles”.

Su proyecto respecto a La Scala consiste en analizar la oferta en relación con la demanda de la ciudad: “Los precios han aumentado demasiado y el número de abonados cae en picado. Es exagerado. Le entrada de mayo visibilidad cuesta 300€, por lo que hace falta encontrar a 200 parejas que desembolsen 600€ para llenar el patio de butacas de La Scala. En Viena traté de aumentar los ingresos y de atraer al público local, llegando a conservar un 70% de afluencia. Además, La Scala necesita reafirmar su identidad a través del repertorio italiano. Debe ser el Teatro de referencia en la ópera italiana. Hay muchas obras que no se ponen nunca en escena. Está bien programar Händel, pero compensado con repertorio verdaderamente italiano, como el de los compositores napolitanos”.

En Viena ha dejado una herencia espectacular: un aforo completo al 99%; el aumento de ingresos en taquilla desde 28 millones a 37,8 en 2018; la ampliación del repertorio privilegiando las nuevas producciones, batiendo el récord de títulos representados en la historia de la Ópera en 2018; fomento de la participación de artistas locales, como las producciones icónicas de Otto SchenkCaballero de la rosa, El Murciélago o Fidelio -; y un acuerdo con la televisión pública, que ha retransmitido 7 títulos anuales.

A partir de mediados de 2020, Meyer sucederá a Alexander Pereira, con quien compartirá el cargo durante un año, ya que el director austriaco dejará la dirección de La Scala a mediados de 2021.

Lea la entrevista original en este enlace.

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