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Por Publicado el: 05/01/2019Categorías: Noticias

Obituario de Valentin Proczynski

Valentin Proczynski

Muere el empresario y agente artístico Valentin Proczynski

“Con gran tristeza tengo que anunciar que ayer [2 enero 2019] nos dejó Valentin Proczynski, uno de los grandes últimos empresarios con letras mayúsculas… Amigo, maestro y colega con el que a lo largo de 32 años he tenido la gran suerte de compartir tantas increíbles aventuras. ¡Hasta las más impensables se hacían realidad con su tesón, tenacidad y ferviente creencia!» Es Beatrice Altobelli, su socia en España y directora y propietaria de la agencia de conciertos Vitoria, la que escribe estas sentidas líneas.
Valentín Proczynski era, verdaderamente, un emprendedor nato, un “alma de artista” al decir de Altobelli, que como tal, arriesgaba y se empeñaba a fondo en los más singulares retos. Promovió así e hizo posible infinidad de proyectos artísticos que sin esas cualidades jamás hubieran sido realidad. Desde ‘El martirio de San Sebastián’ de Debussy con la Fura dels Baus y Miguel Bosé a espectáculos como Trilogía Romana, que con música de Respighi estrenó en el Palau de les Arts de Valencia, infinidad de festivales o iniciativas de todo orden, Proczynski calibró como pocos su pasión por la música con su condición de hombre de negocios sabedor de que sin rentabilidad nada es factible.
Nacido en Buenos Aires, en 1941, en el seno de una familia judía de origen ruso y polaco, desde niño ya fue evidente su inclinación por la música. Su “alma de artista” le condujo a estudiar piano primero con John Montes, Magda Tagliaferro y Vincenzo Scaramuzza –el maestro de Argerich, Barenboim o Gelber– en Buenos Aires, y luego en Roma, en la Accademia di Santa Cecilia, con Carlo Zecchi. Pero pronto su iniciativa dinamizadora le llevó a dedicarse a la promoción y creación de festivales. Su primer empeño fue como director artístico del Festival Amalfi, centrado en la influencia de Italia en la obra de grandes compositores. Luego llegarían los de de Música Sagrada de Frosinone y el de Maratea.

Todas estas actividades fueron preludio y preparación de su labor como empresario y agente artístico. Políglota, listo, sensible, curioso y con una enorme capacidad de seducción, logró atraer a figuras de la música y del espectáculo como Leonard Bernstein, Carlos Kleiber, Rudolf Nuréyev, Mstislav Rostropóvich, Yehudi Menuhin, Lorin Maazel, Georges Prêtre, Georg Solti o Riccardo Muti, junto a los que se embarcó en innumerables conciertos y actuaciones. También propició infinidad de giras y actividades con algunas de las mejores formaciones sinfónicas y compañías de ópera, entre ellas la Filarmónica de Viena, la Sinfónica de la Radio de Baviera, Sinfónica Nacional de Washington, Sinfónica de Pittsburgh, Nacional de Francia, Sinfónica de Londres, Gewandhaus de Leipzig o Filarmónica de la Scala de Milán.
Desde su despacho en Montecarlo, donde tenía centralizadas todas sus operaciones artísticas y financieras, pegado al teléfono y a los aviones y siempre de un lado para otro –te lo podías encontrar en los lugares más insospechados- estuvo en activo hasta el último momento, hasta su fallecimiento el pasado miércoles en un hospital de Montecarlo . Era un ser infatigable e imparable, y una mente imaginativa eternamente ideando y maquinando cosas. Como buen empresario, supo ser siempre discreto de los mil y un entresijos que conocía de las grandes figuras. Sin embargo, el pasado septiembre se lanzó a publicar un libro de 150 páginas titulado ‘L’impresario. Una vita tra i segreti della grande música’ en el que, por supuesto, no faltó al sagrado principio de guardar los secretos más inconfesables de sus grandes artistas, de sus grandes amigos. Con su partida, el mundo del concierto se empobrece de iniciativas atrevidas y singulares, y pierde a uno de los últimos empresarios de la vieja guardia, esos cuyos nombres se escriben, como decía Beatrice Altobelli, en “letras mayúsculas”. Justo Romero

2 Comments

  1. FELIX PASTOR CALLEJA 13/02/2019 a las 14:41 - Responder

    Siento que una persona tan valiosa no pueda cntinuar creando maravillas por causa de la trayectoria vital de cada persona. le conocí en 1.990 y durante tres años recibi el emjor regalo que se puede dar a un amigo,»enseñarle el mundo y sus rincones mas preciosos». Me servirá de referencia durnante toda la vida. GRACIAS POR TODO Y PARA TODO. ESTARÁS EN MI CORAZÓN DURANTE TODA AL VIDA. GRACIAS DE TODO CORAZÓN POR TODO LO QUE ME ENSEÑASTE. UN SALUDO DE FÉLIX PASTOR, tu amigo para siempre aunque no te vuelva a ver.

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