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ARTÍCULO: 'Apuntes para un aniversario'
Matabosch: «No tengo la voluntad de empezar a destruir el proyecto de Mortier»
Por Publicado el: 14/09/2013Categorías: En la prensa

Matabosch, partidario y defensor de Mortier

Matabosch: “Soy ‘mortierista’ acérrimo”. El País, 13/09

“La tradición se puede contradecir, pero hay que tenerla en cuenta” “Defiendo la ópera
como un arte alejado del consumo banal de entretenimiento”
El director artístico del Real alaba el legado de Mortier, “un maestro” Joan Matabosch
(Barcelona, 1961) está feliz con su nombramiento como nuevo director artístico del Teatro
Real. Pero lo que estaba viviendo como un proceso normal de selección para suceder a
Gerard Mortier se ha convertido de golpe en una crisis abierta en el coliseo madrileño. La
enfermedad del gestor belga, sus polémicas declaraciones en las que denunciaba que el
Ministerio quería imponer a un español para relevarle y su fulminante destitución han
enrarecido el ambiente. Pero al todavía responsable del Liceo, que ha empezado con buen
pie plantándose ante las injerencias políticas, se le ve con fuerza para afrontar la situación.
Pregunta. ¿Cuándo se incorporará a su nuevo trabajo?
Respuesta. El acuerdo es para que sea de inmediato, pero con flexibilidad para facilitar que
en el Liceo haya un proceso de transición. Estaré durante un tiempo gestionando las próximas
temporadas del Real y programando las futuras, y cuidando de que en el Liceo la temporada
en curso se desarrolle con normalidad.
P. ¿Y qué plazos manejan en el Liceo para sustituirle?
R. Lo normal sería que el proceso fuera entre noviembre y marzo. Opino que la incorporación
debería ser flexible entre marzo y septiembre. Pero no me corresponde a mí.
P. Con este doble cargo se convertirá en el director artístico más poderoso de la historia de la
ópera en España.
R. A mí me dijeron que sustituiría a Mortier en el momento en que él dejara el cargo. En
principio, en 2016. Pero se modificó por un imprevisto, su enfermedad, aunque luego haya
otros temas que yo desconozco. Ahora hay una incógnita sobre si podrá gestionar la
temporada en curso o no. Pero mis funciones en un teatro y en el otro son diferentes.
P. Mortier ha sido destituido, según se explicó, por unas declaraciones que hizo a EL PAÍS.
La situación abre una crisis en el teatro inesperada. ¿Le inquieta esta situación?
R. El Real tiene que resolver la situación con Mortier. Y yo no me debo meter. Gran parte de lo
que está pasando lo desconozco. Se debe resolver de una forma pactada, yme consta que
están hablando y que él tiene una actitud que hace posible resolverlo.
P. ¿Se ve conviviendo con él este año?
R. Vengo a sustituirle en el momento en que se marche. Pero si hay un acuerdo para que
mantenga algún tipo de relación con el Real esta temporada, para mí será un honor trabajar
con Mortier.
P. Se ha dicho que su nombramiento era una imposición del Ministerio de Cultura, que quería
a un español. ¿Qué opina?
R. No me consta que sea así. Según la información que me facilitaron el presidente del
Patronato y el Director General, en el proceso ha habido nombres españoles y extranjeros y
este tema no ha jugado ningún papel en la decisión. Sería absurdo que se tuviera en cuenta
eso. Tan absurdo es decir que tiene que ser un español como que no puede ser un español.
P. El posterior intento de imposición por parte de Wert de un director musical parece darle la
razón a Mortier en su denuncia de injerencias.
R. No veo qué relación tiene. El proceso del director artístico ha sido normal. Luego el Real ha
hecho prevalecer que tiene que haber una independencia de las decisiones artísticas.
P. Llega con dos temporadas más diseñadas por Mortier. ¿Cómo gestionará ese legado?
R. Será una incorporación progresiva. No llego para arrasar nada. No es mi estilo. Además,
yo soy un mortierista acérrimo. Estamos hablando de temporadas diseñadas por uno de los
programadores más extraordinarios y maravillosos que ha habido nunca. Un maestro. El
proyecto pasa por asumir todo lo bueno que ha tenido su paso por Madrid. P. ¿Como qué? R.
La defensa de la ópera como un arte complejo, que se aleja del consumo banal de
entretenimiento. Y por eso tiene sentido que existan los teatros de ópera. No son un museo, ni
un desfile de estrellas. La búsqueda de espectáculos trabajados, con directores musicales
que tengan algo que aportar a las obras. Todo eso lo ha hecho y hay que mantenerlo. Es un
legado extraordinario. P. ¿Y a partir de ahí? R. Mortier tiene las cosas muy claras. Va en línea
recta y sin concesiones. Y a veces un pequeño viraje permite incorporar al proyecto a gente
que quizá no lo hubiera hecho. La diferencia no está en lo fundamental, sino en los matices
que dan al discurso un aspecto diferente. El público ha sido educado en una determinada
tradición. Se la puede contradecir, pero hay que tenerla en cuenta. P. ¿Cuáles son esos
matices? R. Abrir el repertorio a obras de Haendel, que ha escaseado mucho, o al repertorio
belcantista romántico con un Donizetti, un Bellini… El repertorio se puede hacer hoy con un
potencial teatral inimaginable hace 20 o 30 años. Antes iba asociado al culto a la mitomanía y
entiendo esa resistencia. Ya no es así.
P. ¿Cambiará el tipo de directores de escena?
R. Los que ha traído Mortier son de los mejores. Pero hay otros. Abriremos el abanico porque
es una cosa sana e higiénica. Además, donde más explotan los escándalos es cuando se
hace el repertorio con este tipo de directores. En la ópera los líos se forman más con Lucia de
Lamermoor que con Wozzeck.
P. Durante su etapa en el Liceo ha recibido muchos elogios y una crítica muy repetida: el
escaso nivel de la orquesta. ¿Por qué no la ha mejorado?
R. El Liceo ha vendido muy mal su orquesta y su coro. Se ha pasado años diciendo que no
estaba bien y eso acaba calando. También hay un problema objetivo que tiene que ver con la
historia de la institución. Entre 1994 y el 1999, el teatro estuvo reconstruyéndose por el
incendio y el personal estuvo seis meses de cada uno de esos años en paro. La mejor
manera de cargarse una orquesta. En 1999 se pensó que había que darles un tiempo para
que volvieran a su nivel. Debía haber una renovación y un crecimiento. Pero con la crisis, este
proyecto está siendo más difícil. Es una orquesta muy mejorable, pero hay unas causas
objetivas. P. ¿Qué le parece la del Real? R. Ha mejorado muchísimo. Tiene un gran nivel y es
una de las cosas que Mortier ha hecho muy bien. Se ha demostrado que su opción [prescindir
de un director titular] fue un acierto.
P. ¿Seguirá así o fichará a un director musical titular?
R. Sería absurdo cambiar ahora. Las temporadas están hechas y los directores contratados. Y
no es urgente: el sistema funciona. En el futuro tendrá sentido hablarlo. Ahora mismo no hay
trabajo para un director titular. Daniel Verdú

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