Dos festivales del norte: Donostia y Santander
Dos festivales del norte: Donostia y Santander
El norte de España tiene la costumbre de hacer bien las cosas musicales. No de la misma manera —San Sebastián y Santander son ciudades de carácter muy distinto, con públicos distintos y tradiciones distintas— pero con una convicción compartida de que la música de verano no tiene por qué ser inferior a la de temporada. Setenta y cinco años el de Santander, ochenta y siete el de Donostia. Dos festivales que este verano coinciden en sus respectivos aniversarios y que juntos conforman la columna vertebral del calendario musical estival del norte.

Quincena Musical San Sebastián
La Quincena Musical de San Sebastián nació en 1939, en plena posguerra, con una humildad de medios que contrastaba con la grandeza de la bahía de la Concha donde se instaló. Heredera del espíritu de la Semana Grande, fue creciendo hasta convertirse en uno de los festivales con mayor identidad propia de Europa: no el más grande ni el más mediático, pero sí el más coherente. Su fortaleza es doble: los escenarios —el Kursaal frente al mar, el Victoria Eugenia en el centro histórico— y una programación que combina las grandes orquestas internacionales con el talento coral vasco, representado por el Orfeón Donostiarra, uno de los conjuntos con más historia de España.
El Festival Internacional de Santander arrancó en 1952 en el Palacio de Festivales de Cantabria, impulsado por la voluntad de convertir la capital cántabra en punto de encuentro cultural de primer orden durante el verano. Durante siete décadas ha pasado por altibajos, ha sobrevivido a cambios de dirección y a recortes presupuestarios, pero ahí está. Bajo la batuta de su director Cosme Marina ha recuperado en los últimos años el nivel de ambición que justifica su presencia en los calendarios de los grandes aficionados europeos.

Imagen de uno de los conciertos de la pasada edición de la Quincena donostiarra
87ª Quincena Musical de San Sebastián · 2 – 30 de agosto
La edición de 2026 abre el 2 de agosto con uno de los regresos más esperados del verano español: Juan Diego Flórez en recital en el Kursaal junto al pianista Vincenzo Scalera, con un programa que combina ópera italiana y francesa, zarzuela y canción latinoamericana. El mismo programa con el que cerrará el Festival de Salzburgo semanas después. San Sebastián tiene la costumbre de anticipar lo mejor.
Los días 25 y 26, la Seoul Philharmonic Orchestra con Jaap van Zweden ofrece dos programas: el primero mezcla Mozart, Respighi y el Concierto para violín de Mendelssohn con Bomsori, más el estreno de Inferno del compositor coreano Jung Jae-il; el segundo, la Novena de Beethoven con Matthias Goerne y la Easo Abesbatza. El cierre, los días 29 y 30, corresponde a la Filarmónica de la Scala con Riccardo Chailly y la chelista Julia Hagen en el Concierto de Dvorak. Un programa de altura que coloca a la Quincena entre los festivales europeos más sólidos del verano.

Imagen del interior del Palacio de Festivales de Cantabria
75 Festival Internacional de Santander · 3 – 31 de agosto
El ciclo pianístico reúne a tres de los grandes del instrumento: Grigory Sokolov, Elisabeth Leonskaja y Daniil Trifonov. Tres generaciones, tres maneras radicalmente distintas de entender el piano, en el mismo festival y en el mismo agosto. Difícilmente se puede pedir más en ese apartado.
La clausura es histórica: la Orquesta del Festival de Bayreuth, por primera vez en España, bajo la dirección de Pablo Heras-Casado, ofrece una selección del Anillo del Nibelungo con Catherine Foster, Klaus Florian Vogt y Nicholas Brownlee. Una velada que celebra simultáneamente los setenta y cinco años del FIS y los ciento cincuenta del festival wagneriano. El Gobierno de Cantabria ha incrementado su aportación en un millón de euros para estar a la altura de la efeméride. A veces el dinero público llega donde tiene que llegar.




















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