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Por Publicado el: 18/02/2017Categorías: Noticias

Patricia Racette, la Salomé anti-Trump

Patricia Raccete y su esposa Beth Clayton

Racette, la Salomé anti-Trump

Que la soprano Patricia Racette es una mujer valiente, además de una excelente cantante, ya lo sabemos desde que fue ella misma quien pidió en 2002 a la revista Opera News que quería expresamente declarar su homosexualidad en portada. Desde entonces es habitual verla públicamente con la que ya es desde 2005 su mujer, la mezzosoprano Beth Clayton.

También es una clara activista por los derechos de gays y lesbianas en todo el mundo, y ha convertido su twitter personal, por ejemplo, en una plataforma de ayuda para los homosexuales en Rusia.

Este sábado, Racette cantará Salomé, tras su paso por Pittsburgh y Metropolitan cantando el mismo rol, pero en EE.UU los titulares de sus entrevistas versan más sobre sus ideas sobre la administración Trump o su homosexualidad que sobre el papel de la ópera de Strauss, en particular Los Angeles Times titula «¿La mujer más valiente de la ópera? Patricia Racette habla sobre salir del armario, Trump, el desnudo y las exigencias de Salomé.»

En la entrevista nos cuenta cómo siendo una estudiante de 20 años en la Universidad del Norte de Tejas, sentada en el suelo del apartamento, escuchó en un casete lo que cambió radicalmente su existencia: Renata Scotto cantando el Senza Mamma de Suor Angelica. Un momentazo que ella califica «como un trueno». Una tormenta que no paró hasta que cantó esa misma aria en la Ópera de San Francisco en 2009.

Con respecto a Salomé, el diciembre pasado tuvo que sustituir con poquísimos ensayos a Catherine Naglestad en el Metropolitan. Con esa valentía que la define saltó al escenario. Las críticas no fueron excelentes en lo que se refiere a la vocalidad, Salomé es claramente una soprano dramática que necesita una gran potencia de voz que debe pasar una densidad orquestal increíble en el foso (y esto es la mar de complicado en una sala tan inmensa como el Met), además de un registro medio y grave seguro y consistente.  A pesar de las críticas a su voz los espectadores se quedaron tan conmovidos con su interpretación escénica que el comentario general era lo bien que había resuelto el papel.

Racette lo debe saber y sobre su paso hacia papeles más dramáticos, la soprano apunta «El cuerpo y la voz cambian con el paso de los años. Es una evolución física natural que, sin duda, he sentido vocalmente. En este momento, mi voz es muy feliz cantando Salome».

La sala de Los Angeles es más cálida, y en esta ocasión la soprano estará mimada por su gran amigo James Conlon, con quien ha colaborado por más de 20 años y con quien ha ganado un Grammy hace un par semanas por la producción de la Ópera de Los Ángeles «The Ghosts of Versailles» . De su relación con ella, Conlon declara «Nos conocemos muy bien. Cada vez que nos encontramos nuestro trabajo empieza donde lo habíamos dejado, en el sentido de podemos comunicarnos nuestras ideas y necesidades de forma rápida y fácil. Hay una gran confianza mutua entre nosotros. Salomé requiere una soprano que sepa cómo economizar su voz para llegar al final de la obra. Y tiene que ser capaz de actuar también. Realmente es un rol que lo requiere todo de un artista».

En esta producción, la histórica de Sir Peter Hall, va a ser Racette quien baile y se quite los siete velos. Los americanos con estas cosas son muy estrictos, y en su página web se indica como aviso a los padres «Contiene escenas de desnudo». La cosa no va tan lejos y la soprano no se va a desnudar (bueno, siempre puede haber sorpresas de última hora), aunque ella declare «Adoro tener la oportunidad de expresarme a través del movimiento. Es algo que hago con naturalidad», y, respecto al pseudodesnudo comenta: «No me siento como Patricia Racette desnudándose. Me siento como Salomé en ese momento, impulsada por la energía del personaje».

Y parece que ya tenemos diva anti-Trump. Racette y su esposa viven en Santa Fe, pero en 2003 compraron un apartamento en Manhattan en Trump Place, a pocas manzanas del Met. A la pareja no les gusta que el nombre del recién proclamado Presidente de los Estados Unidos aparezca en la puerta de su casa y aprovechan su activa cuenta de Twitter para denunciar las controvertidas decisiones políticas de la nueva Administración americana: «Estoy diariamente y activamente preocupada por lo que pasa a mi alrededor, y creo que hay aspectos de Salomé que son inmediatamente traducibles a lo que está pasando», dice, señalando la «vileza y estrechez de mente» de muchos de los personajes de la ópera… y de la Casa Blanca.

Patricia Racette en el baile de los 7 velos en Pittsburgh en noviembre

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